Nueva formación: Hij@s de la Diosa Oscura

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Os anuncio que la entrada semanal de Palabra de bruja estará disponible mañana, perdonad la espera. Pero quería aprovechar hoy para presentaros una nueva formación que voy a llevar a cabo, junto con mi hermano de camino, Saucco de Trivia.

Hemos estado gestándola años y responde a la necesidad de dar su espacio a la Diosa Oscura en este mundo, y dar la oportunidad a aquellas personas que quieren reencontrarse con Ella de convertirse en sus Hijas, tal vez como ya lo fueron en otras vidas. La formación es totalmente presencial y tendrá lugar en Madrid.

FORMACIÓN PRESENCIAL HIJ@S DE LA DIOSA OSCURA

¿Sientes la llamada de la Diosa Oscura? ¿Crees que tu camino es el de la bruja? Si los secretos de la noche te seducen, si la oscuridad de la luna le cuenta historias en sueños a tu alma y si los nombres de las Diosas que estuvieron prohibidas resuena en tu mente como antiguos recuerdos, éste es tu sitio.  Os ofrecemos un viaje en el que os guiaremos durante un giro de la Rueda en la Senda de la Diosa Oscura. ¿Quieres convertirte en un@ de sus hij@s? Pues acompáñanos en este viaje que se divide en 9 encuentros que tendrán lugar a lo largo de un año y en los que conoceremos a la Diosa Oscura en cuatro de sus aspectos y aprenderemos, entre otros misterios, los caminos de la magia de la tierra, los cuatro elementos, las fases lunares y las energías de la naturaleza. Acompáñanos en el Camino de las Brujas. Tanto si eres hombre como si eres mujer, hay un lugar para ti en los 9 Círculos. Ocupa tu puesto:

1º Círculo. El Encuentro. Presentación de la Formación, encuentro con la Bruja y el pasado, Sheila Na Gig. Altares.

2º Círculo. Solsticio de Invierno. Magia de la Tierra

3º Círculo. Conociendo a la Sombra. En el Reino de Perséfone. El poder de la palabra

4º Círculo. Equinoccio de Primavera. Magia del Aire

5º Círculo. La libertad sexual. En la senda de Lilith. El Matrimonio Sagrado

6º Círculo. Solsticio de Verano. Magia del Fuego.

7º Círculo. La justicia de la Ira. En la batalla con Morrigan. Encontrando el valor.

8º Círculo. Equinoccio de Otoño. Magia del Agua.

9º Círculo.1ª Parte: Reinando en la Oscuridad. Ataecina y Cerridwen. La muerte, el final. Nuevos comienzos.

2ª Parte: Dedicación a la Diosa Oscura. Frente a Hécate.

Para inscripciones o solicitar más información, escribid a

hijasdeladiosaoscura@yahoo.com

Te esperamos

Hyedra de Trivia

Magia de Bruja

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Imagen: Sashah’s Spell de Emma Lazauski

Las velas iluminan levemente el claro del bosque. El incienso impregna tanto el aire como mi mente con un aroma especiado y el humo asciende transportando mi petición a la Diosa. Un pequeño fuego arde en el caldero y la luna llena asoma por el horizonte. El altar está preparado. Es la hora de la magia.

La magia. Todas hablamos de ella. La vivimos, la creamos, la sentimos. Estamos hechas de magia y basamos nuestra identidad como brujas sobre ella. Para algunas personas es un misterio, para otras algo complicado, una gran mayoría ni siquiera cree que exista. Pero para nosotras es lo que da vida al mundo y, además, sabemos que todas las personas somos mágicas.

Las partículas que forman cada elemento en este universo se mantienen unidas por una fuerza que emite una vibración. En nuestro planeta cada árbol, planta, animal, persona, piedra… todo, hasta la misma Tierra, vibra y esa vibración genera energía.  Pero no todo vibra igual. Hay distintas frecuencias y, aunque no siempre seamos conscientes de ello, somos muy sensibles a los cambios de frecuencia.

A todos nos ha pasado que, al conocer a alguien, sentimos que conectamos de inmediato. O por el contrario, hay personas con las que nunca encajamos y aunque no hay nada en ellas que nos haga rechazarlas, lo cierto es que no estamos cómodos a su lado. Esto se debe a que vibramos en la misma frecuencia que ellas o en otra completamente opuesta.  Porque como ya habréis escuchado en muchos sitios, todo lo que vibra igual se atrae y lo contrario se repele. Y además, cada sentimiento, cada emoción, cada ámbito de la vida y lo que nos rodea, tiene su propia vibración. El amor, la salud, la prosperidad, el hogar, la familia, la amistad, la suerte, la felicidad… el odio, la envidia, la desesperanza, el miedo, el terror… cada uno vibra en una frecuencia determinada.

La magia consiste en cambiar voluntariamente nuestra propia vibración para que esté en la misma frecuencia de aquello que queramos atraer. Y para ello, usamos nuestra voluntad y otros elementos naturales que ya vibran así para ayudarnos. Mediante el trance y la visualización “engañamos” a nuestra mente haciéndole creer que ya tiene aquello que desea, y potenciamos la sensación con palabras, melodías, hierbas, piedras, colores y olores que vibran como lo que deseamos.  Por eso hay hierbas, minerales, inciensos y velas específicas para el amor, la suerte, la sanación, la limpieza espiritual… palabras que forman hechizos…lo que se ha llamado desde siempre magia simpática.

Todos cambiamos nuestra vibración a menudo sin ser conscientes de ello. Sabemos que determinada canción nos alegra cuando tenemos un mal día, decimos que nos da energía… Sabemos qué película nos provoca una carcajada cuando estamos decaídos o con qué amigo hablar según nuestro estado de ánimo… También sabemos que determinados momentos del día o del año nos hacen sentir de una manera especial. El amanecer nos hace sentir esperanza, porque hace que todo vibre en la frecuencia de las cosas nuevas, de todo lo que empieza. El atardecer nos vuelve reflexivos y nostálgicos, porque vibra en la frecuencia de lo que acaba de forma tranquila y el descanso.  Nos vestimos de un color u otro según nuestro humor y preferimos lugares según nuestras emociones. Todo ello altera nuestra vibración.

