Mi Espacio Sagrado

 

Author: Katerina Plotnikova "Lullaby"

Author: Katerina Plotnikova
“Lullaby”

Hay un lugar donde la magia y el misterio aún perduran. Donde las hogueras se encienden para iluminar las noches de danza y hechizos, no para quemar a brujas entre sus llamas. Un lugar donde el tiempo ha respetado las antiguas costumbres y la antigua religión pervive en el corazón de sus habitantes. En ese lugar no existe el miedo. No existen la tristeza o la culpa. Está un poco escondido y el viaje es accidentado. No es un camino que cualquiera pueda encontrar y mucho menos recorrer, pero cuando se llega merece la pena, porque se llega a mi hogar. ¿Me acompañas en el viaje?

Para partir, primero debemos atravesar un puente que cruza un río. Es un puente viejo, fuerte, no muy grande y curvo, de piedras grises cubiertas por musgo y liquen. Pulidas y suaves por los pasos que tantas veces lo han atravesado. Ven conmigo al centro, si lo tocas notarás la calidez del sol que ha impregnado la piedra. Asómate y mira el río. Es verde y profundo, de aguas antiguas que fluyen lentamente guardando secretos y sueños. Las algas parecen ondeantes cabelleras de ondinas que viven en sus profundidades y un silencio mágico lo envuelve todo, apenas roto por el chapoteo de alguna criatura acuática, el lejano trino de los pájaros o el viento acariciando la hierba y los juncos.

Ven, mira lo que hago. ¿Ves este pesado fardo que cargo a mi espalda?, está lleno de mis preocupaciones, de mis miedos, de mis desengaños, heridas y traiciones. De todo lo que me hiere y hace que mi camino sea más arduo y desagradable. Es todo lo que hace que mis pies sean más pesados. Todo lo que me encadena. Ahora voy a arrojarlo al río para que las aguas se lo lleven lejos y pueda proseguir el viaje ligera, sin un equipaje que para nada sirve allí donde vamos. Ven, haz como yo. Abre tu fardo y arroja al río tu carga: tu corazón roto, tus esperanzas perdidas, tus sueños inalcanzados, tus largas noches de insomnio… Arrójalo todo y deja que el agua se lo lleve. Hoy no lo necesitas.

¿No te sientes ya más ligera? ¿Más libre y feliz? Pues ven a bailar conmigo al otro lado del puente donde hay una pradera extensa cubierta por la hierba más verde que hayas visto en tu vida. La tierra es blanda, negra y fértil, y acaricia mis pies descalzos en cada paso. A lo lejos hay un bosque inmenso, oscuro y vivo que promete mil aventuras y misterios. Los rayos cálidos del sol besan nuestra piel mientras nosotras bailamos entre mariposas y pájaros, al son de la música del viento y del zumbido de las abejas y libélulas que vuelan a nuestro alrededor, buscando la flor más deliciosa y fragante. Y mientras danzamos, nuestros pasos libres y ligeros nos han conducido a la orilla de un lago de aguas quietas y transparentes, a la sombra de grandes árboles en el nacimiento del bosque. En la otra orilla del lago hay una cascada brotando entre las rocas y se adivina una sombra tras las aguas que caen, una cueva escondida.

Ven a nadar y deja tus ropas en la orilla. Tu cuerpo merece sentir la caricia del agua sin el estorbo de las telas que lo cubren. No sientas vergüenza. Tienes el cuerpo hermoso de la Diosa que te creó. Perfecto y único. Hecho para disfrutar. Ven conmigo, yo ya estoy en el agua. Está tan fresca contra mi piel caliente por el sol, que me inunda una sensación incontrolable de júbilo. Tengo ganas de gritar y de reír. De liberar toda la energía que me llena. ¿Tú no? ¿No sientes cómo el agua se desliza por tu cuerpo mientras te sumerges? ¿Cómo las profundas corrientes relajan todos tus músculos?  ¿Cómo la risa escapa de tu garganta? libre de preocupaciones y responsabilidades. Chapotea, salpica, sumérgete hacia lo profundo, permítete ser feliz y disfrutar de ti. Sólo de ti.

Y de mí, que te espero junto a la cascada. Debemos proseguir el viaje y ahora se pone más complicado. ¿Te atreves a continuar? Vamos, que no te asuste la oscuridad de la cueva. Sígueme a través de la cascada y nos calentaremos con la hoguera que enciendo dentro siempre que vengo. Mientras nos secamos te enseñaré la cueva. No es muy grande, ni muy alta pero es acogedora. Si miras hacia las partes oscuras, donde la luz del fuego no llega del todo, verás túneles que se pierden en la negrura. No los he explorado todos así que algunos todavía no se adonde van. Son una aventura que guardo para otro momento, pero no para hoy.  Mira el fuego, observa el baile de las llamas, su sinuosa danza de rescoldos vivos. Sus chispas que se elevan en el aire. Las formas que se crean en las ascuas nos recuerdan que el fuego es una criatura viva. Si miras fijamente casi puedes ver a las salamandras escondiéndose entre los leños incandescentes. El crepitar va calmando nuestra respiración y su hipnótico resplandor nos va induciendo suavemente a un trance ligero.

