Reposo de Bruja

image

Por fin llega el momento, esta bruja que os habla se marcha de vacaciones. Me retiro a descansar y a prepararme para los retos que me esperan en septiembre.

Hoy seré breve porque la soledad y el retiro me llaman. Es posible que publique algo más durante agosto, pero mientras, quiero pediros un favor:

Durante el verano, cantad con el viento y aulladle a la luna, bailad con las olas y gritad a las montañas. Corred por los bosques y dormid largas siestas a la sombra bajo los árboles. Haced cientos de hechizos y pedidle mil deseos a la Luna Azúl.

Vayáis donde vayáis, mirad al mundo con ojos de bruja. Encontrad la belleza en todo lo que os rodea y sobre todo en vosotras mismas. Llevad vestidos de colores, frescos y vaporosos que os hagan sentir mágicas. Ponéos un sombrero para dar paseos bajo el sol. Mancháos los labios y los dedos con el jugo de las frutas y las bayas de verano. Contemplad muchos atardeceres y disfrutad de algún amanecer. Encontrad cada día algo por lo que reír. Comed pan de cereales y galletas saboreándolas mientras agradecéis a la Madre Tierra sus cosechas. Cantad cada día…

El favor que os pido es que viváis este verano. Hacedlo mágico. Que sea inolvidable haciendo que cada día sea especial tan sólo por ser parte de vuestra vida. Convertid este torrido verano en un verano de brujas.

Os deseo un muy feliz tiempo de magia. Yo regresaré pronto pero hasta entonces, llenad el mundo de hechizos, de voces encantadas, de bailes bajo la luna y carcajadas de brujas.

Llenad el mundo con la magia de las Hijas de la Diosa.

Feliz Verano, feliz vida.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Sueños de bruja

Hace un par de noches, debido al calor que nos castiga a todos, trataba de dormir dando vueltas en mi cama. Estaba en ese estado de vigilia en el que aún no dormimos pero tampoco estamos ya despiertas del todo. Dejaba vagar mi mente por las riberas que separan este mundo del mundo de los sueños y tuve una idea. Poco a poco se fue creando en mis pensamientos un artículo precioso y perfecto para el blog y, confiada y feliz, acabé cruzando al otro lado. A la mañana siguiente cuando cogí mi pluma para empezar a escribir descubrí que mi idea, nacida y creada en ese otro mundo, no había vuelto conmigo a éste. No recordaba nada. Pero no me preocupé, sé que aún sigue allí y, cualquier noche de éstas, la volveré a encontrar.

Dicen que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, y todas, absolutamente todas las noches soñamos. Eso significa que he pasado más de 13 años de mi vida en el Reino de los Sueños. Para mí, ese mundo es tan real como éste pero mucho más mío, porque allí es donde somos todo lo que podemos llegar a ser.

Una bruja no puede vivir sin sueños. Yo no puedo vivir sin sueños. No sé lo que sería acostarme cada noche y levantarme cada mañana sin recordar todo lo que vivo cuando duermo. Desde la más aterradora de mis pesadillas, pasando por el más insignificante hasta el más fantástico y maravilloso de mis viajes oníricos. Todos me pertenecen y me muestran un reflejo de lo que se esconde bajo las corrientes de mi pensamientos. Cada noche mi mente abre la puerta a otro mundo que permanece virgen y que espera mi llegada para llenarse con imágenes, colores, músicas y rostros que brotan desde mi mismo centro. Del lugar donde se esconden mis secretos más ocultos, aquellos que durante el día ni yo misma conozco.