Si nos ocurren cosas malas y nos dejamos llevar por el miedo y la desesperanza, acabaremos atrayendo más sucesos que vibren igual. Y es entonces cuando hablaremos de mala suerte, o mal de ojo. Los casos de mal de ojo son muchísimo menos numerosos de lo que la gente piensa y las rachas de mala suerte casi siempre son casos de vibraciones en frecuencias perjudiciales, y que además se convierten en círculos viciosos porque cada vez nos sentimos peor y eso hace más difícil conseguir cambiar la vibración.

Pero hay ocasiones en los que la magia no funciona. Por muchos hechizos que hagamos para conseguir lo que necesitamos, por mucho que  tratemos de influir en la vibración, hay veces en las que no hay manera de que funcione. Eso no quiere decir que lo estemos haciendo mal o que la magia no exista. Es simplemente que no debemos conseguirlo. Cada una de nosotras ha nacido con una misión vital, una lección que hemos venido a aprender. Si lo que queremos atraer con la magia va en contra de esa lección o nos aleja de nuestra misión, simplemente no sucederá. Esa vibración en concreto estará bloqueada para nosotras.  Imaginad que habéis venido a esta vida para aprender el valor de lo sencillo y de las cosas pequeñas. Por muchos hechizos de abundancia y prosperidad que hagáis jamás funcionarán, nunca seréis ricas porque la vibración de la riqueza está bloqueada para vosotras. Al menos en esta vida.

Y esto nos lleva a la regla de oro de las brujas. Nunca, jamás, por nada del mundo se debe hacer magia para influir en la voluntad o cambiar la vibración de otra persona. Nunca. Es su energía, forma parte de esa persona tanto como su cuerpo. Tratar de influir en ella para imponer nuestros deseos es una violación. Ni siquiera para hacer algo en su beneficio. Ni para hacer rituales de sanación. Si nos preocupamos por alguien y queremos beneficiarle con nuestra magia, lo primero que haremos será pedir permiso. Sin su permiso no hay nada que hacer. Y esto incluye al amor. Si tienes que obligar a alguien a que te quiera, eso ya no es amor. Es dominación, tozudez, egoísmo… y así serán las vibraciones que provoques, por lo que nunca encontrarás amor de verdad y lo que obtengas no merecerá la pena porque no te hará feliz. Ni a ti, ni a la persona que dices amar.

La magia es un regalo. Una más de las habilidades naturales del ser humano y que nos conecta con todo lo que nos rodea. La magia nos ayuda a comprender que formamos parte de un todo eterno, infinito, que compone una melodía que nos envuelve a todos y nos hace bailar al ritmo de la vida. Cómo sea tu tonada, cómo vibre tu canción, depende de cómo decidas vivir.

En mi hechizo, cierro los ojos y respiro profundamente mientras mi identidad eterna recuerda quién es y se centra en su lugar en el mundo, entre el cielo y la tierra. Entre lo que es arriba y abajo. Entre este mundo y el otro, donde ocurren los milagros.  Cuando me siento una con la creación, dibujo el círculo a mi alrededor y llamo a los cuatro elementos para que su energía complemente a la mía en esta noche de magia y sueños.  Y en el centro, evoco en mi interior a la Señora de la Vida y la Muerte, a la Gran Diosa de la brujas para recordar que su poder es el mío y fluye por mi piel hasta la punta de mis dedos.

Las imágenes de mi futuro en el que he conseguido mi objetivo no abandonan mi mente mientras cargo con ese poder los objetos que voy a usar. “Visto” las velas de colores con aceite acariciándolas con mis dedos mientras me veo feliz. Encanto las hierbas que necesito con rimas sobre su poder. Despierto el poder de las piedras cobijándolas en mis manos mientras les susurro bajito lo que necesito de ellas. Concentro todo el objetivo de este hechizo en una sola palabra que primero es sólo un murmullo. Me mezco suavemente mientras la palabra se convierte en una especie de cántico y caigo en un pequeño trance. Me dibujo a mí misma en un papel tal como seré en ese futuro con el hechizo cumplido, lo cubro con pellizcos de las hierbas encantadas y lo doblo. El cántico aumenta de ritmo y de volumen. Prendo el papel en la llama de las velas encendidas y arrojo el dibujo al fuego transformador acompañado de más puñados de hierbas. Mientras arde, comienzo una danza alrededor del caldero y la luna llena cada vez asciende más alto, bañándome con su luz de plata al tiempo que mi voz se convierte en un grito y mi danza alcanza su punto más frenético. Y finalmente, con un último giro y un grito final, la energía me abandona para fundirse con el universo y comenzar a trabajar en ese futuro imaginado que acabo de crear. Agotada, descanso en el suelo mientras mi corazón recupera su ritmo y mi respiración se acompasa con el ritmo de la tierra. Lento y profundo.

La magia está hecha.

Acerca tus manos, frótalas y siente el cosquilleo en tus palmas y tus dedos. Ese calor que emana de ellas, esa energía, es tu magia. Es la vibración que las partículas que te conforman emiten en su trabajo de mantenerse unidas. Practica con ella, conócela, trata de cambiar la frecuencia en la que brota al exterior. Y comienza a hacerlo con el hechizo más sencillo pero que es capaz de cambiar el mundo.

Simplemente sonríe, bruja.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

 

La bruja de la Luna Oscura

The Circle Author: Parvanaphotography http://parvanaphotography.deviantart.com/

The Circle
Author: Parvanaphotography
http://parvanaphotography.deviantart.com/

En esta noche de oscuridad y negrura, el cielo se cuajará de estrellas mientras la luna termina su viaje por el firmamento como una anciana sabia vestida de misterios y tinieblas. Mañana al anochecer, aunque aún no la veamos, ya habrá girado sobre sí misma y su rostro será el de una niña nueva. Pero hoy… Hoy es noche de Luna Oscura.

Hoy es tiempo de secretos desvelados, de elegir camino en las encrucijadas y honrar a Diosas de la noche. Es hora de descubrir la belleza que existe en la ausencia de la luz. Es tiempo de conocimientos ocultos, de caminar con valentía por el reino de la Diosa Oscura y enfrentarnos a las sombras, para encontrar en ellas nuestra propia sabiduría innata. Esta noche las mareas lunares se retiran y arrastran consigo todo aquello que queramos entregarles. Es tiempo de arrancar, de borrar, de deshacer, de abandonar, de dejar ir… para siempre. Es tiempo de magia. Tiempo de rituales de limpieza, de conjuros de ruptura, de hechizos de destierro. Esta noche, es tiempo de brujas.

