Brujas debatiendo: Herramientas de bruja, ¿Compradas o hechas por ti?

 

Regreso hoy después de un tiempo apartada por motivos de salud y lo hago con un nuevo debate de brujas. Hace mucho tiempo, cuando empecé a buscar mis utensilios de bruja, me encontré con que en España apenas se podía conseguir nada y, lo que había, en tiendas esotéricas que aún eran muy escasas, resultaba demasiado caro para mi bolsillo infantil. En revistas especializadas veía fotos de calderos preciosos, de pentáculos de altar con una decoración que hechizaba y tapetes y esculturas de Diosas con las que soñaba horas. Pero aún no existía internet y no tenía ni idea de cómo conseguir todas aquellas maravillas, así que no me quedó más opción que fabricarme mis propias herramientas mágicas.

Todavía hoy guardo y continúo usando muchas de ellas. Mi pentáculo sigue siendo el mismo. Aproveché un plato de madera especial para servir pulpo gallego, y le dibujé una estrella de cinco puntas hecha de gavillas de trigo. Una vieja palmatoria de cerámica de mi abuela sujetó durante muchos años mi vela de altar y una lata vacía de espárragos se transformó, gracias a unas cadenas y un poco de pintura de témpera, en un útil inciensario.

Y mi varita, mi preciosa varita. Todo el proceso de su creación fue tan bonito, desde la salida al bosque para encontrar la rama perfecta, hasta su lijado y consagración. Y la primera vez que la usé, con su pequeña piña pegada en la punta… me sentí tan mágica y cargada de energía.Con el tiempo ha sufrido modificaciones, sustituí la piña por un cuarzo y su color ya no es el mismo, pero aún me acompaña y la uso en muchos de mis rituales. También uno de mis primeros tarots fue creado totalmente por mí, lo encontré en un librito, y venía dibujado carta a carta y en blanco y negro. Me enamoré de él y como no tenía forma de conseguirlo decidí hacérmelo. Compré cartulina y rotuladores y durante tres meses me dediqué a recortar, dibujar y colorear aquellas cartas maravillosas que sigo usando. Y qué contaros de mi primer caldero, una vieja olla de cobre que me hizo pasar muchos momentos inolvidables viendo como ardía mi magia. Hoy día tengo otro de cobre y uno de hierro, pero guardo muy buenos recuerdos de aquel primer calderito tan sufrido.

Hoy en día tengo otras herramientas que he comprado. En la actualidad hay muchas tiendas tanto físicas como en la red donde podemos conseguir todo lo que las brujas necesitamos y a un precio bastante razonable, y aunque sé que con una buena preparación y consagración su resultado es inmejorable, reconozco que el hecho de crear tus propios utensilios los dotaba de una magia que los comprados no tienen o les cuesta mucho alcanzar. El hecho de pensar cómo conseguirlos, ponerte en marcha, hacerte con el objeto, modificarlo y consagrarlo para tu uso ya era todo un hechizo en sí mismo. Incluso de vez en cuando, aún hoy, recurro a crear mis propios objetos mágicos, porque disfruto del proceso y de su uso con una ilusión diferente. Y aunque no son una belleza en cuestión de estética y los de las tiendas son mucho más bonitos, la magia y el amor que he puesto en ellos los hace los más hermosos y poderosos del mundo para mí.

¿Y tú, cuáles son tus herramientas preferidas? ¿Prefieres comprarlas o tienes algunas que has hecho tu misma? ¿Me cuentas la historia de tus objetos mágicos?

Hyedra de Trivia

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Brujas a través del tiempo

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A veces me gusta dejar suelta a mi mente, permitirle que vague y divague libremente sobre lo que se le ocurra, porque así he descubierto muchas cosas que solo afloran en la libertad del pensamiento. Me gusta, sobre todo, cuando alguna idea me llama la atención más que otras y la sigo, para ver dónde me lleva, para ver qué me enseña sobre mí y sobre el mundo.

Hace poco me encontraba divagando sobre el pasado, sobre lo que se perdió y lo que aún queda de lo que fuimos. Sobre aquellas primeras chamanas, aquellas brujas que no se escondían para gritar el nombre de la Diosa y primero pensé cuánto me gustaría viajar hacia atrás en el tiempo y pasar unas lunas junto a ellas, aprender cómo era aquella relación tan libre y directa, tan nueva y real por entonces. Aprender todos los misterios perdidos y que tanto cuesta recuperar. Y después pensé que me gustaría traer a alguna de ellas hasta nuestro presente y mostrarle que aún seguimos aquí, a pesar de todo aún seguimos aquí….

Y pensé, y continué pensando… ¿Qué pasaría si pudiese traer a cuatro mujeres del pasado, a cuatro chamanas, brujas, sacerdotisas, sanadoras de otras épocas? ¿Qué les mostraría? ¿Qué mensaje les daría para que compartiesen con sus hermanas?

