Aprendiz de bruja

Burn our souls. Release the wicked. Autor de la imagen: The Night she Died http://www.deviantart.com/browse/all/?section=&global=1&q=theNightsheDied

Burn our souls. Release the wicked.
Autor de la imagen: The Night she Died
http://www.deviantart.com/browse/all/?section=&global=1&q=theNightsheDied

Otoño… Época de cambios, inicios, cursos, formaciones… Y las brujas no íbamos a ser menos. Si buscáis en internet, cada vez hay más opciones para comenzar o continuar nuestro camino. Afortunadamente la mayoría las facilitan personas con un gran bagaje detrás, muy preparadas y con años de práctica a sus espaldas. También hay oportunistas, como en todo, pero son los menos y, casi siempre,  muy fáciles de reconocer.

Hoy quiero hablaros de lo que significa embarcarse en una formación pagana y cómo integrarla en vuestra vida diaria para que realmente os transforme, a vosotras y a vuestro entorno.

Lo primero que hay que tener claro desde el principio es que vuestra Maestra o Maestro no va a solucionaros la vida ni a daros las grandes respuestas a los grandes misterios de vuestra existencia. Ese será vuestro trabajo. Única y exclusivamente responsabilidad vuestra. Lo que una buena Maestra sí hará será facilitaros la información y el conocimiento, entregaros unas herramientas y enseñaros a usarlas. Todo lo demás es cosa vuestra.

He conocido a mujeres que se han apuntado con muy buena voluntad a formaciones, a círculos de mujeres, a cursos, etc… para abandonarlos después antes de acabarlas o quejarse de que no funcionan o de que su Maestra no es buena. Indagando un poco más, al final sale a la luz la raíz del problema. Este suele ser el caso, a lo mejor os suena:

El primer día acuden emocionadas, cargadas de expectativas y con ganas de aprenderlo todo. Todo les parece perfecto, la Maestra, el sistema de trabajo que se va a llevar a cabo, el resto de compañeras o compañeros, los temas tratados. Salen de allí con sus apuntes, un par o tres de descubrimientos que les abren un mundo nuevo y, lo más importante, una prácticas para hacer en casa y que deberán llevar hechas el próximo encuentro para poder avanzar.

El primer día tras el inicio están en las nubes, por fin han empezado el camino, por fin se formarán para ser brujas, sacerdotisas, paganas, conocedoras de los misterios femeninos, etc…  Así que no hacen mucho, simplemente repasan  en su mente lo estupendo que fue todo, lo maravillosa que era la gente, lo sabia que parecía la maestra… Los siguientes días la rutina diaria las mantiene ocupadas, total, queda aún tiempo hasta el siguiente encuentro, en cuanto encuentren un hueco se pondrán con las prácticas. Y el tiempo pasa, y cuando se dan cuenta, quedan un par de días y aún no han trabajado nada de lo que tenían que hacer. Y aquí pueden ocurrir varias cosas, la primera es que algunas decidan no ir y abandonar la formación por vergüenza o pereza o cualquier otro motivo. La segunda es que hagan las prácticas deprisa y sin profundizar, por lo que no asimilarán su verdadero sentido ni obtendrán el resultado para el que estaban pensadas. La tercera es que se presenten sin haberlas hecho, pidiendo perdón arrepentidas, culpando a la falta de tiempo y asegurando que no volverá a ocurrir.

En estos dos últimos casos, la Maestra se encuentra ante un dilema. Estas personas retrasan a todo el grupo, porque estas formaciones están estructuradas para que el grupo se consolide y avance unido. Cuando alguno de sus miembros no cumple con su trabajo o no se compromete con la formación, hay una fuga de energía, el círculo no cierra bien y el grupo no avanza como debería. La Maestra normalmente pasa por alto una falta de este tipo porque comprende que la vida actual absorbe mucho tiempo y puede ser cierto que realmente no se ha podido trabajar. Y también porque confía en sus aprendices, ya que todos somos adultos y responsables de nuestras acciones. Y, tal vez, sea un buen aprendizaje para todos.