¿Me acompañas?

No temas a la oscuridad, deja que penetre en ti, cierra los ojos y entrégate a ella. Únete a mí en esta noche de magia y sueños. Busquemos a la Luna en el cielo, aunque no podamos verla, la sentiremos danzar en su baile eterno con la tierra. Piensa en todas esas pesadillas que te atormentan, recuerda aquello que te impide ser completamente feliz. Bucea, hurga profundo en tus entrañas. Remueve bien los posos de tu memoria y clava hondo las uñas para desenterrar tus miedos y tus cadenas. ¿Qué te mantiene quieta? ¿Qué te impide ser quien eres? ¿Qué bloquea tu camino? ¿Qué te daña? ¿De qué no puedes liberarte? Ponle nombre y míralo de frente. Di su nombre en voz alta. Grítalo.

Hoy la Tierra y la Luna se confabulan para ayudarte a ser libre. Los elementos que lo conforman todo nos muestran sus rostros oscuros y su poder de destrucción. Invoca al poder del viento que genera huracanes que barren el mundo. Llama al aire que mueve las arenas del tiempo sepultando imperios en el olvido. Conmina a  vendavales capaces de doblegar bosques centenarios en apenas instantes. Que el viento se lleve lo que enreda tu vida.

Invoca al fuego que consume la esencia de la maldad. Apela al poder de las brasas que convierten la podredumbre en cenizas que abonarán las semillas de un nuevo futuro. Llama a las llamas ondulantes que con sus besos ennegrecen y destruyen lo que tocan para regenerarlo y convertirlo en luz. Entrégale tus pesares al ardor que crea los desiertos y resquebraja la corteza del planeta, que los purifique y los transmute para ti.

Invoca al poder del agua del mar embravecido por la tormenta que arrasa las orillas y las costas. Llama al poder de su caricia líquida que durante siglos corroe la dura roca. Invita a las calmadas aguas de profundas corrientes que arrastran hacia lo desconocido. Reclama el poder de la obstinación de los glaciares que se abren paso a través de montañas.  Entrega a la destrucción de las imparables masas de agua las cadenas que te retienen, para que las disuelva y despejen tu camino.

Invoca la fuerza destructora de las placas de la tierra, nombra a la fuerza inamovible de las montañas, el profundo vacío de las simas inabarcables. Convoca a la capacidad de destrucción de los terremotos que estremecen la tierra desde su corazón y otórgales permiso para que derriben las paredes que te encierran.

Evoca al espíritu en tu interior para que te de la voluntad necesaria para enfrentarte a todo. Llama a tu propia valentía, a tu fuerza de mujer, a tu alma antigua para que te muestre el camino que te fue diseñado mucho antes de que nacieras a esta vida.

Danza con los cinco elementos mientras gritas el nombre de los fardos que cargas, construye una canción de rabia e ira y mientras la cantas siente crecer la furia en ti. Enfádate con aquello que te somete, que te bloquea, que te daña. Busca la fuerza de Morrighan para enfrentarlo. La luz de la antorcha de Hécate para encontrar la senda hacia tu felicidad. Lucha con la fuerza de Kali para destruirlo. Muévete con la libertad de Lilith hacia el futuro.  Baila, gira y grita hasta que no puedas más y justo cuando sientas que el calor y la magia te invaden por completo, para y entrégale todo a la Luna. Para y eleva tus brazos hacia el cielo, hacia la oscuridad del infinito. Hacia el olvido.

Las mareas lunares continuarán sus ritmos eternos llevando consigo lo que tú les has entregado esta noche de tinieblas. La luna se lo llevará con ella a la oscuridad de la que renacerá mañana limpia y nueva, para comenzar su viaje una vez más.

Mañana, tú comenzarás un nuevo viaje con ella y como ella, limpia y renovada. Lo que hagas en esta nueva etapa de tu vida, ya sólo depende de ti.

Luna bendita, luna que te vas, lo que contigo se marcha…

Ya no vuelve más…

Bienvenidas a la magia del lado oscuro de la Luna.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

El camino de la Bruja. El principio.

Cruce de caminos Fotógrafo: Jorge Domingo http://rasoner.wordpress.com/

Cruce de caminos
Fotógrafo: Jorge Domingo
http://rasoner.wordpress.com/

Hace muchos años, cuando mi coven de entonces aún era joven, casi todas las ceremonias las creábamos nosotros. Casi todas estaban escritas por mí, y cuando se acercó el momento de la iniciación de M, decidí escribir algo que explicase al nuevo iniciado el camino que tenía por delante. A qué se comprometía al pasar por un rito de paso como es la iniciación. Y así nació el texto “El camino de la Bruja”.

Tiempo después, concrétamente en 2006, lo subí a internet a uno de los grupos paganos de Yahoo en los que participaba y cuando mi nombre aún se escribía Hiedra en lugar de Hyedra. Y así quedó la cosa durante un tiempo, hasta que empecé a encontrármelo por la red. A veces lo publicaban con mi nombre como autora. A veces sin autor. Otras bajo el nombre de otra persona.

Con la llegada de Facebook se extendió como la pólvora, y aunque en un principio dudé, reclamé su autoría.  Ese escrito es mi principio, es el detonante de que por fin me decidiera a comenzar un nuevo blog en el que darme a conocer a mí, a mis escritos, a mis sentimientos y experiencias. Muchas ya lo habréis leído sin saber que es mío. Otras sí lo sabéis. Alguna incluso estaba delante cuando lo escribí. Pero otras muchas de las que ahora me seguís seguramente no lo conozcáis. Os lo presento. Es mi origen como escritora. Es la semilla de todo lo que vino después.

“El camino de la Bruja” es la historia de mi camino, y reitero aquí y ahora que es mío. Lo escribí yo. Y para que quede constancia y quede ligado a mi nombre, tenía que incluirlo en este blog nacido a su sombra. He leído en la red un montón de interpretaciones, pero su fin es simple, ser leído durante la iniciación de un neofito para recordarle lo que somos y el camino que tiene por delante, y con ello honrar y recordar a todas las que, en épocas mucho más difíciles, se comprometieron con este camino aún a riesgo de su propia vida. Es, sobre todo, un homenaje a ellas.