Ha habido épocas de mi vida en las que tenía pesadillas verdaderamente perturbadoras y descubrí que las más terroríficas eran las más sencillas. Una sonrisa extraña en alguien que no tenía que estar allí y el pánico me invadía. Y en otros períodos de mi vida, los sueños eran tan bellos, tan increíblemente mágicos, que el día era un incómodo trámite que sobrellevar hasta que de nuevo llegara la noche y pudiese regresar a ellos. En mis sueños he visto a la Madre Tierra alzarse ante mis pies con la forma de una mujer de barro y raíces, para enfrentarse a algo que quería apagar el Sol. He caminado por campamentos de brujas que compartían secretos alrededor de hogueras que iluminaban las noches de un país bajo un cielo con dos lunas.  He viajado a través de mundos cruzando puertas sumergidas en lagos olvidados. He sido madre de innumerables niñas y niños y hasta una vez, parí serpientes. Me he casado. En el mundo de los Sueños me uní en matrimonio en una ceremonia tan real, con tantos detalles, tan íntima y preciosa, ante la Diosa y su Sacerdotisa uniéndonos las manos, que creo que mi alma se siente realmente casada en todos los planos. He visto el mundo acabar tal vez una docena de veces y he visto la luna romperse y caer una sola vez, pero no ha hecho falta más. He encontrado libros que no conseguía leer y me angustiaba y he tenido que enfrentarme a exámenes incomprensibles años después de haber terminado la universidad.

Y he hecho magia, mucha… Maravillosos hechizos y rituales que transformaban la Tierra entera y que me hacían despertar feliz y cambiada. Y me hacían preguntarme qué sería de las brujas sin sus sueños. El lugar donde descubren quienes son en realidad y de lo que son capaces si se atreven.

En sueños he comprendido misterios que de otra forma no habría desvelado. Algunos sobre la magia, otros sobre la Diosa. La mayoría sobre mí misma. Porque allí bajamos las defensas, nuestro verdadero yo no se cubre ni se esconde y nos habla. A veces he regresado llorando lágrimas de tristeza infinita por gentes o momentos que creí haber olvidado hace tiempo. Porque aunque no lo supiera, en mis sueños aprendí que aunque soy lenta amando, soy aún más lenta olvidando.

En sueños también me he encontrado con la mujer que más he querido en mi vida y que ya hace tiempo se marchó. La madre de mi madre. En cuyo cuerpo estuve antes de ser quien soy, cuando aún era sólo la sombra de un óvulo en el feto de lo que al nacer sería mi madre. Mi abuela me cuenta historias en sueños, le da igual saber que ya no vive en éste mundo. No necesita estar viva para visitarme mientras duermo. Y siempre, siempre, al marcharse se pone un dedo sobre los labios y me pide silencio. Nunca he contado a nadie lo que ella me cuenta esas noches. Y la quiero tanto aún, la lloro tanto aún, la echo tanto de menos aún, que sé que allí no existe el tiempo y el espacio y cada vez que la encuentro es como si acabase de perderla.

Pero tal vez, mi momento favorito sea la vigilia, cuando no estamos en ningún lugar y al mismo tiempo estamos en todos. Entre los mundos. Cuando la puerta se abre y escucho las voces que me llaman por mi nombre: Hyedra, Hyedra, ven, regresa a casa. Y en la pantalla de mis ojos cerrados pierdo el control de lo que imagino y las imágenes adquieren voluntad propia y son ellas las que me cuentan a mí su historia. Y me dejo llevar, me dejo guiar por las voces que me llevan a mi otra casa. Esa que cada noche es distinta, o no, porque a veces regreso a los mismos lugares. Esa que me espera en un mundo en el que he vivido 13 años de mi vida. El mundo de los sueños que es el espejo más sincero de mi interior.

Y allí, en la vigilia, alguna noche encontraré mi idea perfecta esperando y conseguiré traerla de vuelta para compartirla con vosotras. Y os contaré que esas palabras nacieron en la puerta del mundo de los Sueños. El lugar donde Campanilla le dijo a Peter Pan que siempre le querría. Dónde siempre le esperará.