Tras el segundo encuentro, estas personas se relajan. No ha ocurrido nada por no hacer su trabajo, nadie se lo ha echado en cara ni les ha avergonzado, así que ahora ya no se sienten tan culpables por ir dejando pasar los días sin hacerlas. Y así, van avanzando en la formación.

Pero empieza a ocurrir algo, y es que mientras el resto de sus compañeras va cambiando y contando experiencias transformadoras, ellas no notan nada. Siguen igual que al principio. Empiezan a aburrirse en los encuentros, los temas ya no les parecen tan interesantes, no comprenden a las Diosas de las que les hablan. Sus compañeras ya no son tan maravillosas como les parecieron al principio y empiezan a dudar de su Maestra, que no ha sido capaz de enseñarlas, de cambiar su vida, de convertirlas en lo que ellas buscaban ser.

Y abandonan el grupo. O lo terminan pero sin convicción y sin haber aprendido nada.

Seguro que conocéis casos como estos. Incluso puede que alguna se haya visto reflejada aquí. No quiero que os sintáis acusadas o atacadas por el texto de hoy. Lo que quiero es daros unos cuantos consejos para que no vuelva a ocurrir y, si vais a comenzar por primera vez una formación,  que le saquéis todo el provecho que podáis.

Lo primero y principal es, por favor, cueste lo que cueste, sacad diez, quince minutos, media hora al día para hacer las prácticas que os pidan. La mente humana sólo aprende mediante la práctica y la repetición. Por mucho que leáis los apuntes que toméis, si no practicáis no lo asimilaréis. Estudiad por vuestra cuenta. Si os hablan de alguna Diosa, investigadla. Conoced su historia, sus mitos. Descubrid qué nos enseñan. Cómo podéis aplicarlos a vuestra vida.

Segundo, no esperéis que vuestros compañeros sean perfectos, mágicos y sapientísimos desde el primer día y se mantengan siempre así. Son personas como vosotras. En éste tipo de grupos donde se trabaja a un nivel emocional tan profundo y donde se comparte todo, habrá muchos tipos de experiencias y sentimientos que saldrán a la luz. Incluso muchos que sus mismas dueñas ni conocían. Saldrá lo mejor y lo peor de cada una y debéis recordar que no estáis allí para juzgar a nadie, sino para acompañar y apoyar en ese proceso a las demás, como ellas harán con vosotras. Se trata de crecer juntas, no contra las demás.

Tercero, tu Maestra no tiene la obligación de darte todo hecho. No le preguntes cosas como: ¿Tú que crees que significa esto? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Qué tengo que hacer ahora?… etc. Ella está ahí para enseñarte ceremonias en las que acceder a ciertos estados de conciencia, te mostrará cómo viajar hasta tu interior y  estudiarte a ti misma, te presentará Diosas y Dioses y te explicará cómo trabajar con ellas. Te enseñará Historia, Mitología, magia, meditación, diferentes formas de honrar la vida, la Tierra, a ti misma. Te enseñará a buscar tus heridas y una vez halladas, cómo sanarlas. Pero no lo hará por ti. No debe hacerlo por ti. Ella no va a agitar su varita mágica, va a invocar a la Diosa y va a hacer que penetre en ti para cambiarte y convertirte en una Sacerdotisa. No. Tu Maestra hará su trabajo, algo mucho mejor. Te enseñará que la Diosa siempre ha estado en ti, que tú debes encontrarla en tu interior y tú debes sacarla a tu mundo. Tú serás quien te cambie la vida. Y eso requiere mucho trabajo.

Será difícil. Será duro. Probablemente habrá partes de ti misma con las que te costará lidiar. Habrá muchas horas de estudio, totalmente necesarias. Habrá muchas horas de prácticas que en un principio, parecerán no tener sentido. Habrá momentos en los que te sentirás perdida. El mundo poco a poco irá cambiando a tu alrededor y no estarás segura de si te gusta o no.