Aquí lo tenéis.

“EL CAMINO DE LA BRUJA

Ser bruja no es sencillo, nunca lo ha sido. Antiguamente fuimos perseguidos, torturados, ahorcados, quemados. Aniquilados.Éramos temidos, despreciados y convertidos en parias.

Los tiempos cambian, pero los antiguos estereotipos siguen vigentes en la mente del Hombre. La palabra bruja aún es considerada un insulto, pero nosotras reclamamos ese título como sinónimo de sabiduría, comprensión, poder y amor, ya que estos son los atributos reales de una verdadera bruja. Una buena bruja.
La bruja, la verdadera bruja, lleva la magia en su interior, la siente en la brisa de la mañana, en la música del viento acariciando los árboles, en la canción de la lluvia al caer. Y también en cada latido de su corazón, en la risa de los niños y en la mirada sincera de los amantes. Sabe que esa energía que rodea todo, se encuentra en todas partes, desde la más humilde hormiga hasta en la más recóndita neurona del cerebro humano. Y tiene su máximo poder en la sabiduría antigua de los ancianos y el cálido latir del corazón de la Madre Tierra. Y sobre todo en la mente de la bruja, capaz de canalizar y dirigir esa energía, esa magia, y producir cambios, a veces minúsculos, a veces asombrosos, en el mundo que la rodea.

Ser bruja no es sencillo, requiere esfuerzo, trabajo, sacrificios y muchísima autocrítica, pero, como todo lo que resulta arduo de conseguir, es hermoso y trae consigo recompensas.
Cada día es un paso más hacia una meta que nunca llegará, porque la meta es el camino en sí. El camino de la bruja.
El camino de todas las hermanas que vinieron antes de nosotras y todas las que vendrán después.

Nosotras, en un tiempo que no es tiempo
En un sitio que no es un sitio
En un día que no es un día
En el umbral entre los mundos,
Ante el velo de los misterios,
Honramos el recuerdo de las que fueron y celebramos nuevos nacimientos. Lo que demuestra que el Arte aún vive y resurge con fuerza en nuestros tiempos.
Bendito Sea.”

Autora: Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Un poco de magia

Naturaleza mágica

Naturaleza mágica

(Por causas personales no he podido actualizar el blog tanto como me gustaría, pero mientras todo vuelve a la normalidad, recupero un antiguo texto publicado originalmente en el blog Liebanizate. Sé que muchas de vosotras no lo habéis leído, así que lo comparto para todas aquellas lectoras nuevas y para las antiguas que quieran volver a recordarlo)

Llego tarde al Sabat. Lo reconozco, soy una bruja impuntual, y cuando llego mis compañeros ya me están esperando. Afortunadamente ésta vez podemos celebrar el ritual al aire libre, junto a un río, en un pequeño claro del bosque.

La oscuridad es total, justo como debe ser, ya que hoy vamos a celebrar un ceremonia de destierro. Es Luna Oscura, el momento anterior a la Luna nueva y el bosque es un conjunto de sombras, pero no tengo miedo. ¿Cómo voy a tenerlo? Es a mí y a otras como yo a quienes se ha temido siempre. Somos nosotras quienes habitamos la oscuridad del bosque. Somos las brujas quienes conocemos los secretos de la Oscuridad. En realidad nunca hubo nada que temer, fueron la ignorancia y los prejuicios los que convirtieron el bosque, la noche y la oscuridad en algo maligno, algo poblado por monstruos, peligros y brujas. Las brujas no son peligrosas, nunca he visto monstruos, y el único miedo que he sentido en los bosques, ha venido de la mano de otras personas.

Antes de comenzar a prepararlo todo cierro los ojos y respiro. Huele a tierra húmeda, a brotes frescos, al perfume de flores nocturnas. El aroma de la noche me envuelve y penetra en mí, me trae el recuerdo de otros bosques, otros ríos, otras magias… fundiéndose con los de esta noche.  Respiro y escucho, oigo el fluir del agua del río, algunos sonidos de ramas mecidas por el viento y pisadas de algún animal nocturno.  Respiro y me siento parte de todo ello. Un habitante más del bosque formando parte de un conjunto natural e indisoluble.

Ahora abro los ojos y elevo la mirada volviendo mi atención hacia arriba. Hacia el cielo cuajado de estrellas, sin luna, hermoso y familiar. Lo he mirado tantas veces… Y recuerdo el lugar que ocupa la Tierra en éste cielo. Tan sólo uno más de los incontables planetas, estrellas y demás objetos cósmicos. Algo tan pequeño… tan perdido en la inmensidad… Pero tan importante a la vez…. Porque nosotros, los seres humanos, vivimos en él. Nosotros estamos aquí. Todas y cada una de las personas que pueblan el globo. Tan pequeñas y perdidas entre millones, tan importantes y únicas sólo por existir…

Mi atención vuelve al bosque, aún conectada a la Tierra bajo mis pies, y al universo sobre mi cabeza. Estoy centrada, entre la tierra y el cosmos. Uniéndolos en mí. Compuesta por los mismos elementos que la tierra y el cielo, parte de ello, pero única como ser.

Es momento de comenzar. Entre todos creamos un altar sobre la tierra y lo cubrimos con velas que darán luz y vida a nuestros propósitos, incienso que elevará nuestras peticiones y nos traerá el recuerdo de otras épocas y lugares, el pentáculo que simboliza el ciclo sin principio ni fin, los cincos elementos que lo componen todo y  otras herramientas de brujas de las que ya os hablaré mas adelante.

Cuando todo está en su lugar, uno de nosotros comienza el ritual creando un círculo alrededor.  Yo me vuelvo hacia el Oeste. Como casi siempre, me toca invocar al elemento agua. Para ello imagino un lago tranquilo y sereno bajo cuya superficie duermen secretos, emociones ocultas, sentimientos negados… a continuación una playa a la que llegan calladas olas que recogen lo que deposito en la orilla y se lo llevan, dejándola limpia y nueva. Visualizo ríos que lavan las riveras, glaciares antiguos y pozas de aguas termales, cálidas y sulfurosas.  Invoco al agua para que ésta noche seamos capaces de bucear en nuestras emociones más profundas e identificar cuales son las que nos perjudican, qué barreras mentales nos ponemos a nosotros mismos y nos impiden avanzar. Qué lastres arrastramos y nos mantienen estáticos, tristes, incapaces de vivir hacia adelante.

Una vez mis compañeros han invocado al Este-Aire, Sur-Fuego y Norte-Tierra,  invocamos a la Diosa, ésta vez en su aspecto oscuro, Bruja Sabia que ésta noche nos ayudará a limpiar de nuestra vida todo lo que ya no necesitamos, lo que nos hiere o bloquea el camino. Nos enseñará a dejar ir todo aquello que nos perjudica pero a lo que nos aferramos desesperadamente. Nos enseñará a dejar marchar, a hacer espacio para todo lo que debe venir. También invocamos al Dios, Señor salvaje de la Naturaleza, para que nos ayude con su fuerza y su empuje. Porque dejar marchar cosas, pensamientos, acciones, personas… a veces requiere mucha fuerza y voluntad.

Los invocamos para despertarlos en nuestro interior, ya que nuestros Dioses no habitan un espacio lejano desde el cual nos observan. No. Los Dioses de las brujas viven en nuestro interior, en la Tierra, en el Universo. Ellos mismos son creación y creadores. Y cada ser humano posee una chispa divina. Cada uno de nosotros lleva parte de su espíritu en nuestro interior. Por eso en los rituales nos conectamos con todo y nos volvemos hacia nosotros mismos para honrar a nuestros Dioses.

El fuego arde dentro de un gran caldero en el centro del círculo y  giramos a su alrededor mientras uno de nosotros crea un ritmo constante con el tambor. Miramos las llamas, purificadoras y vivas, que convertirán en ceniza que se llevará el viento todo lo que nos atormenta. Cada uno lleva en las manos una cestita llena de papeles doblados, en los que hemos escrito lo que queremos desterrar. Miedos, inseguridad, dependencia emocional, culpabilidad, pesimismo, pobreza, furia, ira… Según giramos vamos arrojando los papeles al fuego mientras pronunciamos en voz alta el nombre de aquello de lo que nos estamos liberando. Al nombrarlo lo hacemos real, lo reconocemos y nos hacemos conscientes de ello. También lo compartimos con los demás. Lo vemos arder sintiendo cómo nos abandona, visualizando como es nuestra vida sin ello y nos comprometemos a actuar en consecuencia evitando que vuelva. Hay objetivos de todo tipo: dejar de fumar, tener fuerza para alejar a una persona perjudicial, vencer la desesperación de no encontrar un trabajo, dejar de pensar que todo saldrá mal…

Cada vez giramos más y más rápido y cada uno grita sus palabras más alto, quemamos ruda, romero, angélica y otras hierbas que dan fuerza a nuestros propósitos arrojando puñados que las llamas engullen. Y giramos, hasta que en un momento dado el tambor calla, nosotros callamos y dejamos de girar agotados. Hemos entregado a las llamas regenerativas del caldero lo que nos bloquea y ahora agotados y vacíos compartimos comida, bebida, palabras y confesiones.

Muchas veces bromeamos diciendo que, en realidad, los rituales y ceremonias son sólo la excusa para la comida de después, porque a las brujas les gustan los banquetes. Mucho. Cada una lleva algo preparado por ella misma (cuando el tiempo y la economía lo permite), y son alimentos de temporada, naturales, para recordar que la Madre Tierra nos nutre. Mientras comemos compartimos nuestra vida; qué sentimos, cómo nos van las cosas, cuales son nuestros miedos y esperanzas. Creamos unos lazos de confianza y compañerismo muy intensos. A veces lloramos, y nunca oiréis a una bruja decir: no llores… Al contrario, una bruja te dirá: Venga, llora. Porque las lágrimas limpian y curan. Las de alegría, las de tristeza, las de emoción… todas te sanan por dentro.

Cuando terminamos y recogemos, regresamos a casa. A nuestras vidas cotidianas en las que somos estudiantes, bailarines, maestros, abogados, empresarios, teleoperadores, pasteleros, madres, padres, hijos, parejas… Personas reales que caminamos y vivimos a vuestro alrededor, más cerca de lo que pensáis. Pero regresamos a casa sabiendo que trabajamos para ser personas mejores y para tener vidas mejores.

De camino a casa miro al cielo, oscuro hoy. Pero mañana la Luna será nueva, veremos apenas una pequeña parte de ella, pero será un nuevo comienzo. Las mareas lunares traerán un tiempo de inicios, de llegadas, de cosas que empiezan. Porque vivimos en un ciclo eterno, la Rueda nunca deja de girar y se que he elegido vivir mi vida con optimismo. Al ser consciente de lo que me perjudica tomo fuerzas para cambiarlo y continuar hacia adelante. Esa es la verdadera magia. Ese es el secreto de las brujas, encontrar la fuerza  dentro de ti para cambiar tu vida.

Porque la magia nunca ha estado en otro sitio.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

El Templo de la Diosa en Madrid

La Dama de Avalon Caroline Gully-Lir

La Dama de Avalon
Caroline Gully-Lir

En el círculo nos mirábamos expectantes.  Las mujeres (y el hombre)  allí congregadas éste domingo 15 de junio, íbamos a ser testigos de algo único. Algo que se hacía por vez primera y  que todas esperábamos que perdurase en el tiempo.  Katie Player, Sacerdotisa de Avalon y en esta ocasión portadora de la Llama Sagrada del Goddess Temple de Glastonbury, iba a encender esa  Llama en el altar del lugar en el que nos encontrábamos. El nuevo Templo de la Diosa en Madrid. Creado a instancias del mismo Templo de Avalon, y en donde Katie iba a invocar a la Dama del Lago para convertirlo en su nuevo hogar.

Primero Jana, Sacerdotisa de la tradición de Iberia, encendió la Llama de Iberia e invocó a la Diosa de la Península en la que habitamos, la esencia de la Diosa que rige nuestras tierras. Y tras ella, Katie, con una invocación que traspasó distancias, mundos, lenguas y nuestros corazones, encendió la Llama y la llamó a Ella. La Diosa de Avalon, la Dama del Lago, la Señora de las Aguas.