La primera sería una de aquellas primeras mujeres que se adentraron en las entrañas de la tierra y dejaron las huellas de sus manos en la roca, una de aquellas que hablaba de tú a tú con la Madre y le puso alguno de los primeros de sus 10.000 nombres. Alguna de las Hijas de la Primera Bruja. La traería y le mostraría las cuevas, los museos, los libros de Historia y Prehistoria donde aún perduran sus símbolos. Su antiguo lenguaje sagrado. Le diría ¿Ves? Miles de años después no hemos olvidado, aún reconocemos lo sagrado en vosotras. Ahora es cuando sabemos que fuisteis vosotras quienes dejaron su mensaje en la piedra. Mira, el nombre de Aquella a quien adorabais aún sigue siendo pronunciado. Con otros acentos, con otras entonaciones, pero aún lo recordamos… Tu historia para ti es joven, aún la estás empezando, pero para nosotras es tan vieja como nuestra especie y aún sentimos el vínculo con Ella. Ha dormido mucho tiempo, es cierto, pero ahora está despertando, La estamos haciendo despertar. Ve, vuelve junto a las tuyas y diles que las hijas de las hijas de sus hijas aún las recuerdan, que las Diosas cuyo cuerpo tallabais hace más de 40.000 años aún presiden nuestros altares. Que aún miramos a la misma Luna y bailamos la misma danza eterna. Diles que no serán olvidadas, diles que aún les contamos a nuestras hijas las leyendas de las primeras. Diles que nunca se desvanecerán.

 

La segunda sería una de aquellas Sacerdotisas que fueron aniquiladas por las nuevas religiones, por los nuevos dioses sanguinarios y celosos de una Deidad femenina. Tal vez alguna de las asesinadas por los pueblos del mar en Creta, o alguna de aquellas sacerdotisas celtas de la Isla de Mona que fueron masacradas por las espadas de Roma. La traería y la abrazaría mientras le hablo de lo que ocurrió después y le cuento que, aunque lo intentaron, nunca acabaron con Ella. Que todo el terror, la muerte y la sangre que se vertió no consiguió su objetivo. La Diosa no fue desterrada del mundo. Le mostraría las ruinas de los antiguos templos-palacios y cómo siguen siendo estudiados y su historia recuperada. Le mostraría las antiguas piedra erigidas en la tierra y cómo aún son nuestros templos, aún continúan saludando al Sol y contando el tiempo con la Luna para nosotros. Le diría: No fue en vano. No desaparecisteis en la Historia. Vuestra leyenda fue contada a lo largo de los siglos y nunca os olvidamos. Nunca se olvidó que hubo un tiempo en el las Sacerdotisas de la Diosa habitaban sus templos, bosques e islas sagradas. Vuestra sangre tiñó de rojo la tierra, pero también nuestro recuerdo. Ve y diles a las tuyas que su muerte no será olvidada, diles que sus templos y Diosas aún viven y nuevas generaciones de Sacerdotisas están rescatando sus cultos del pasado. Diles que su dolor aún es el nuestro y que día a día honramos su existencia. Di a aquellas guardianas de fuegos sagrados que vieron cómo eran apagados, que hoy han vuelto a arder en sus antiguos hogares. Son fuegos nuevos, pero arden honrando a una Diosa antigua en lugares antiguos. Diles que el fuego que ardía en sus corazones arde ahora en el nuestro a miles de años de distancia.

La tercera sería una de aquellas brujas que vivió durante la época de las hogueras. Una de aquellas que guardaba un fragmento del saber, que murmuraba nombres de Diosas paganas bajo la luz de la luna llena y sabía curar y traer niños a este mundo. La traería y le mostraría el horror que produce hoy la persecución y masacre a la que la mujer fue sometida durante aquellos siglos de terror. La llevaría a un Akelarre con mis hermanas y le ofrecería la oportunidad de gritar esos nombres que antes solo pudo susurrar. Bailaría con ella bajo la luna, y le enseñaría que aún nos reunimos en los mismos prados, en las mismas cuevas en las que lo hacían ellas, pero que ahora no tenemos que escondernos. Le mostraría nuestros libros, nuestros escritos, nuestras fotografías en medios públicos. Le enseñaría nuestras tiendas y nuestros nuevos templos. Le diría: Ve, y diles a las tuyas que en un tiempo no muy lejano la palabra bruja será reivindicada y lucharemos por limpiarla. Diles que los nombres de la Diosa son pronunciados en voz alta y clara y cada mujer que la sienta dentro es libre de Seguirla. Diles que un día, las hogueras y las horcas nos causarán tanto rechazo que la Iglesia pedirá perdón por todas sus vidas arrancadas. Diles que tanto las brujas como los cientos de miles de mujeres que no lo eran serán recordadas y honradas, y su memoria será limpiada. Diles que en la noche de Samhain, miles de brujas de todo el mundo encienden una luz por ellas. Diles que algún día su saber será valorado, que las mujeres podrán ser médicos, comadronas, curanderas y sanadoras, guías espirituales y sacerdotisas de la Diosa sin que ningún fuego ardiente las espere al final del camino. Diles que un día, sus descendientes gritaran en su nombre.

