Nueva formación: Hij@s de la Diosa Oscura

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Os anuncio que la entrada semanal de Palabra de bruja estará disponible mañana, perdonad la espera. Pero quería aprovechar hoy para presentaros una nueva formación que voy a llevar a cabo, junto con mi hermano de camino, Saucco de Trivia.

Hemos estado gestándola años y responde a la necesidad de dar su espacio a la Diosa Oscura en este mundo, y dar la oportunidad a aquellas personas que quieren reencontrarse con Ella de convertirse en sus Hijas, tal vez como ya lo fueron en otras vidas. La formación es totalmente presencial y tendrá lugar en Madrid.

FORMACIÓN PRESENCIAL HIJ@S DE LA DIOSA OSCURA

¿Sientes la llamada de la Diosa Oscura? ¿Crees que tu camino es el de la bruja? Si los secretos de la noche te seducen, si la oscuridad de la luna le cuenta historias en sueños a tu alma y si los nombres de las Diosas que estuvieron prohibidas resuena en tu mente como antiguos recuerdos, éste es tu sitio.  Os ofrecemos un viaje en el que os guiaremos durante un giro de la Rueda en la Senda de la Diosa Oscura. ¿Quieres convertirte en un@ de sus hij@s? Pues acompáñanos en este viaje que se divide en 9 encuentros que tendrán lugar a lo largo de un año y en los que conoceremos a la Diosa Oscura en cuatro de sus aspectos y aprenderemos, entre otros misterios, los caminos de la magia de la tierra, los cuatro elementos, las fases lunares y las energías de la naturaleza. Acompáñanos en el Camino de las Brujas. Tanto si eres hombre como si eres mujer, hay un lugar para ti en los 9 Círculos. Ocupa tu puesto:

1º Círculo. El Encuentro. Presentación de la Formación, encuentro con la Bruja y el pasado, Sheila Na Gig. Altares.

2º Círculo. Solsticio de Invierno. Magia de la Tierra

3º Círculo. Conociendo a la Sombra. En el Reino de Perséfone. El poder de la palabra

4º Círculo. Equinoccio de Primavera. Magia del Aire

5º Círculo. La libertad sexual. En la senda de Lilith. El Matrimonio Sagrado

6º Círculo. Solsticio de Verano. Magia del Fuego.

7º Círculo. La justicia de la Ira. En la batalla con Morrigan. Encontrando el valor.

8º Círculo. Equinoccio de Otoño. Magia del Agua.

9º Círculo.1ª Parte: Reinando en la Oscuridad. Ataecina y Cerridwen. La muerte, el final. Nuevos comienzos.

2ª Parte: Dedicación a la Diosa Oscura. Frente a Hécate.

Para inscripciones o solicitar más información, escribid a

hijasdeladiosaoscura@yahoo.com

Te esperamos

Hyedra de Trivia

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Pacto de brujas

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Fotografía de Gaël Sacré  

 

Cuantas más brujas me escribís y conozco, más convencida estoy de que todas venimos de aquella Primera Bruja de la que os hablé un día. Porque en el fondo, sea cual sea el nombre que nos demos, el lugar en el que habitemos, la clase de magia que practiquemos… todas sentimos igual, todas contamos las mismas historias, a todas nos emocionan los mismos pensamientos. Me habéis escrito desde todas partes del mundo, mujeres de todas las razas, de todas las edades, de todas las clases sociales y todas nuestras almas vibran igual. Y creo saber por qué, creo que todas, aparte de venir de la Primera Bruja, hacemos el mismo juramento eterno. Siempre he creído que las brujas, antes de nacer, hacemos un pacto con la vida y con todo lo que ésta engloba.

Pactamos con nosotras mismas, un pacto en el que nos comprometemos a dejar las puertas de la memoria entreabiertas para que puedan llegar a nosotras recuerdos de quienes hemos sido antes y recuerdos de quien seremos siempre, de nuestra verdadera identidad eterna. De esta forma cualquier objeto, cualquier encuentro con un alma conocida, cualquier antigua tonada puede sacudirnos y emocionarnos al reconocerlo como nuestro y recordarnos quiénes somos si alguna vez olvidamos.