Y las aguas fluyeron. Recuerdo la cadencia de su voz, la vibración de las notas que la emoción modulaba y que penetraba en nuestro interior. Las lágrimas se agolparon en mis ojos y en los de muchas de nosotras. Lágrimas de reconocimiento, de reencuentro con alguien lejano que ha regresado. Lágrimas de aceptación del hogar. Como las lágrimas que caen cuando descubres tu sitio y sientes que has regresado a casa.

Fluyendo con esas aguas, Sainda nos guió en una meditación sanadora. Nos convirtió en criaturas de agua y nos hizo tomar conciencia de los bloqueos emocionales que nos mantenían estancadas. Nos ayudó a enfrentarlos, ponerles nombre, lavarlos, liberarnos de ellos y emerger de esas aguas como seres nuevos. Limpias y renovadas.

Y así, purificadas y abiertas a nuestras emociones, fuimos guiadas ante la presencia de las Diosas canalizadas a través de los cuerpos de sus Sacerdotisas (Iberia a través de Jana, La Dama de Avalon a través de Katie)  para recibir sus  mensajes.

Me vais a permitir que guarde para mi la mayor parte de sus palabras, pero sí hay unos detalles que quiero compartir con vosotros. Iberia me abrió el pecho, me dejó el corazón al descubierto. Me hizo vulnerable. Me dijo que soy luz y que debo ser faro y farera al mismo tiempo. Me dijo que tengo que ser visible. El resto de sus palabras me las guardo, porque son para mí. Pero me reconocí en todo lo que me dijo y mis lágrimas sellaron un pacto que hice con Ella en mi interior.

Fue así como me presenté ante la Dama de Avalon, con el corazón completamente abierto a Ella. Y así fue como Ella lo vio, porque entre otras cosas me dijo que tengo el corazón de fuego. Y que yo sé cual es mi camino, el camino secreto que guardo en mi corazón de fuego y que tengo que seguir. Y hubo algo que me hizo sonreír como una niña. Últimamente le he estado dando vueltas a lo mucho que hablo sobre bailar en este blog, cuando no soy una mujer que baile mucho en público. Pero en los momentos más mágicos de mi vida no ha faltado nunca la danza y he comprendido que es más importante para mí de lo que parecía y que bailo mucho más de lo que yo era consciente.  Nunca en mi vida me había parado a pensar en ello. Y allí, tan solo un par de días después de descubrir esta faceta de mí, ante la Diosa de Avalon, vi como Ella se inclinó hacia mí y me preguntó: ¿Bailas?

Me impactó tanto que no supe qué contestar. En un primer momento estuve a punto de responder: no, yo escribo. Pero no lo hice. Recordé mis pensamientos sobre bailar y simplemente dije: Sí. Reconocí en mi interior que bailo muy a menudo. Con el viento, con los árboles, conmigo misma en la soledad de mi habitación, con el mar, mi mar… Cuando nadie me ve danzo con la vida. Cuando sólo Ella me mira. Y Ella asintió y me dijo: Pues baila para mí. Esa será tu ofrenda.

Esa será mi ofrenda. Esa, y las lágrimas que cayeron ese día. Invocamos a la Diosa de las Aguas y las aguas de nuestras lágrimas bautizaron su Templo. Y a cambio bebimos las aguas sagradas de su pozo en Glastonbury.

Katie nos contó que la vela que portaba había sido hecha con los restos de otras velas de todas partes del mundo que habían ardido sobre el altar del Templo de la Diosa en Avalon. Entre esas velas, algunas eran de la paz, y entre la cera de todas ellas, estaba la de una vela de la paz que se encendió con las ascuas del fuego de Nagasaki (Japón) tras la explosión de la bomba atómica. En medio de una gran emoción, nos traspasó ese Fuego con la fórmula que siguen las dos tradiciones, Iberia y Avalon: Flame to flame. Heart to Heart… (De llama a llama. De corazón a corazón…)

Y desde este domingo, arden las dos Llamas Sagradas sobre su altar en el Madrid Goddess Temple. Llamas hermanas, tradiciones hermanas.  Dos de los distintos nombres de los mil rostros de una misma Diosa.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Noches de vino y magia

Exposición de cartas del Tarot del Círculo Sagrado

Cartas del Tarot del Círculo Sagrado

El humo del  incienso se eleva enroscándose en extrañas formas bailando con la oscilante luz de las velas y convirtiendo el espacio en un lugar entre las brumas. El aroma llena la habitación con recuerdos de maderas exóticas y especias de otros tiempos y lugares.

Una tranquila paz invade el ambiente de la mano de acordes de gaitas y flautas celtas que nos transportan al hogar donde cada una siente que pertenece su alma. En mi caso y en ésta ocasión, una ribera cubierta de hierba y musgo, rodeada por la sombra de viejos árboles densos y susurrantes, junto a un río verde, lento, antiguo y ancho y que arrastra viejos secretos y misterios eternos en las calmadas profundidades de sus aguas frías.

La suave voz de las brujas trae al presente los antiguos misterios de la Diosa de la Vida y la Muerte. El tarot revela ecos del futuro en una mesita baja. Las runas saltan alegremente en la alfombra aconsejando senderos.

Hace rato terminó la parte activa del rito de Luna llena. Ahora es tiempo de estudio, de introspección, de comunión con la Diosa y las demás brujas. Es tiempo de meditación, de viajar a nuestro Espacio Sagrado. Ese sitio en nuestro centro donde sólo habitamos nosotras. Donde nos encontramos con nuestra verdadera esencia y donde por fin nos permitimos escuchar y aprender de nuestra sabiduría de mujer. Con la que todas nacemos.

Después es tiempo de compartir alrededor de una botella de vino, un vino que libera lenguas y mentes, la risa escapa fácilmente y se une a la música de fondo. El vino de brujas es distinto al resto. Se mezcla con el sabor del incienso, de la cera de las velas derretida sobre el aceite de sándalo. El vino de las brujas nunca emborracha, nunca intoxica. Pero llena y nutre de libertad e inspiración.