Pero también habrá descubrimientos que te llenarán de maravilla. La felicidad se irá instalando poco a poco en ti. Conocerás personas estupendas con las que forjarás un vínculo muy íntimo y cercano y sanarás muchas heridas del pasado, algunas incluso que no sabías que tenías (suele ocurrir). Pero lo más importante de todo, lo que de verdad te cambiará la vida, es que habrás dado el primer paso y el más importante para convertirte en una gran bruja, sacerdotisa o simplemente mujer. Conocerte a ti misma y enamorarte de ti misma. Y eso te acompañará siempre.

Así que si has decidido comenzar el camino, ya lo sabes.

Trabaja en ti. Sin excusas.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

¿Eres una bruja?

A Love Ritual Autor de la imágen: Anhen http://anhen.deviantart.com/art/A-Love-Ritual-345629556

A Love Ritual
Autor de la imágen: Anhen
http://anhen.deviantart.com/art/A-Love-Ritual-345629556

Algunas de vosotras me escribís con dudas, confusas. Me contáis que mis palabras os resuenan, que sentís como propias muchas de mis experiencias, de mis pensamientos y sensaciones. ¿Soy una bruja? Me preguntáis. Y yo no sé qué responderos. Solo hay una persona en este mundo capaz de responder a esa pregunta, y esa persona sois vosotras mismas. Porque solo vosotras sabéis quiénes sois, y lo que sois en vuestro interior.

Para facilitaros esa respuesta os voy a contar una historia, os voy a contar quienes han sido las brujas a lo largo de la Historia, después, vosotras mismas decidiréis.

Las primeras brujas, ya en la Prehistoria, eran lo que ahora conocemos como chamanas. Personas que se comunicaban con los Dioses, y que hacían ritos y ceremonias en favor de su tribu. Además eran sanadoras y hacían rituales mágicos, hechizos, magia…

Con el tiempo, la Humanidad y sus creencias fueron evolucionando y estas chamanas (también chamanes) se fueron convirtiendo en sacerdotisas y sacerdotes de religiones más o menos organizadas y establecidas. La mayoría de ellas centradas en lo que realmente importaba a nuestra especie, la fertilidad de la Tierra, ya que era esto lo que garantizaba la supervivencia. En todas ellas la magia tenía un papel muy importante. Los hechizos y los sortilegios en los que se invocaba a los Dioses para favorecer cosechas, lluvia, abundancia, salud, amor… eran corrientes y naturales. Además de Sacerdotes y Sacerdotisas, había personas sabias en aldeas y pueblos que se mantenían más cercanas a las antiguas prácticas chamánicas. Casi siempre mujeres, sanadoras, parteras, ancianas sabias que orientaban a sus vecinos. Hechiceras y hierberas que comprendían el funcionamiento del mundo natural y su dimensión mágica.

Cuanto más aislado estuviera el poblado o la aldea, más cercanas a su origen se mantenían las antiguas tradiciones. Cuando un pueblo invasor llegaba imponiendo nuevos dioses y costumbres, la mayoría de las veces apenas daba una fina capa de barniz a las anteriores. Imaginad que vivís entre montañas, o en una pequeña aldea donde las cosas siempre son iguales. Tus padres, tus abuelos y los padres y abuelos de éstos, hasta donde puedes recordar, siempre han adorado a sus Dioses que les proveían de alimento y hogar, y siempre han realizado las mismas ceremonias, los mismos rituales en los mismos días señalados del año.  Un día llega un invasor, por ejemplo Roma, y te dicen que ellos también conocen a tus Dioses, pero les llaman de otra manera y que, a partir de ese momento, tú debes llamarles igual que ellos. Y lo haces, pero las ceremonias continúan casi iguales que antes y tú se las enseñas a tus hijos aunque ahora dirigidas a los antiguos Dioses con nombres nuevos. Tus hijos y nietos continúan con ellas, haciendo lo mismo hasta que llega otro invasor, esta vez el Cristianismo.

Al principio ésta nueva religión llegada de Oriente no afectó a la mayoría de la población. En realidad tardó muchos más siglos de lo que nos han contado en implantarse. El Cristianismo fue una religión de ciudad y su anexión fue más una cuestión política que un asunto de fe. Eran los reyes los que, buscando alianzas y poder, se convertían. Y si un rey era cristiano, todo su reino se consideraba cristiano. Pero en realidad sus súbditos, especialmente cuanto más alejados vivieran de la ciudad, continuaban adorando a los mismos Dioses que sus antepasados y honrándolos con las mismas ceremonias y rituales mágicos que aquellos. Eran las personas que vivían en los pagos (campo en latín), los paganos.

Pero de todos es conocido que los Dioses de las antiguas religiones son los demonios de las nuevas y el Cristianismo  se propuso convertirse en la única fe de Europa y del mundo, por lo que decidió acabar con lo que quedaba de las prácticas de las antiguas religiones, y para ello convirtió a aquellos antiguos Dioses de la fertilidad y la Tierra en demonios y construyó iglesias en la mayoría de los antiguos lugares de culto. Como la Humanidad es un animal de costumbres, fue difícil que abandonaran sus antiguas creencias, pero la Iglesia lo solucionó apropiándose de las festividades antiguas y de algunos Dioses convirtiéndoles en santos.

A pesar de ello, aún persistían mujeres que mantenían retazos del antiguo conocimiento. A veces casi intacto, otras veces sincretizado con elementos cristianos, y durante algunos siglos más, la Iglesia simplemente las ignoró al no considerarlas demasiado peligrosas. Pero tras la Edad Media, periodo más o menos tranquilo para estas mujeres, llegó el siglo XVI, la Edad Moderna. Y todo cambió. Grandes crisis sociales y económicas asolaron Europa durante los siglos XVI y XVII, hambrunas, corrupción política, revoluciones sociales, pestes…. El poder necesitaba un chivo expiatorio y lo encontró. Estas mujeres eran peligrosas, eran fuertes en sus comunidades, independientes, rebeldes, desafiantes. Eran mujeres que se atrevían a tener poder, a tener voz, a tener conocimiento… como los hombres. Y pronto los dedos que las acusaban se levantaron y surgió la palabra como un insulto, Bruja. Secuaz del Diablo. Amante de Satanás. Acusada de pactar con el Diablo para perjudicar a la especie humana y en especial, acabar con el cristianismo. Y la ola de miedo, terror, acusaciones sin fundamento y muertes se extendió por el mundo.

La inmensa mayoría de mujeres y hombres que murieron en aquellos siglos bajo la acusación de brujería no lo eran. Durante siglos el poder consiguió el arma perfecta para mantener a la población, y sobre todo a las mujeres, sometidas. Cualquier gesto podría ser sospechoso, cualquier mirada, cualquier palabra. Vecinos contra vecinos, familias contra familias, viudas herederas de tierras que otros codiciaban, suegras molestas, cualquier mujer que no necesitase a un hombre… cualquiera que sobresaliera.

Pero a pesar de ello, a duras penas y muy fragmentadas, las antiguas creencias, los antiguos Dioses, permanecieron. La magia, los hechizos, los rituales pervivieron. A veces puros, a veces con nombres cristianos, pero sobrevivieron.

Poco a poco, cuando el mundo se calmó, decidió que las brujas no existían y no habían existido nunca. Que la magia no existía. Que todas las antiguas creencias no eran más que supersticiones de personas incultas e iletradas. Y todo lo que una vez se reverenció, todo lo que más tarde se temió, ahora se despreció. Pero ni siquiera entonces desapareció. Todos los secretos y los misterios fueron guardados.

Y esto es lo que era una bruja, no un ser maléfico y sobrenatural seguidora del mal y acólita de Satán. No. Una bruja era la guardiana de los antiguos cultos de la Tierra. De las antiguas costumbres. Heredera de la magia, de hechizos y sortilegios y conocedora del mundo natural. Esa es la brujería.

Y ahora, en nuestros tiempos, las brujas somos todo eso y más. Ahora dedicamos nuestra vida a intentar recuperar lo que se perdió. Estudiando fragmentos, intentando comprender cómo debieron ser aquellas primeras religiones, tratando de reconstruir un pasado que jamás se olvidó del todo. Honramos a aquellos primeros Dioses, a nuestra Diosa Madre Tierra y Señora de la Luna, estudiamos el misterio de este planeta y de la Naturaleza, recordamos y enseñamos a otras el poder y la conexión divina que hay entre el cuerpo de una mujer y la Tierra y hacemos magia. Esto es, sobre todo, lo que define a una bruja. Hacemos magia. Hechizos. Sortilegios. Encantamos hierbas, piedras, talismanes, amuletos…. Embrujamos al mundo y a nosotras mismas.

Si tienes premoniciones, intuiciones o visiones eres vidente, no bruja. Si te comunicas con fallecidos no eres bruja, eres médium. Si sientes las emociones de otros o sus presencias, eres sensitiva, no bruja. La bruja es aquella que además de todo  eso (o no), hace brujería. Magia. Utiliza conscientemente las energías de la Tierra, las de los Dioses (les llame como les llame) y la suya propia mediante rituales y ceremonias que un día se prohibieron, para crear un cambio en el mundo que le rodea y en sí misma.

Aunque algunas no se sienten cómodas con la palabra, la gran mayoría sí lo hacemos. Las palabras tienen poder y nosotras nos llamamos brujas a nosotras mismas porque reivindicamos la limpieza de ese nombre. Reivindicamos el recuerdo de todas aquellas mujeres que murieron acusadas de algo que siempre fue falso, en nombre de demonios falsos, y condenadas por actos falsos.

Las brujas hemos sido siempre mujeres libres, fuertes y sabias. Guardianas del pasado y del antiguo conocimiento.  Hijas de la magia y maestras de brujería. Sólo eso. Todo eso.

Y ahora que ya conoces nuestra historia, puedes encontrar la respuesta a tu pregunta.

Está en tu corazón.

¿Te atreves a buscarla?

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Hija de la Diosa Oscura

Autor imágen: Jo Jayson

Autor imágen: Jo Jayson

Soy una bruja Oscura, sí. Lo admito. Pero antes de que os hagáis una idea equivocada, quiero explicaros qué significa. Las brujas Oscuras no hacemos hechizos que perjudiquen a otros, jamás imponemos nuestro poder sobre la voluntad de otras personas ni buscamos el camino fácil. No. Ser una bruja Oscura significa que has decidido, o has sido llamada, a alcanzar la sabiduría estudiando en y la Oscuridad.

La Diosa tiene muchos rostros.  Uno de ellos corresponde a la Bruja, la Hechicera. La Diosa Oscura. Es el aspecto de la Diosa que rige lo oculto, el misterio, la magia, la Sombra, la Muerte, la iniciación y la sabiduría de la oscuridad. Puede ser anciana o no. Amable o cruel. Y como Diosa de la Muerte lo es también de la vida porque una cosa no es sin la otra. Rige el Norte, los fríos y las tinieblas del invierno, la quietud y la calma. El recogimiento. Su elemento es la Tierra y se esconde tras la oscuridad de la Luna. Ella es la sabiduría que se oculta en el lugar donde casi nunca la buscamos, dentro de nosotras. Y Ella, en varios de sus Nombres, es mi regente.

No puedo decir que la elegí. Ella me escogió a mí ya que nunca he sentido que tuviera otra opción. Todas las decisiones que he tomado en mi vida, todos los caminos por los que he vagado, todas las relaciones que he vivido, disfrutado o sufrido, me han sumergido cada vez  más profundamente en sus dominios. Un reino que, desde siempre, ha ejercido una atracción innegable en mí. Desde niña sentí una fascinación innata por lo oculto, por los misterios de este mundo y del otro. Siempre quise saber más, saber el por qué, conocer lo que se esconde en las sombras y hacerlo mío. Saberlo mío. Y aunque nunca lo he temido, siempre lo he respetado, porque lo que se esconde en las sombras, tiene el poder de darte la Luz. Lo que se esconde en la Oscuridad, es el conocimiento de lo que realmente somos.