En el lugar donde se recuerdan los sueños.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

P.D. Y no puedo dejaros hoy sin contaros algo. Este septiembre, durante tres días,  caminaremos entre los mundos y traeremos a éste un poco de la magia del Reino de los Sueños. En Septiembre tendrá lugar el Festival de la Diosa en Madrid. Y STARHAWK, quién ya nos abrió la puerta al camino de la Diosa hace mucho tiempo, estará con nosotras para abrirla de nuevo. Será una experiencia inolvidable y yo os estaré esperando allí.

http://www.festivaldeladiosa.com/

El verano de la Oscuridad

Witch Anette89

Witch
Anette89

En las ciudades sobra luz. Estamos inundados de luz, tanto de día como de noche. Esta madrugada no podía dormir y salí al balcón en busca de una brisa inexistente. A pesar del tórrido calor y los mosquitos, las noches de verano tienen una magia difícil de igualar. Así que me senté y me dejé embargar por el espíritu de las noches cálidas. Si os habéis fijado, todo parece vivo. Los árboles, las fuentes, los sonidos que parecen escucharse desde muy lejos… Tanto que a veces pienso que puedo enviar mensajes sólo susurrándolos y el viento sabrá llevarlos hasta quien tiene que escucharlos.

Inundada de esa sensación casi onírica, cerré los ojos y recordé ese sueño que tengo desde que era niña y que ya os mencioné una vez. Ese en el que me cubro con una capa oscura, y en medio de la noche y amparada por la oscuridad, escapo y cruzo la ciudad para reunirme con un círculo de brujas que me espera en la entrada del bosque para compartir secretos, magia y hechizos alrededor de una hoguera en la profunda espesura.

Pero cuando abrí los ojos, regresé a una noche de verano en la ciudad y sonreí incómoda. Demasiada luz. Tanta que ninguna oscuridad podría ampararme. Me imaginé intentando ocultarme entre los haces de luz y me reí. Cada vez hacen las calles más anchas, sin callejones, con muchas farolas. Dicen que así pretenden disminuir el peligro, eliminar los lugares problemáticos y puntos negros de delincuencia, y en parte tienen razón, pero también eliminan el misterio, los escondites de los amantes, los puntos de encuentro de las almas que reviven de noche. Sonreí porque por suerte, donde yo vivo, una bruja ya no necesita esconderse en las sombras para llegar a su akelarre. Y me incomodé porque, ¿Qué ocurriría si algún día necesitamos volver a escondernos?

En las ciudades nos han robado la noche. Nos han robado la oscuridad convenciéndonos de que es mala cuando la única maldad que hay en ella es la que el mismo Hombre crea. La han llenado de monstruos, de terrores, de todo aquello que hay que desterrar. Nos obligamos a un ritmo inhumano marcado por relojes y bombillas cuando nuestro cuerpo está hecho para funcionar con el ritmo de la Tierra. Nuestros días y noches artificiales duran lo mismo sin importar la estación del año en la que estemos y eso hace que vivamos constantemente agotados. Han reducido nuestra existencia a dos binomios que nos están destrozando: luz, actividad, energía y dinamismo contra oscuridad, lentitud, tranquilidad y observación.

Pero nosotras sabemos que la oscuridad es descanso. Es el reino de las maravillas. Es donde nacen los sueños. Nuestro refugio. Toda bruja lleva la oscuridad dentro y, si quiere llegar a ser una verdadera sabia, es absolutamente necesario que conozca a la oscuridad, que la reconozca en su  interior y que no la tema. Una bruja debe enamorarse de la oscuridad.

Para ello, este verano os propongo algo. Este verano vamos a reencontrarnos con la Oscuridad de la noche. Vamos a estudiarla, a aprender a sentirla. Vamos a dejarla penetrar en nosotras para que se encuentre con la que ya llevamos dentro. Este verano vamos a enamorarnos de la ausencia de luz.