A veces, durante mis días entre gentes y actos ajenos a mi mundo de brujas, cuando siento que necesito reconectar con lo que soy y traer una chispa de magia para encantar lo cotidiano, solo cierro los ojos y recuerdo mi última noche de magia y vino. Recuerdo amor, amistad y sabiduría compartida, la conexión con lo Sagrado que habita a nuestro alrededor y dentro de nosotras. Y recuerdo fluir con las corrientes del Tiempo comprendiendo misterios con los que otros ni siquiera se atreven a soñar. Todo ello en compañía de mujeres sabias, de almas eternas y divinas que sin saberlo, o sabiéndolo, están ayudando a cambiar el mundo.

¿Cómo pueden otros creer que esto es pecado?

No. Nosotras no inventamos esa palabra. Entre mis brujas no existe el pecado.

Solo el amor.

 

Hyedra De Trivia

(Eva Hyedra López)

 

Noches de fuego en la colina

Dance of the witches Peter Lindahl

Dance of the witches
Peter Lindahl

Es media noche. La brisa barre la hierba del prado subiendo hacia la colina arbolada. Grandes lenguas de fuego se enroscan en el horizonte, tratando de alcanzar las estrellas lejanas. Tambores palpitantes laten bajo el mando de manos sabias que conducen los pasos de almas que anhelan olvidar… y recordar.

Giran soñando con las veces que han repetido esos pasos a través de muchas vidas.

Giran recordando las palabras que escapan de sus gargantas felices, los nombres sagrados que pronuncian en las noches de fuego en la colina.

Danzan al son de los latidos de su corazón y de los tambores que marcan el ritmo de la magia.

Se entrelazan sus brazos, sus sonrisas, sus almas que se han reconocido a través de los tiempos. Almas que se buscan, se persiguen, se encuentran, se reconocen y se aman vida tras vida, existencia tras existencia.

Susurran y giran,

murmuran y giran,

se agitan, saltan,

cantan y giran,

corren, avanzan, retroceden,

se tocan, se besan, giran, gritan,

giran, giran, giran, GRITAN….

¡QUIETOS!

La magia baila en el ambiente. Sus corazones agotados reposan mientras recuperan el aliento. Sienten cómo los últimos vestigios de la energía que les inundaba abandona sus cuerpos exhaustos y regresa a la Madre Tierra. El espíritu de la Diosa a quien llaman fluye a través de sus almas hermanadas y los une a ella mientras los ilumina desde lo alto.

El Rito de Luna llena sigue su curso. Los hijos secretos de la Diosa escuchan sus palabras. Una noche más en la colina, la magia ha retornado al mundo del que nunca debió ser exiliada.

Una noche más, en miles de colinas, en miles de prados, bosques, montañas, casas, pisos, pueblos, aldeas y ciudades de todo el mundo, los brujos recordamos quiénes fuimos, somos y siempre seremos, los hijos secretos de la Diosa que traemos la magia de nuevo a la luz.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Danzando con Ishtar

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Hace poco organicé una despedida de soltera pagana. No sé si se han hecho más, no tengo noticia de ello, así que cuando la novia, H, (una de mis mejores amigas desde hace muchos años y pagana también) me lo pidió dudé por unos momentos. No me gustan las despedidas de solteros, ni masculinas ni femeninas. Es una opinión personal, claro, pero no me gustan. No entiendo el por qué de muchas de las cosas que se hacen en ellas. Pero H me explicó que no quería nada de lo habitual, no quería una gran juerga con alcohol, ni temática sexual, ni streapper, ni nada de lo que se suele hacer. Por eso me lo pedía a mí. Quería una despedida que significara algo, un rito de paso, algo espiritual que le preparase para el gran paso que iba a dar.   Emocionada, dije que sí.

Y me puse a prepararla. Hablé con mi amiga, para que fuera exactamente lo que ella quería y acordamos que sería una celebración del amor. No se despedía de la soltería, de la libertad, de un tipo de vida que se acaba… En estos tiempos ya no tiene sentido. Convivimos (la mayoría) con nuestras parejas durante un tiempo antes del matrimonio y muchos ya ni siquiera se casan. Ya vivimos como matrimonios, nuestra vida no cambia, por lo que no nos despedimos de nada. El matrimonio es una confirmación de esa vida, un sello de ratificación para quién lo desee. Así que llegamos a la conclusión de que la ceremonia giraría en torno a la celebración del encuentro del Amor. Se despedía, sí, pero de la soledad, de caminar sola, de ser una frente a todo. Celebraba que había encontrado a su compañero, que seguiría caminando su propia vida, independiente y única, pero compartiéndola con otra persona que caminaría a su lado, de su mano, siendo su apoyo, su confidente, su cómplice, su amante y su amigo.

Tardé un tiempo en organizar mis ideas. En el grupo de mujeres, y un hombre, que nos acompañaría, el número de no paganas era mayoría. De 9, sólo tres seguimos el camino de la Diosa. Tenía que hacer algo que ellas comprendieran para poder integrarse en la ceremonia, y como a casi todos nos gustan las historias, decidí hacer exactamente eso. Contarles una historia. Y bailar. Nada te hace conectar contigo misma y con la energía femenina tanto como bailar.

Alquilamos una casa rural para el fin de semana (preciosa, Navalespino, Santa María de la Alameda, muy cerquita del Escorial) y para allá nos fuimos las 9, más Camila, la perra más entrañable del mundo. Los primeros momentos las fui observando, la mayoría me conocían de antes, otras no. Pero todas me miraban con expectación. Sabían que harían algo nuevo, que lo que iban a vivir no lo habían vivido antes y esas experiencias vendrían de mi mano, creo que me miraban como a algo nuevo, aunque fuese la de siempre. Yo también estaba algo nerviosa, dirigir un ritual conlleva bastante responsabilidad cuando se hace con otros paganos, así que en este entorno era aún más complicado. Por supuesto tenía dudas: ¿Sería capaz de integrarlas en la ceremonia? ¿Comprenderían la trascendencia del momento? Todo iba a ser muy sencillo y nada elaborado, aunque ¿Y si no había acertado con lo que tenía preparado? Pero ya era tarde para pensarlo más, dejé las dudas a un lado y me lancé.