De la mano de Hékate he aprendido a no tener miedo a perderme en la vida. Me ha enseñado que las encrucijadas son oportunidades de cambios y que ninguna opción es la equivocada. Cualquier camino que elija es el correcto, ya que Ella los rige todos. Escoja el que escoja, será el acertado, porque también será su camino. Hékate me enseñó que cada una porta la antorcha de su propia Luz y que la vida y la muerte son los dos filos de un mismo cuchillo. Cada vez que de noche me acerco a un cruce de caminos, algo aletea en mi interior y una emoción inmensa me invade. Miro a la oscuridad, siento el frescor de la noche, escucho la música de la vida nocturna y reconozco todo lo que las sombras pueden enseñarme, y me abro plenamente a Ella que me guía custodiada por sus perros negros hacia donde vive el mayor de los misterios. Mi propia oscuridad.

De Kerridwen he aprendido el significado de eternidad. He comprendido el eterno regreso y los ciclos sin fin.  Que la mayor magia que existe es la que se produce en el útero de una mujer cuando crea. Kerridwen me llevó de la mano hacia la sabiduría, hacia el conocimiento de mi propia identidad. Aprendí que siempre hay otra oportunidad, que su caldero nos ofrece el don de la regeneración y la transmutación. Que la sabiduría y el conocimiento no se obtienen sin esfuerzo ni trabajo duro, y que lleva años atravesar las fases que hacen de ti una bruja sabia. Me cambiará mil veces, me transformará de mil maneras, pero siempre saldré de ello renovada. Renacida. Otra y la misma. Siempre yo.

Lilith me ha acompañado desde el principio, por ello tuve la suerte de considerar mi sexualidad algo natural y creada para hacerme disfrutar. Mi cuerpo y mi sexo han sido hechos para obtener placer, y jamás me he sentido mal, sucia o depravada por ello. Por el contrario, gracias a Lilith soy afortunada porque al reconocer mi sexualidad como el gran don y regalo que es, nunca he tenido que enfrentarme a enfermedades, a culpas y sentimientos generados por una mala educación y una mala y equivocada visión de la esencia femenina. Soy un ser sexual. Soy una persona con órganos sexuales cuya función natural es sentir placer. Le pese a quien le pese y moleste a quien moleste. Mi sexo me conecta con la naturaleza salvaje, con el instinto y la vida. Y me conecta con la magia, porque en el sexo también reside un gran misterio, el  del Amor hacia una misma, el más importante y el más poderoso.

Ahora camino de la mano de Ataecina, navego junto a Ella en la barca con la que se mueve entre los mundos. Me cuenta historias de épocas pasadas, de aquellas de mi linaje que navegaron con Ella hacia el otro lado para descansar antes de regresar a este mundo. Sus cuervos, sus cabras, sus cerdas blancas me traen mensajes de otros tiempos. Me piden que regrese a la tierra, a las cuevas, a la oscuridad. Que deje que todo aquello que aún me lastra se pudra y se desintegre entre los gusanos. Porque Ataecina me enseña que la carroña y la podredumbre se convierten en el abono que hará crecer la vida.  Ataecina me habla del pasado, de mis muertos, de mi conexión con la sangre que corre por las venas de todas mis ancestras y que ahora murmura sus nombres, sus historias, sus lágrimas y risas en mis propias venas. Ataecina me habla de raíces, de los recuerdos que quedan impregnando huesos viejos y de que la mejor forma de honrar el pasado, es sanando el presente.

De todas Ellas y otras que no menciono, de mis Diosas Oscuras, he aprendido casi todo lo que sé y también gracias a Ellas soy gran parte de lo que soy.  Todas Ellas me han enseñado cosas que sólo se pueden aprender en la oscuridad, porque es allí donde hemos desterrado la sabiduría prohibida. Pero es tiempo de que esa prohibición deje de afectarnos. Es hora de que las mujeres rompamos esa obediencia a normas sin sentido. Es tiempo de que las Brujas se salten esa prohibición y viajen a la oscuridad para conocer todos sus misterios y convertirse en seres de Luz. Todo lo que he aprendido me inunda y se derrama, y siento que estoy lista para compartirlo con vosotras. Dentro de poco os abriré una puerta a mi oscuridad y os invitaré a compartir sus secretos.

Sed valientes y no temáis.

Aunque en realidad no hay nada que temer, porque dentro de toda Bruja Oscura, sólo existe Luz.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Re-Unión de Brujas

Imágen: We came from the Earth de Kamakebelieve

Imagen: We came from the Earth
de Kamakebelieve

Regreso de mi retiro atraída por un sonido que se extiende sobre la Tierra. Un latido, un tum-tum que resuena atravesando los campos, las carreteras, las calles de pueblos y ciudades.  Un retumbar que se cuela por mis poros hasta llegar a todas mis células y que despierta mis miembros aletargados por la indolencia del verano que se marcha. Alzo la cabeza, desperezo mi cuerpo y me pongo en marcha para seguir ese latido, para formar parte de él.

¿No lo oyes? ¿No lo escuchas a tu alrededor? ¿Dentro de ti? ¿No sientes la necesidad de seguirlo y convertirte en él? Alza la mirada, escucha, observa…

Son las Hijas de la Diosa que se levantan, que avanzan y se buscan. Que se encuentran. Las brujas están recordando quiénes son en todas partes del globo y cada vez que una bruja despierta y siente dentro de sí el espíritu de la Primera que nos habita a todas, comienza su búsqueda, comienza su viaje atraída por el rumor, por la llamada, por su esencia sentida en otros cuerpos y otras mentes de mujer.

Mis palabras han sido leídas en 100 países, las de muchas otras también están recorriendo el planeta. Las palabras de las brujas están llamando a otras. Nos estamos reencontrando. Nos estamos reuniendo. Y todas, con nuestras manos unidas, caminamos con pasos fuertes y firmes hacia adelante, con la frente alta, la sonrisa orgullosa y el corazón abierto. Y cada vez que una más de nosotras se une a la cadena, nuestros pasos se hacen más fuertes y firmes, creando entre todas ese sonido que atraviesa el mundo. Creando un latido de futuro, trayendo nuevas melodías para cantar canciones antiguas. Enseñándonos unas a otras Sus diferentes nombres en diferentes lenguas. Convirtiendo Su recuerdo en nuestro presente y en el futuro de nuestras hijas y nietas.

Hoy miro a mi alrededor y veo cómo cada vez más mujeres despiertan y buscan regresar a sus raíces para recuperar aquello que nos fue arrebatado. Y recuerdo cuando era niña y me sabía distinta y me preguntaba dónde estaban las demás, las que eran cómo yo. Dónde estaban las brujas. Pero no las de los cuentos, no. Las de verdad. Las que como yo sentían un escalofrío de reconocimiento cada vez que escuchaban o leían la Palabra. Bruja. Hoy ya no me lo pregunto, hoy ya sé donde están las brujas. Estamos en todas partes.

Así que si sientes que la naturaleza es sagrada y toda la Tierra es un Templo. Si sientes que hay una conciencia superior creadora y a la vez parte de lo creado y su rostro es de Mujer. Si sientes que su consorte masculino camina a su lado y de su mano, igual a Ella y nunca superior. Si crees que la magia existe y a veces sólo respirar puede ser el hechizo más potente. Si la luna te roba horas de sueño a cambio de baños de plata. Si sabes que ser mujer es un misterio que merece toda una vida dedicada a descubrirlo, entonces es que puedes ser una de las nuestras.

Si eres de las que siente que algo está cambiando dentro y fuera de ella. De las que están empezando a ver que el mundo es algo más de lo que siempre le han contado y siente la necesidad de buscarse, de conocerse, a sí misma y a Ella, entonces…  puede que estés escuchando la llamada de las brujas. Si tu corazón te lo pide búscanos, estamos muy cerca.  Responde a la llamada y a la mano tendida y conviértete en un eslabón más de esta cadena sagrada.

Somos muchas, somos fuertes, sabemos quiénes somos y nada va a detener nuestro avance. No, hasta que todas unidas de la mano formemos un círculo que dé miles de vueltas a la Tierra y todas las lágrimas, el dolor y las muertes de tántas (brujas o no) sean sólo un vergonzoso periodo más de la Humanidad en los libros de Historia.

Porque  la Diosa ha regresado y sus brujas con Ella.

Nos estamos re-uniendo.

¿Nos oyes?

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Contacto

hyedra.deduir@yahoo.es
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