Buscando el Invierno

 

Este año el Solsticio es extraño. La energía que nos rodea no es igual que años anteriores. Al menos yo no la siento igual. Vivimos momentos extraños no sólo a nivel social, también a nivel climático. Mi alma de bruja cambia y se mueve con las estaciones, y este año me cuesta porque la misma tierra está parada. El otoño no ha llegado del todo cuando debería ser ya invierno. No hay frio, no hay vientos helados que activen mi sangre. No hay mañanas de brumas entre los árboles. No hay nieve ni quietud. Y mi cuerpo y mi mente se rebelan porque no debería ser así. No debería echar de menos todos los pequeños placeres que el frio y el invierno traen con ellos y este año no están. Estoy enfadada porque la mano egoísta y sin conciencia del Hombre me está robando a mí, y a todas vosotras, el invierno.

Así que este año, y mientras los fríos no lleguen, voy a convertir mis días en una búsqueda. Voy a dejar que la persona adulta que soy se retire a un segundo plano y voy a devolver esta estación a quién verdaderamente le pertenece, a mi niña bruja que está impaciente por recuperar sus días. Este año voy a pedirle a las criaturas mágicas del invierno, las Hadas, Mamá Noel, los Reyes Magos y todas y cada una de las energías mágicas del Solsticio, que me traigan más ilusión. Que alejen la tristeza y la desesperanza y me quiten el velo de la madurez. Durante estos días de vacaciones que vienen, voy a vivirlo todo con la emoción y la inocencia de mi niñez. Y voy a jugar a encontrar el invierno y traerlo de vuelta.

Voy a subir a las montañas a buscar el frio que me hace saltar y moverme, el que hace que mi sangre fluya rápido y me despierte. Voy a buscar copos de nieve perdidos en el aire para abrir la boca y dejar que caigan y se disuelvan en mi lengua. Voy a grabar en mi mente el sonido de mis pies al hacer crujir la nieve y el silencio que reina entre los árboles para recordarlo todo  después, cuando esté en mi cálida cama soñando con los cielos grises de los días de tormenta.

Voy a salir a caminar por la ciudad y dejar que las luces y la música y la risa de los niños que invade las calles me contagie su alegría. Voy a visitar tiendas de juguetes y me voy a perder por sus pasillos mientras grito en mi mente: ¡Me lo pido! tantas veces que al final lo querré todo. Voy a comer turrón y bombones y roscón y voy a buscar recetas de ponche de huevo y vino caliente con especias, que a mi no me gusta pero a la gente que quiero sí. Voy a fabricar un regalo genial para mi amigo invisible porque este año se lo merece más que nunca y voy a maravillarme con cualquier cosa que me regalen, porque un regalo, sea cual sea, significa que alguien te quiere lo suficiente para haber pensado en ti y haberte dado parte de su tiempo haciéndolo, buscándolo o comprándolo.

Voy a pasar tiempo con las niñas de mi vida jugando al escondite, buscando piñas en el bosque para adornar la casa y comiendo palomitas mientras vemos una película tras otra. Voy a contarles cuentos del Solsticio y me disfrazaré con ellas para jugar a que somos aventureras explorando tierras lejanas y enseñarles a hacer unos hechizos que les debo.  Voy a vivir con ellas la emoción de pasar la noche entera despiertas hasta que el sueño nos encuentre a traición y  la ilusión de ver el árbol rodeado de paquetes de colores al despertar.

Voy a disfrutar de los largos desayunos en pijama sin ninguna prisa por ir a ningún lado y de las largas noches que nos traen tantas horas para soñar en la oscuridad. Voy a dejar mis preocupaciones de adulta a un lado y simplemente voy a ser. En este tiempo de quietud en el que todo se congela en espera de la primavera, voy a seguir el consejo de la Diosa y voy a dejar que todo duerma el sueño del invierno. No es tiempo de actuar, es tiempo de esperar y soñar.

Y tal vez, durante uno de esos días en los que esté jugando a encontrar el invierno, puede que él se canse de estar escondido y me deje encontrarle para traerle de vuelta.

Yo me retiro durante estas semanas para curar mi tristeza de adulta y que la niña mágica que aún soy recupere la alegría y la ilusión.

Volveré en Enero, y espero que cuando regrese, me acompañen los vientos fríos y los largos y oscuros días del invierno en los que la magia es libre para recorrer la tierra que duerme.

Hasta entonces, Feliz Solsticio y felices fiestas a todas.

Hyedra de Trivia

 

P.D. Si queréis pasar un día mágico en Madrid y colaborar en un mercadillo pagano solidario, el día 27 os esperamos. En la columna de la derecha del blog tenéis más información.

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Demuéstralo, bruja

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The Enchantment Autor de la imagen: Raphaelle Monvoisin http://raphaellem.deviantart.com/art/The-Enchantment-489708230

No es sólo la soledad. No es sólo la dificultad de encontrar amigos o parejas. No es sólo vivir y ver el mundo de una forma distinta al resto. Hay algo más a lo que las brujas tenemos que enfrentarnos durante nuestra vida y, esta vez, es algo que nos toca a todas. Brujas de todos los países, culturas, tradiciones o cultos, todas hemos de hacer frente a las burlas, el rechazo, el desprecio, los insultos y el desdén.

Loca, ingenua, tarada, infantil, inculta, timadora, fraudulenta, fanática, crédula… ¿Os suena alguna? Y algunas más… cada una de vosotras guardará dentro la que más le ha dolido. Quien más y quien menos, ha tenido que enfrentarse a personas y situaciones en las que se ha sentido acosada, despreciada o directamente rechazada por ser como es.

Hace años, muchos, cuando era muy joven, solía entrar en debates sobre magia y brujería con personas no ya no creyentes, sino totalmente opuestos a cualquier idea o tema mágico. Durante muchos años, fruto de la impulsividad de la juventud, intenté defenderme a mí y a mis creencias frente a gente completamente cerrada a ello. Sentía su desdén, su desprecio y sus burlas y por dentro hervía de ira y me preguntaba por qué. Qué les había hecho yo para que me atacasen así. Y casi siempre llegaba, envuelto en una sonrisita sardónica, el inevitable reto: Si eres bruja, demuéstramelo.

Demostrarlo… Hoy me río. En aquella época sentía muchísima tristeza por ellos, porque no podían ver y comprender. Porque no querían hacerlo. Hoy soy yo la que comprende. Hoy entiendo el por qué de su actitud y comprendo cuál debe ser la mía.

Demostrarlo. Yo no tengo que demostrar nada a nadie salvo a mí misma. Lo que yo sea o deje de ser es algo que me incumbe sólo a mí y a mi comunidad mágica. Soy una bruja pública, sí, al igual que los sacerdotes de cualquier otra religión son figuras públicas. Pero nadie reta a un obispo católico para que demuestre que lo es. Tampoco a un reverendo, a un imán, a un rabino o a cualquier otro representante religioso.

No es culpa nuestra que en la mentalidad general perdure aún la imagen de la bruja de las películas y los cuentos, de piel verde, rayos saliendo de la punta de sus dedos y una escoba con la que recorren el cielo nocturno. Esto último es algo que me gustaría mucho, la verdad, pero todas sabemos lo qué es real y lo qué no. La mayoría de la gente no lo sabe, y además no le importa. Por eso, cuando tienen delante a una de nosotras y se enteran de que afirmamos ser brujas, se ríen y nos retan. Porque creen que nosotras también nos referimos a las brujas de los cuentos y nos tratan como a tontas, como a pobres ilusas. Como a locas.

Pero en la actualidad, la brujería y las religiones paganas están experimentando un auge notable y estamos empezando a ser figuras visibles en la sociedad. Las brujas de verdad estamos en todas partes y ya no tenemos que demostrar nada a nadie. La incultura, el desconocimiento y la mala costumbre que tiene el ser humano de atacar lo que no conoce ya no es nuestro problema. Puedo entender que otro me insulte o rechace porque no comprende lo que soy, pero ahora, a mi edad y con mi experiencia, ya no me afecta. Porque ahora sé que las opiniones, las ideas y actitudes de otros les atañen sólo a ellos, me demuestran quiénes son ellos, no yo. Si alguien me dice que las brujas no existen yo no voy a desaparecer o a dejar de ser  sólo por su opinión.  No voy a dudar de mí por las ideas de otros.