Pactamos con nosotras mismas para no conformarnos nunca, para buscar la felicidad de ser, de existir tal como somos. Las brujas no se conforman porque sería un suicidio del corazón. No podemos vivir encerradas en una torre de banalidades y días monótonos y sin magia. Tampoco buscamos grandes emociones que desaten torrentes de adrenalina (al menos no la mayoría),  lo que importa son los detalles simples como apreciar la belleza del planeta, atrevernos a dar un paseo por un bosque en mitad de una noche de luna llena, o dormir al raso en una noche sin luna sintiendo que navegamos a la deriva en un mar de estrellas. Capturar el primer rayo del amanecer o bañarnos en medio de una laguna verde entre montañas. Sentir que pertenecemos a la tierra y que eso es bueno, que está bien no ser más que una de sus criaturas. Aquí es donde encontramos nuestra felicidad.

Pactamos con nosotras mismas para no huir ante los tiempos difíciles. Somos brujas, habrá muchos momentos difíciles en nuestra vida, porque serán los momentos en los que probaremos de qué estamos hechas. Cómo reaccionemos ante los momentos cruciales de nuestra vida será lo que nos defina. Esas ocasiones serán espejos en los que miraremos a los ojos de nuestra sombra y tomaremos decisiones que nos convertirán en grandes brujas que dejarán marca en el tiempo o agacharemos la cabeza y nos esconderemos en la nada. Nuestro pacto nos mantendrá en pie, porque sabremos que continuaremos adelante, más sabias, más fuertes y más poderosas que antes.

Pactamos con otras brujas para encontrarnos y recuperar el sentimiento de ser una tribu. Para recuperar esa hermandad entre mujeres que durante tanto tiempo nos estuvo prohibida pero que nunca hemos olvidado y nos empuja a reunirnos en círculos. Para unirnos en el camino y mostrárselo a otras, para dejar huellas claras y visibles que puedan seguir las que vengan detrás. Por eso no debemos enfrentarnos entre nosotras, no debemos juzgarnos. No sabemos qué han vivido las brujas que nos rodean, no sabemos de sus lágrimas, de las cicatrices de sus corazones, de los recuerdos que aún las persiguen. Lo que sí sabemos es que a veces una mano tendida es capaz de curar heridas antiguas y devolver a la senda a una bruja extraviada. No sabemos si nuestro pacto con ella fue ese, enseñarle el regreso al camino, así que nunca juzgues a otras, sólo deja tus huellas cerca, para que decidan si quieren seguirlas.

Pactamos con el viento para que inflame nuestra sed de conocimiento, esa que nos impulsa siempre hacia delante, para saber más, para conocernos más, para recuperar en nosotras todo ese saber que llevamos en nuestro interior y sólo espera una chispa para despertar. Nuestro pacto con el viento es simple: nunca dejes de bendecirme con tus dones y yo nunca dejaré de cerrar los ojos para sentir tu caricia en mi piel y escuchar las voces de mis antepasados en tus corrientes.

Pactamos con el fuego para que nuestra pasión nunca deje de arder y la apatía no nos gane la batalla. Habrá épocas de soledad, de dudas, de tristeza… pero el corazón del fuego no dejará de arder en nosotras, nuestra pasión nunca dejará de buscar nuevas formas de disfrutar del regalo de estar vivas. Nuestro pacto con el fuego es eterno: Nunca dejes de arder en mi corazón y yo nunca dejaré de bailar a tu alrededor en las noches de magia y hogueras.

Pactamos con las aguas para ser capaces de ver en nuestras profundidades. Para poder viajar en el mundo de nuestros sueños, para aceptar y someternos a los cambios profundos que nos transformarán en la bruja que estamos destinadas a ser. Nuestro pacto con el agua es de total entrega: méceme en el vaivén de tus olas y muéstrame los misterios de tus profundidades y yo nunca dejaré de cruzar la puerta que me abres a otros mundos y buscar en ti el secreto de lo que soy.

Pactamos con la tierra para recordar siempre lo profundas que son nuestras raíces y la materia de la que estamos hechas. Para valorar la magia del agradecimiento y aprender a recibir los dones materiales y a compartirlos con otros. Nuestro pacto con la tierra es fuerte: Dame un lugar donde apoyar mis pies al caminar, donde dar vida a mis sueños, donde alimentar mi cuerpo y yo nunca olvidaré que estás hecha de los huesos de mis ancestros, y que el palpitar de tu ardiente corazón es el reflejo del que late en mi pecho.

Pero el pacto más importante de una bruja es aquel que hace con lo que habita detrás de todo lo anterior, con el significado de la Vida, con lo que guía sus sueños, lo que se esconde tras sus emociones y lo que le espera al final del camino. El pacto que hace con la Diosa. Un pacto eterno hecho en los albores del tiempo y renovado una y otra vez, antes de cada vida. Un pacto de amor hacia la Diosa, hacia sí misma y hacia lo que le hace bruja: No me dejes olvidarte, no permitas que olvide quién soy, lo que soy, y yo nunca dejaré de buscarte en mí y de cantar los nombres con los que te han llamado con miles de voces durante miles de años.

Sí. Estoy convencida de que cada bruja hace un pacto antes de nacer. Un pacto de Vida forjado en el único lugar donde comprendemos su verdadero significado.

En la Muerte.

 

Hyedra de Trivia.

Los sueños perdidos de las brujas

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Todas soñamos. Todas tenemos ilusiones que esperamos ver convertidas algún día en nuestra realidad y que cuidamos y alimentamos casi en secreto. A veces son sueños grandes, casi imposibles desde el momento en el que nacen y a los que permitimos nacer porque nos arrancan sonrisas sorprendidas y suspiros cargados de “si pudiera…”. Son los sueños que desafían toda ley física y humana, pero existen para recordarnos todo lo que nuestra mente es capaz de imaginar.

Hay otros sueños que, aunque posibles, no son menos grandes, y casi igual de irrealizables. Esos sueños que, para conseguir cumplirlos, tendríamos que haber nacido en otro sitio, con otra fortuna, con otro futuro…

Hay sueños pequeños, realizables, que son los que nos mantienen vivos. Pequeños grandes proyectos que nos hacen levantarnos cada mañana con ilusión. Que son la razón de nuestra vida y que nos recuerdan cada día que somos capaces de ser felices, que somos valientes y luchadoras.

Pero hay otros sueños, esos que escondemos en el fondo de nuestro corazón. Esos que ya sabemos que nunca se cumplirán porque es tarde, porque perdimos la oportunidad, porque no supimos ver a tiempo que ya apenas quedaba tiempo… Esos que sepultamos muy hondo para no tener que aceptar que jamás vivirán pero que de vez en cuando afloran, nos arrancan una lágrima y un suspiro de nostalgia por una vida que no fue.

¿Quién no tiene un sueño perdido? ¿Quién no sabe que su vida podría haber sido distinta? A veces las brujas tenemos tendencia a vivir en el pasado. No sólo tratando de recordar otras vidas, también ésta. No es un secreto que las emociones nos afectan profundamente y sentimos a veces hasta un límite casi insoportable. Todas las pérdidas, las heridas, las tristezas que otros olvidarían en poco tiempo, para nosotras permanecen durante años. Muchos. Porque sabemos que todos esos momentos que nos desnudaron y nos dejaron expuestas fueron los que nos convirtieron en las que somos hoy.

Y entre esos momentos, guardamos como tesoros los sueños que dejamos ir, porque con ellos se nos fue un poquito de nuestra risa. Un poco de nuestra esperanza. Recordamos el momento en el que fuimos conscientes de que habíamos perdido la oportunidad, cuando tuvimos que enfrentarnos a la realidad y dejar ir aquello que habíamos acunado durante tanto tiempo. Y corremos el riesgo de aferrarnos demasiado, de no soltar ese pasado y vivir a medias. Siempre con un pie en un presente sin sueños y el otro en un pasado en el que no supimos actuar. Sin llegar nunca a un futuro donde podríamos soñar de nuevo.

En ese momento la bruja tiene dos opciones, la primera es intentar con todas sus fuerzas y toda su magia que su deseo se cumpla. Y con ello se agota inútilmente y pierde poco a poco el corazón. Tal vez sea por ello que algunas brujas acaban haciendo un mal uso de la magia. Cuando te convences de que nunca serás feliz sin aquello que anhelas y dejas que la amargura y la tristeza se instalen para siempre en tu interior, cuando te aíslas de los demás y de sus alegrías, cuando ya no te importa si otros sufren y lo único que persigues es algún tipo de alivio para tu alma atormentada… puedo llegar a entender que se extravíen en el camino.