La cuarta sería una de las primeras brujas libres, una de aquellas mujeres que en los años 50 y 60 se atrevieron a decir en público lo que eran, brujas, y se atrevieron a comenzar la lucha por recuperar aquellos primeros cultos y Diosas. Traería a alguna de ellas que ya no están y le mostraría la Red de hijos de la Tierra que hoy cubre el mundo. Le mostraría nuestros templos, herederos de los suyos. Le mostraría su legado, aún vivo y cada vez más grande. Con raíces cada vez más profundas y extendidas por el planeta. Le diría: Ve y cuéntales a las tuyas que vuestra valentía tendrá recompensa. Que gracias a vosotras hoy tenemos libertad para ser quien somos y lo que somos. Diles que honramos vuestros nombres y que habéis creado tradiciones fuertes y sólidas que continuarán en el tiempo. Diles que les damos las gracias por abrirnos camino y que todo merecerá la pena, el desprecio, el desconocimiento y el rechazo que ellas puedan sufrir no serán olvidado. Honramos y recordamos a nuestras Ancianas porque hoy nosotras seguimos sus huellas. Diles, simplemente, gracias.

Eso les diría y les mostraría. Pero no les enseñaría el otro lado del mundo. Ese en el que siguen condenando a muerte a las brujas en algunos países y mueren inocentes bajo lluvias de piedras lanzadas por pecadores. Ese en el que tienen que crearse campos de concentración para proteger a aquellas personas acusadas de brujería por sus vecinos. Ese en el que las mujeres aún no tienen el mismo valor que los hombres y sigue siendo peligroso para ellas simplemente vivir. No, no les hablaría de que aún existe la trata de mujeres, de la venta de niñas o los matrimonios infantiles. No les hablaría de todo lo que aún no funciona en el mundo porque es nuestra época y nos corresponde a nosotras continuar su lucha, es nuestro momento de enfrentarnos con todo lo que hace que la Humanidad aún tenga de lo que avergonzarse.

Y si lo hacemos bien, tal vez las brujas del futuro nos recuerden y tal vez a alguna de ellas le gustaría viajar al pasado para llevarnos a su época, mostrárnosla y decirnos: Ve y dile a las tuyas que no os hemos olvidamos, que es vuestra voz cantándole a la Diosa la que aún hoy escuchamos para aprender canciones antiguas. Son vuestros libros e historias las que hoy aprendemos para contarles a nuestras hijas de dónde vienen. Fuisteis vosotras las que os levantasteis para dar voz a la mitad del planeta que no podía hablar. Vosotras llevasteis los nombres de la Diosa a las tierras donde se pronunciaron por primera vez para que pudieran pronunciarse de nuevo, libres. Fuisteis vosotras quienes luchasteis por que hoy las brujas puedan vivir en cualquier país del mundo.

Y aunque esta lucha pueda llevarnos siglos, tal vez en el futuro, si lo hacemos bien, alguna bruja dejará divagar su mente y se acordará de nosotras.

Y tal vez sonreirá y dirá: gracias.

Si lo hacemos bien… tal vez…

 

Hyedra de Trivia

Brujas debatiendo: Brujas enamoradas

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Muchas brujas tienen la suerte de compartir su vida con parejas paganas que comparten su fe y su forma de ver la vida. Pero no siempre se tiene esa suerte, sobre todo cuando ya tenemos cierta edad, llevamos cierto tiempo en el camino y en la época en la que empezamos era difícil encontrar a otros como nosotras, y no digamos ya enamorarnos.

Las parejas de las brujas pueden muy variopintas. Pueden ser personas muy espirituales sin seguir el paganismo y comprender la opción vital de la persona que quieren, tener largas charlas sobre las creencias de cada uno e incluso meditar juntos.

Otras serán agnósticas o ateas y no se involucrarán mucho en la opción religiosa de su pareja y otras pueden ser incluso fieles creyentes de otras religiones mayoritarias establecidas.

A veces, incluso siendo ambos paganos, cada uno sigue una tradición distinta.

Pero lo que todas las relaciones de las brujas tienen en común, por muy dispares que sean, es el respeto. Sin respeto por sus creencias, por su estilo de vida, por todo lo que ella considera sagrado, la bruja no se embarcará en una relación. Y ella ofrecerá lo mismo a quien comparta su vida con ella.

Esto da pie a mil anécdotas e historias, sobre todo al principio, cuando ambos se están conociendo y comprenden que su relación nunca será una historia de amor al uso.

Seguro que tú también tienes mil historias que contar sobre ello. ¿Cómo es tu pareja? ¿Cómo es vuestro día a día? ¿Crees que las parejas muy distintas pueden funcionar?

Hyedra de Trivia

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