Hay muchas mitologías en el mundo, muchos mitos relacionados con la Diosa y el Amor, pero fue Ishtar quien vino a mí y, aunque no es una diosa del matrimonio, me pidió que contara su historia.  Ishtar es la Diosa mesopotámica del Amor, la Guerra, la Vida y la Fertilidad entre otros atributos, y tenía una hermana, Ereskigal, Diosa del Inframundo y la Muerte. Cuando Tammuz, esposo de Ishtar, muere, ella va en su busca para arrebatarle a su hermana sus poderes sobre la Vida y la Muerte y devolverle la vida, pero cuando llena de orgullo pretende entrar en el Inframundo descubre que allí no puede llevar nada del mundo superior, por lo que debe desnudarse. Ishtar debe atravesar 7 puertas para llegar hasta su Amor, por lo que se va deshaciendo de sus joyas y ropajes, dejando una prenda en cada una de ellas. Finalmente consiguió llegar hasta Ereskigal, pero despojada de todos sus poderes y atributos, de toda su majestad y divinidad, por lo que su hermana la mata. Pero sin ella, la tierra languidece, y los Dioses crean a un ser capaz de entrar y salir del reino de la oscuridad a su antojo, que baja a rescatarla y consigue llevarla a la vida de nuevo, a la luz, reunida con su esposo.

Primero les conté la historia, y después les expliqué la metáfora que se esconde tras el cuento y el por qué de recordarlo en una despedida. Todas tenemos una parte de nosotras mismas que guardamos en nuestro interior. La Sombra, todo aquello que no nos gusta, nuestros rasgos menos “luminosos”, defectos, secretos, experiencias que queremos olvidar, pensamientos que nos avergüenzan y que mantenemos escondidos de los demás, y de nosotras mismas. Pero tan parte nuestra como todo lo que nos agrada y mostramos de frente. Somos quienes somos debido a la unión de ambas partes. Ishtar y su hermana Ereskigal son dos caras de la misma Diosa, una luminosa y creadora y otra oscura y aterradora. Pero ambas la misma mujer.

Tammuz es la parte masculina que todas tenemos, arrebatada por la Sombra ya que siempre se nos ha dicho que los rasgos que representa no son propios de la mujer. La valentía, el coraje, la independencia, la fortaleza, la sed de conocimiento, la seguridad en uno mismo… Son  rasgos que la Sombra considera varoniles y los mantiene escondidos. Históricamente a la mujer se le ha educado para ser dulce, sensible, frágil, amorosa y dependiente, y cualquier rasgo de rebeldía ha sido duramente censurado y la mujer que presentaba estos rasgos acusada de hombruna o marimacho. Pero todas sabemos que la mujeres no somos frágiles, no somos dependientes por naturaleza. De hecho las mujeres somos seres muy fuertes, muy valientes e inquisitivas. Interesadas en el conocimiento y el saber. Por eso Ishtar, para estar completa, debe recuperar estos aspectos de la personalidad enfrentándose a su hermana, su  Sombra. Recuperando su totalidad conociendo y aceptando su oscuridad como algo inherente a ella, solo de esa forma puede la mujer compartir su vida con otra persona, conociéndose totalmente para ofrecer al otro todas sus partes, unidas.

Pero para conocernos realmente a nosotras mismas, debemos hacerlo despojadas de las mascaras con las que nos cubrimos para ocultar la verdad. Desnudas. Por eso Ishtar, para entrar en el Inframundo (su propio mundo interior) debe desnudarse. Las mascaras no sirven de nada allí ya que nos enfrentamos a nuestro verdadero yo, a quien ha creado esas mascaras y sabe que son falsas, y lo más importante, sabe lo que realmente se esconde debajo. Y ese ser capaz de moverse entre los mundos, entre la luz y la oscuridad, es la mujer nueva y completa que resulta de unir todas las partes que nos conforman.

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Dicen que esta leyenda es el origen de la famosa Danza de los 7 Velos, así que tras contarles esta historia donde les guié a su interior, pedí ayuda a V. que tiene conocimientos de Danza del Vientre, y aunque no es exactamente lo mismo, puse a las chicas a bailar envueltas en la esencia de Ishtar. Les hice conectar con sus caderas, con la sensualidad de los movimientos de su cuerpo, las hice cerrar los ojos y dejarse llevar por la música. Envueltas en largas faldas y pañuelos anudados a las caderas, giramos por la sala moviéndonos al son que nos marcaban nuestros propios ritmos internos. La atmosfera se fue cargando de la energía creada entre todas, y poco a poco el baile fue incrementando el ritmo y la intensidad, por lo que evolucionó de danzas orientales a ritmos celtas, que provocaron las risas, la euforia y la alegría. Incluso en uno de los giros, al volverme, descubrí a Camila de pié sobre sus patas traseras, con las delanteras en las manos de su dueño, J, bailando y girando como una más de nosotras. Me reí alto y fuerte. Feliz. Nos reímos todas.

Después tuvo lugar el corazón del ritual, que mantengo en secreto entre H y yo, ya que fue algo muy íntimo y muy profundo, transformador. Y creo que le pertenece solo a ella. Un instante en el que comprendió cómo y por qué había llegado a ese momento siendo quién era, y lo que había aprendido en el camino.

Las chicas, mientras, fueron tejiendo el cordón nupcial con el que yo misma ataría las manos de los novios, ya que también oficié el matrimonio. Y al día siguiente, realizamos otra ceremonia donde, entre todas, cosimos al cordón amuletos, colgantes y pequeños objetos personales que para cada una de nosotras simbolizaban el Amor, y fuimos explicando la historia de esos objetos, su significado y su importancia. También le explicamos a H que se los regalábamos porque queríamos que todo ese Amor formara parte de su vida.  Entre lágrimas de emoción, finalizamos con una ronda de cartas del Oráculo de las Diosas, que nos provocó aún más lágrimas de emoción, tristeza, reconocimiento, confirmación… y un sentimiento de unidad que aún perdura, porque las chicas me están pidiendo más reuniones.

Fue un fin de semana mágico, no sabía dónde me metía, pero sí sé de donde salí. Y ahora puedo decir que lo haría mil veces, me encantó celebrar una despedida de soltera, eso sí, pagana. Y espero que no sea la última.

Hyedra de Trivia

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