¿Estás preparada para seguir? Bien, porque ahora hay que descender. Coge una tea de la hoguera y ven a la profundidad de la cueva donde te espero. Mira, hay una entrada grande de la que parten escaleras. No temas, está oscuro pero a medida que bajemos nuestra luz hará retroceder a las tinieblas. Son solo 10 escalones. 10 pasos que nos separan de nuestro destino. Los bajamos despacio, sintiendo como descendemos hacia las profundidades de la Tierra. Un paso tras otro nos adentramos en lo que no conocemos, hacia un lugar que no olvidarás jamás.

¡Mira! Una puerta antigua de madera y herrajes nos corta el paso al final de la escalera. Empújala, salgamos fuera. Ven, ya queda muy poco. Ya casi estamos en casa y mi corazón salta en mi pecho haciendome vibrar con cada latido. Observa, es de noche. La luna llena ilumina el sendero que parte de la puerta en la roca y se pierde entre árboles hacia el corazón del bosque. Ven, corre, mi corazón anhela llegar. Sígueme, te prometo que no nos perderemos. ¿Escuchas el rumor de las olas a los lejos? Es la canción del mar. Hay un acantilado al final del bosque y el viento trae el salitre hasta nuestros labios. Huele. El olor del mar me inunda trayéndome recuerdos de las profundidades. Entre los árboles veo el reflejo de la luna rielando la calmada superficie del océano y siento mis pies volar sobre la hierba.

Ven, por este sendero, ya casi llegamos. ¿ves esa cortina de hiedra? La que cae entre las ramas densa y oscura, espera que la aparto. Entra. Ya estamos, hemos llegado. ¿Ves este claro entre robles, hayas, sauces y demás árboles mágicos? ¿Ves cómo la hiedra cubre los huecos para mantenerlo escondido? ¿Ves cómo la luna inunda el lugar con sus rayos de plata? Este es mi hogar. Este es el final del viaje.

En el centro del claro están los restos de una hoguera que voy a encender ahora mismo. Quiero que las llamas iluminen tras ella el antiguo dolmen de piedra que uso como altar donde honro a mi Diosa. Mira, voy a cambiar la flor que dejé sobre él la última vez. Voy a poner una fresca. Esta vez lilas.

Camina por el claro, explóralo si lo deseas. Las luciérnagas vuelan iluminándolo todo con una luz mística, casi onírica. Pétalos y semillas de diente de león flotan en el aire, y a lo lejos, se oye una gaita y una flauta cantándole a la noche.

Aquí no hay máscaras, ni muros, ni escudos que nos aíslen del mundo. No hay mentiras ni traición, no hay miedos ni pesares. Aquí solo estoy yo. Mi verdadero yo. Este es mi mundo. Mi hogar. Mi núcleo. Te he traído conmigo atravesando el puente que separa los mundos. Cruzando el río del Tiempo, bañándote en el lago de mis emociones, enfrentándote a la caverna en la que habita mi sombra y descendiendo hasta las profundidades de mi psique. Te he traído al centro mismo de mi alma. A mi Espacio Sagrado.

Aquí he vivido mil vidas, he visto nacer y caer imperios. Me he encontrado con la Diosa en muchos de sus múltiples rostros y con el Dios en alguno de los suyos. Aquí soy reina, soy mujer, soy una simple campesina. Siempre soy Bruja. Aquí soy la Diosa que vive en mí. Aquí siempre es ahora. Siempre es hoy. Siempre estoy a salvo.

Y ahora que te lo he mostrado, es hora de volver. De regresar al exterior de mi misma. Pero nunca me marcho con tristeza porque sé que este lugar siempre estará esperándome hasta que pueda regresar.

¿Te ha gustado? ¿Has disfrutado el viaje?

Espero que sí, porque ahora empieza la mejor parte. Ahora tienes que descubrir el tuyo. Dentro de ti, en tu centro, hay un lugar que es solo tuyo. Donde sólo tú y quien tú invites podrá llegar. Un lugar que construirás tú con todo lo que tú decidas. Tu espacio sagrado. Tu templo. Tu hogar. Donde vive la Diosa dentro de ti.

Ahora ve y busca el camino. Crea el mapa que te llevará a casa. Yo estaré esperando aquí a que regreses y me cuentes cómo te ha ido.

Ahora empieza tu propio viaje.

¿Te atreves?

Hyedra de Trivia

 

(Eva Hyedra López)

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