Yo sé quién soy y sé que no es mi misión demostrar nada, pero sí puedo crear un hueco en la sociedad para todas las que son como yo y para las que vendrán después. Y esto sólo puedo conseguirlo con mis actos. Con mi ejemplo.  Con mi forma de vida. Siendo yo y mostrando al mundo lo que son las brujas. Mujeres que recuerdan y honran a sus antepasados y a los antiguos espíritus de la Tierra.

Las brujas no hacemos proselitismo, no intentamos convertir a los demás a nuestras creencias. Quien quiera conocernos y conocer la brujería debe buscarnos a nosotras, no al revés. Pero sí exigimos el mismo respeto que el resto de religiones. Tan fácil como eso. Tan difícil como eso. Respeto.

Cada vez que alguien diga que no cree en brujas, simplemente ignoradlo. Cuando os encontréis frente a alguien de esta índole y pretenda burlarse o humillaros, simplemente comentad que la religión pertenece a vuestro ámbito privado. Si os encontráis fuertes y os apetece debatir, adelante, pero hacedlo por diversión, tenéis que ser conscientes de que hay gente que no quiere escuchar y discutirá todo lo que digáis sólo por crear conflicto. No dejéis que os afecte, recordad siempre que lo que os da vuestro poder está dentro de vosotras, no en los ojos de los demás.

Y cuando alguna vez alguien os rete a demostrar que sois brujas, miradle dulcemente, sonreíd y antes de girar y marcharos decid:

Ya lo hago.

Estoy respirando.

 

Hyedra de  Trivia

Gracias, brujas

old religion

Imágen: “Old Religion” de Anotherwanderer http://anotherwanderer.deviantart.com/art/Old-religion-130183237

La entrada de hoy será breve, la próxima semana publicaré el artículo correspondiente pero hoy quería comentaros algunas cosas. La primera de todas es daros las gracias. Muchas, muchísimas gracias. Cuando empecé a publicar en Palabra de bruja pensaba que me leerían algunas personas, amigas, familia, pareja… y al poco tiempo se cansarían y eso sería todo. Pero poco a poco este espacio ha ido creciendo y a día de hoy las almas viajeras que habéis pasado por mi mundo sois más de ¡¡¡300.000!!! Trescientas mil almas que han viajado conmigo entre los mundos, y muchas de ellas os habéis quedado. A todas vosotras, almas brujas, gracias. De todo corazón. Sois la prueba de que la magia y los sueños siguen vivos en este mundo y que hablar con el alma desnuda es la mejor forma de llegar al corazón de otras.

La segunda de ellas es anunciaros que pronto habrá novedades. Me lo habíais pedido en vuestros correos y mensajes privados, así que, aprovechando que dentro de poco tendré más tiempo, estoy preparando algunos cursos, ceremonias y talleres. Algunas serán online y otras presenciales. Os iré informando.

La tercera es que este espacio está vivo y creciendo gracias a vosotras, así que quiero que participéis más en él. Estoy creando una sección en la que semanalmente propondré algún tema relacionado con los contenidos del blog y me gustaría que me contaseis quiénes sois y qué opináis. Quiero daros voz, conocer vuestra historia y cómo es vuestra vida de brujas. Quiero  crear una red en la que todas estemos conectadas, de verdad.

La cuarta es pediros un poco de paciencia con los mensajes privados y los comentarios que me escribís. Poco a poco iré respondiendo a vuestras dudas y preguntas. Dadme un poquito de tiempo.

Y por hoy nada más. Agradeceros de nuevo que estéis ahí, al otro lado de la pantalla leyendo estas palabras de bruja, y recordaros que en unos días tendréis la nueva entrada que se está gestando ya en mi corazón. Pero antes de irme quería compartir con todas algo que me pasó hace poco y que me emocionó profundamente. Una de vosotras me escribió y me dijo lo más hermoso que nadie me ha dicho nunca. Sus palabras fueron estas: “Cuando comencé a leerte, quise ser como tú, pero ahora…  sólo quiero ser como yo. Quiero encontrar en mí a la Diosa, que me ha dado esta maravillosa oportunidad de ser lo que soy. Una bruja”.

Por esto escribo. Por esto estoy aquí. Para que todas y cada una de vosotras sólo quiera ser como ya es. Brujas maravillosas.

Trescientas mil gracias.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

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hyedra.deduir@yahoo.es
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