La otra opción es guardar ese sueño perdido con cariño, para recordar siempre lo que un día nos hizo vivir, pero ser sabias y continuar adelante. Porque si algo ha demostrado el corazón de las brujas, es que es una fuente inagotable de sueños e ilusiones. Tal vez nunca conseguiremos aquello que perdimos, pero hay tanto aún por vivir, tanto por lo que luchar, tanto que conseguir…

Todas soñamos, sí. Y todas perdemos sueños. Pero no importa la edad que tengas, mientras tus ojos se abran cada mañana, mientras tu corazón continúe latiendo en tu pecho y tú sigas respirando una vez más, seguirás teniendo una oportunidad de seguir soñando. Y alcanzar ese futuro.

Ahora que es tiempo de nuevos proyectos, vamos a limpiar un poco el fondo de nuestro almacén de sueños. Ese lugar donde los guardamos mientras van aprendiendo a volar solos por el mundo. Vamos a rebuscar por sus rincones hasta encontrar aquellos que ya no tendrán oportunidad de vivir. Vamos a sacudirles el polvo, vamos a mirarlos de frente y nos vamos a atrever a decirles adiós. Recuerda tu sueño perdido, aquél al que más dolió renunciar y escríbelo en un papel. Recuerda cómo nació, recuerda cómo lo cuidabas imaginando cómo sería, recuerda el momento en el que supiste que nunca sería real. Escríbelo todo y llora si lo necesitas. Grita si lo deseas. Límpiate de la tristeza y la pena. Y cuando estés lista, déjalo ir. Quémalo y entrega sus cenizas al viento. Que regrese al lugar del que vino antes de prender en tu imaginación. Déjalo libre para liberarte tú.

Ahora seca tus lágrimas y mira hacia delante. Hacia todos esos días nuevos y vacíos que podrás llenar con ilusiones, con risas, proyectos y nuevos sueños. Llénalos con magia, con esperanza y la aceptación de que, a veces, los mejores sueños son aquellos que todavía no han nacido.

Y si eres una de esas brujas que se perdió, no te preocupes, el camino siempre nos encuentra de nuevo si de verdad lo deseamos.

Puedes soñar con ello.

 

Hyedra de Trivia

Brujas debatiendo: ¿Cuál es tu tradición?

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El Paganismo, la brujería, las Religiones de la Tierra cada día son más visibles y reconocidas. Pero dentro de nuestro mundo, hay muchos caminos diferentes, muchas tradiciones. La mayoría tenemos una base común también características muy parecidas. Pero otras presentan diferencias evidentes.

Me considero una bruja y una persona respetuosa y todas las tradiciones me parecen igual de válidas. Tengo amigos en varias de ellas y me encanta que me hablen sobre cómo son, cómo viven y sienten ellos el paganismo o la brujería (hay tradiciones de brujas que no se consideran paganas). Además, creo que el hecho de que la mía sea perfecta para mí, no significa que lo sea para todo el mundo.

Por eso me pregunto, vosotras, brujas que me leéis, ¿Qué opináis de las distintas tradiciones? ¿Cuál es la tuya? ¿Qué fue lo que te hizo sentir que esa y no otra era la tuya, tu camino?

¿Cuál es tu tradición?

Hyedra de Trivia

Sacerdotisa y Bruja

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Imagen de autor desconocido

 

En nuestros días y en las tradiciones paganas actuales, la palabra sacerdotisa y bruja suelen aparecer en los mismos contextos. Sé que os ha llamado la atención porque  algunas de vosotras me habéis preguntado cuál es la diferencia entre ellas. Ya os he comentado en alguna ocasión que a lo largo de la Historia las sacerdotisas de religiones paganas han sido acusadas de brujería. Adorar a Dioses ajenos era considerado brujería, cualquier rito religioso extraño a quién lo veía, cualquier símbolo o práctica de pueblos desconocidos era tachado de brujería, por lo que en sus inicios eran lo mismo. Con el tiempo el concepto de bruja se desvirtuó y perdió su asociación al sacerdocio, pero en los archivos de la Inquisición, entre los cargos con los que se acusaba a las verdaderas brujas encontramos el de perpetuar cultos precristianos y adorar a falsos dioses. Es decir, ser sacerdotisas de antiguas religiones, o al menos ser las guardianas de lo que quedaba de ellas.