Si vivís cerca de un bosque, monte, costa o tenéis la suerte de ir de vacaciones a algún lugar cercano a la naturaleza, comenzad dando un paseo al atardecer. Sed conscientes del cambio en el cielo, en la temperatura del aire, en los pájaros, en como se alargan las sombras. Fijaos en los olores. En la luz dorada del Sol justo antes de ponerse. En los cielos rojos un tiempo después de que haya desaparecido el Sol. Esta primera noche alargad el paseo hasta que no quede luz y veáis las estrellas en el cielo. Si queréis podéis llevar una libreta para escribir lo que sentís, o simplemente sentirlo y disfrutarlo y escribirlo después.

La siguiente noche salid cuando ya esté oscuro y no quede nada de luz en el cielo. Buscad un lugar que sea seguro, porque la oscuridad no es peligrosa pero algunas personas sí, dejad dicho donde estaréis y más o menos por cuanto tiempo. Llevad una linterna si es necesario, aunque si hay luna probablemente no os hará falta. Cuando lleguéis al lugar elegido, sentaos o tumbaos y, simplemente, abríos a la noche. Observad las estrellas lejanas, escuchad los sonidos de la vida a vuestro alrededor. El viento agitando la hierba y haciendo que los árboles canten su canción. La tierra moviéndose bajo vuestro cuerpo debido a todas las criaturas que despiertan en sus madrigueras y salen a vivir en estas horas oscuras. Ratones, conejos, gusanos…  El rumor de las olas calmadas por la marea si estáis en la costa… Si es una noche sin luna y estáis apartadas del pueblo o la ciudad, tendréis la suerte de conocer la verdadera oscuridad, no podréis ver ni vuestra mano frente a vosotras. Tan solo sentiréis. No tengáis miedo, no hay nada que temer. El mundo que os rodea es el mismo que veis bajo el Sol, hermoso y hechizante. Ese mundo sigue ahí, pero oculto. Ahora solo podéis sentirlo y os invita a buscar esa belleza en vuestro interior.  La oscuridad es un regalo para conectar con el mundo a través de los otros sentidos, y para volver nuestra mirada hacia dentro. Meditad, conectad con la tierra bajo vosotras y con las estrellas sobre vuestras cabezas.  Dejad que las sensaciones fluyan libremente, no reprimáis ninguna. Cuando regreséis a casa escribid sobre como os ha afectado la experiencia, si habéis estado cómodas, si habéis sentido temor, incomodidad, felicidad, comunión con todo… Toda sensación y pensamiento es importante.

La tercera noche salid en el momento más oscuro, justo un tiempo antes de amanecer y observad el proceso. Fijaos en los cambios que se producen, y no sólo a vuestro alrededor, también en vosotras mismas. La hora más oscura es aquella justo antes de amanecer. Igual que en la vida. Tal vez porque si la oscuridad no fuese tan absoluta, el amanecer no nos parecería tan espectacular.  Disfrutadlo. Sentidlo. Observad cómo la luz, tímida al principio, empieza a colorear el mundo y a nosotras. Observad cómo todo despierta a la promesa de un nuevo día. Cómo todo parece limpio y nuevo. Cómo la belleza está ahí  siempre, aunque a veces no podamos verla.

Porque ese es el regalo de la Oscuridad, limpiar todo y hacer que todo renazca renovado y con nuevos colores.

Salid a su encuentro muchas noches durante este verano.  Con luna, sin luna, con apenas un gajo de ella… Salid a diferentes horas y disfrutad del encanto de la noche. Disfrutad del hechizo de las tinieblas. Las sombras guardan secretos para aquellas que se atreven a penetrar en ellas. Y sé que vosotras sois brujas valientes que vendréis al final del verano con mil historias para contarme.

Podría desearos unas buenas vacaciones este año, o que viajéis mucho, o que os divirtáis y descanséis en la playa. Podría desearos mil rayos de Sol y días sin fin entre las olas del mar. Pero no. Este año sólo voy a desearos una cosa.

Oscuridad. Mucha oscuridad.

Disfrutadla.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Contacto

hyedra.deduir@yahoo.es
A %d blogueros les gusta esto: