Formación: Regresa Los primeros pasos de una bruja

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Llevo más de un año impartiendo la Formación de Los Primeros pasos de una bruja y me ha dado la oportunidad de conocer a grandes mujeres y hombres,  a grandes brujas, y mientras lo impartía he ido aprendiendo muchísimo y he crecido mucho como mujer y como bruja. Lo traigo ahora al blog porque hay muchísimas grandes personas y brujas entre vosotras y quiero abriros la puerta a este mundo y aprender y crecer junto a vosotras.

Es un taller de inicios, de toma de contacto y acercamiento a la magia y está especialmente creado para todas vosotras que me escribís con dudas, para todas las que me contáis que queréis empezar este camino que os llama pero no sabéis cómo comenzar el viaje. Para todas aquellas que sentís que la palabra bruja resuena en vuestro corazón y queréis hacerla propia pero no tenéis ningún tipo de experiencia o no sabéis cual es el siguiente paso.

Si me acompañáis, os guiaré en un viaje a través de la magia de la tierra, de las mareas lunares, del encuentro con la Diosa y los 4 elementos que dan vida a toda la creación. Si escuchas la llamada de las brujas, si sientes que tu alma pagana responde al latido del corazón de la Madre Tierra, este es tu camino.

Déjame que te acompañe durante tus primeros pasos. Durante cuatro semanas (desde el lunes 1 de Mayo hasta el viernes 26) vivirás, respirarás y serás magia.

¿Vienes?

La información e inscripciones solo se gestionarán a través del correo: hyedra.deduir@yahoo.es

Y debido a que las plazas se llenaron y sé que quedó gente sin poder inscribirse, en Mayo también repito LA BRUJA DEL BOSQUE: LA MAGIA DE LOS ÁRBOLES

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Durante cuatro semanas ( del lunes 1 de mayo al viernes 26) nos adentraremos en el corazón del bosque y os hablaré de la eterna relación que hay entre las arboledas y las criaturas mágicas, os contaré leyendas y os hablaré de antiguos bosques mágicos del mundo, conoceremos a los seres y espíritus que los habitan y os hablaré de los árboles sagrados más importantes y cómo crear un vínculo con ellos.

Además aprenderemos a trabajar mágicamente con cada árbol, cómo usar sus raíces, corteza, hojas y frutos en los hechizos y qué herramientas mágicas fabricar con ellos. Pero, sobre todo, recordaremos cómo reconectar con el espíritu vivo del bosque y volver a forjar el vínculo que existe entre cada bruja y los árboles.

Si queréis acompañarme, si sentís la antigua llamada desde el corazón de la espesura, tomad mi mano y seguid mis pasos por el sendero que atraviesa el bosque.

Para más información e inscripciones, escribid a hyedra.deduir@yahoo.es

Llena tu vida de magia. Inicia el camino.

 

 

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Sintiendo la magia

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Desde que el mundo es mundo, las personas nacemos con diferentes dones y capacidades. Algunas nacen siendo artistas y dotan de belleza lo que les rodea, otras nacen con grandes mentes matemáticas con las que dan sentido a las leyes de la física. Hay otras que dominan las palabras y las lenguas y son las voces de aquellos que no tienen, y otras parecen ver en los corazones ajenos y sanarlos. Algunas personas pueden crear lo que se propongan con sus manos y otras capturan nuestros sueños en melodías y canciones. Algunas nacen destinadas a sanar los cuerpos de otros o para ser maestras de nuevas generaciones. Y otras nacen con la capacidad de sentir las fuerzas que se mueven detrás de esta realidad, de ver los hilos que lo conectan todo. Esas son las brujas.

Y al igual que no todas las personas pueden ser doctoras, o músicos o artistas, tampoco todas pueden ser brujas. Porque el don de la bruja, su habilidad, lo que la hace distinta de los demás, es precisamente eso, ser capaz de sentir esas fuerzas, esas mareas de energía que el resto no percibe.

Si bien es cierto que, si alguien estudia, se esfuerza y practica puede llegar a pintar de una forma aceptable, o a tocar un instrumento o saber expresarse bastante bien, también es cierto que nunca creará una obra de arte, nunca será capaz de escribir una canción que perdure y llegue a los corazones de quien la escuche o escribir un libro que se siga leyendo siglos después. En el caso de la magia ocurre lo mismo.

Una persona puede estudiar mil grimorios medievales, todas las correspondencias mágicas, todas las corrientes mistéricas. Conocer muchos saberes antiguos y dominar todas las técnicas. Puede aprender mil hechizos y mil formas de conjurar las fuerzas de la naturaleza. Puede saber exactamente qué hierba o piedra usar en cada ocasión. En qué momento del mes o del año y con qué viento es preferible hacer cierto ritual, pero, si a la hora de llevarlo a la práctica no puede sentir lo que se mueve detrás de todo lo que ha aprendido, todo ese conocimiento será inútil.

Aunque en este punto es importante diferenciar, porque, aunque muchas personas nacen sin la capacidad de sentir este otro mundo dentro del mundo, otras nacen con ella y viven y crecen sin saberlo, porque algo bloquea esa capacidad. A veces es la educación que reciben, o un trauma infantil, o simplemente miedo a lo que no comprenden. Pero si en algún momento de su vida consiguen desbloquearlo y se permiten a sí mismas sentir sin miedo, el mundo cambia para ellas, se vuelve más grande, más brillante, más real.

Porque la fuerza que mueve la magia, lo que hace que todos los elementos de un hechizo cobren vida y aporten su poder al encantamiento, lo que hace que la magia funcione, es la voluntad de la bruja y su capacidad de unir esa voluntad a la energía de los elementos, a las fuerzas que habitan en la naturaleza. Y para poder hacerlo, la bruja tiene que sentir esas energías y esas fuerzas. La magia se basa, por encima de todo lo demás, en ser capaz de sentir. Y nadie puede enseñar a otros a sentir.

Podemos aprender todas las propiedades mágicas de un árbol, las leyendas que se cuentan sobre él, cómo crece, dónde, sus necesidades, qué partes de él se usan para según qué magia… pero si no conseguimos sentir el alma del árbol, al espíritu que habita en su interior, si no conseguimos sentir la energía que recorre sus raíces y diferenciarla de la que recorre su tronco o sus ramas, nos resultará muy difícil utilizar sus dones en nuestros hechizos.

Podemos conocer al aire, el fuego, el agua y la tierra y sus propiedades, pero si no conseguimos sentir su esencia y reconocerla en nosotras, no podremos dotar a nuestros hechizos de su poder. Podemos aprender muchos de los 10.000 nombres de la Diosa y muchas formas de invocarla, pero si no podemos sentirla, despertarla en nosotras, ese conocimiento no la traerá. Podemos saber que nos movemos entre los mundos, fuera del tiempo y el espacio, pero si no podemos sentir esos límites, si no somos capaces de sentir el río del tiempo ni ver los hilos del tapiz de la Diosa, no podremos moverlos en nuestros hechizos.

Y tampoco comprenderemos todo el poder que existe en algo tan sencillo como dibujar un símbolo en el aire, porque no podremos ver todas las fuerzas que se mueven detrás de un gesto tan inofensivo en apariencia.

Y aunque una bruja puede enseñar a otras todo su conocimiento aprendido, jamás podrá enseñarlas a sentir. Si alguien no siente el poder inmenso que hay tras el primer rayo de sol del amanecer, si no siente las pulsaciones del latido de la tierra cuando la toca, si no es capaz de ver el nexo que une todo lo que compone la creación, nadie puede enseñarle a hacerlo. Una bruja nace sintiendo que este mundo es más grande de lo que parece y vive toda su vida aprendiendo a moverse y trabajar con las fuerzas que lo rigen.

Y con toda la tristeza de su corazón aprenderá que, si otros no pueden sentirlo, ella no podrá enseñarles. Y aprenderá a aceptar que eso tampoco es malo, sino que simplemente,  su destino es otro.

 

Hyedra de Trivia

 

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