En la actualidad la mayoría de nosotras somos las dos cosas. Sé que en el fondo son lo mismo, pero si tuviera que explicar la diferencia sería ésta, la que dimos tres miembros de mi tradición cuando se nos hizo esta misma pregunta durante una reciente entrevista:

La bruja es una mujer que estudia su relación con el mundo que la rodea, desde que se levanta hasta que se acuesta (y aún mientras duerme) percibe el ritmo del mundo en el que vive y su propio lugar en él. Presta atención a los cambios que se producen y que le marcan el paso del tiempo y a lo largo de sus años aprende a relacionarlos con sus propios cambios internos. Es una mujer que experimenta con el poder que la naturaleza pone a su alcance, incluido el suyo propio. Investiga las propiedades de las herramientas que la tierra pone a su disposición: hierbas, piedras, agua, el viento, el fuego… su propio cuerpo y su propia energía. Emplea muchas horas de su tiempo en aprender de otros, de sí misma, de sus ciclos internos tan ligados a los externos del planeta. Pasa incontables momentos viajando hacia dentro de sí misma para conocerse y reconocerse. Y para encontrarse, dentro de sí, con la divinidad que sabe que la habita.

La bruja levanta altares a antiguos Dioses de la vida y la muerte, pero su relación con ellos es personal e íntima. Celebrará los cambios de las estaciones y de las estrellas y creará miles de hechizos para hacer de su mundo un sitio mejor. La mayor parte del tiempo trabajará sola. Su trabajo se aplica sobre una sola persona. Ella. Si quiere dominar la magia debe conocer su fuente, que es ella misma. Las revelaciones que tendrán lugar durante sus incursiones en la naturaleza, se producirán sólo en ella porque están provocadas por todo el conocimiento que ha adquirido antes.

A veces trabajará con otras para conjurar un objetivo común, o se reunirá en un Akelarre para celebrar fiestas mágicas, para compartir conocimientos y crear lazos de unión. Para dar la bienvenida a nuevas brujas a la comunidad o para enseñar a otras que empiezan en el camino. Las brujas de nuestro tiempo creamos grandes redes que se extienden no sólo por el país, sino por todo el mundo. Pero su evolución como persona, como mujer y como bruja, será a solas.

La sacerdotisa realiza los mismos actos que la bruja, pero de cara a una comunidad. Las sacerdotisas paganas no nos consideramos intermediarias entre la divinidad y las personas porque no es necesario. Cada Ser está en perpetuo contacto con la Diosa porque ya somos parte de Ella. Todas la llevamos dentro, es parte de nuestra esencia por lo que la existencia de una figura intermediaria es totalmente innecesaria. Pero lo que sí hacemos es facilitar a los demás la forma de encontrarla, de restablecer un contacto que creían perdido o que se ha olvidado. Realizaremos hechizos para la comunidad, invocaremos a nuestra Diosa para traerla entre nosotras. Levantaremos altares comunes para que todos puedan Honrarla.

La sacerdotisa también es la encargada de oficiar ceremonias religiosas que atañen a toda la comunidad, somos nosotras quienes damos la bienvenida y presentamos ante el mundo a los recién nacidos. Somos nosotras quienes unimos las manos y los corazones de las parejas en sus matrimonios mientras su amor dure. Somos nosotras quienes celebramos con las jóvenes su menarquía y también celebramos con nuestras sabias la menopausia en su madurez. Somos nosotras quienes damos soporte espiritual a cualquier miembro de la comunidad que lo solicite y quienes acompañamos en su último viaje a aquellos que regresan a la Madre.

Somos aquellas que repiten sus 10.000 nombres en alto para que no se olviden. Para que se recuerden de nuevo. Somos la cabeza visible que sirve de faro a todas las que la buscan a Ella. Todo nuestro trabajo está volcado hacia el exterior.

Pero nada de esto sería posible si no contásemos con todo el trabajo de bruja que hemos hecho con nosotras mismas. Con toda la sabiduría, conocimientos y experiencias que hemos ido adquiriendo en nuestro trabajo solitario.

Para mí, ambas son las dos caras de una misma función. La bruja es la mujer que viaja a su interior en soledad para encontrarse con la Diosa, aprender de Ella y comprender quién es ella como mujer y regresa al exterior para mostrar al mundo, como sacerdotisa, el camino hacia Ella. Para ser su faro y, en definitiva, guiar a todos aquellos que la buscan, para que puedan empezar su propio viaje.

Las brujas sacerdotisas somos un umbral. Somos una puerta.

Somos la Voz que anuncia Su Regreso.

 

Hyedra de Trivia

 

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hyedra.deduir@yahoo.es
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