Los fuegos de Beltane

BELTANE Autor desconocido

BELTANE
Cuadro de autor desconocido

Poco a poco el aire es más cálido y la luz está cambiando. ¿Te has dado cuenta de que el canto de los pájaros es distinto? ¿Has notado que el polen ya vuela jugando con los rayos del sol? ¿Sientes el despertar de la energía dentro de ti? Yo sí. Son como chispas de excitación en mi vientre. Cómo un burbujeo en mi sangre que bombea en mis venas expectante. Sé que se me escapan sonrisas y carcajadas más a menudo que antes. La Tierra continúa girando y ahora está preparada para ser fecundada. Toda ella se prepara para recibir la semilla que gestará en la oscuridad. Es tiempo de arar los campos, de estallido de vida, de sexo, de amor y de pasión y las brujas lo celebramos con la Tierra desde el principio de nuestra Historia. Es la antigua fiesta de la Siembra, de purificación de campos y gentes. De largas noches de música, bailes y sexo sobre la tierra fértil. Nuestra Señora se encontrará con el Dios Astado, salvaje y libre, y una vez más se unirán para crear la vida que nos inunda a todos. En lugares de todo el mundo, las brujas continúan celebrando esta noche encendiendo fuegos, bailando sobre los campos y despareciendo en la oscuridad para hacer el amor sobre la tierra.

Imagina una noche de mayo plagada de estrellas y la Luna casi llena. Imagina esa noche iluminada por el resplandor de numerosas hogueras en un festival de fuego y euforia. Imagina que llegas junto a esas hogueras y te ves sumergida en un mar de personas felices que cantan, que ríen, que bailan a tu alrededor. Que celebran la vida y el amor por encima de todo. Déjate llevar por la energía de la noche. Deja la vergüenza y las inhibiciones a un lado y canta, ríe y baila junto a ellos. Y si tu alma te lo pide, ama como ellos. Déjate seducir por la magia de Beltane.

Mañana arderán las hogueras. Nuestra Diosa nos mostrará su rostro de mujer amante y se unirá al Dios astado. Celebrarán su eterno Matrimonio Sagrado haciendo explotar el mundo en un orgasmo de vida y creación. Y nosotras, sus hijas, no podíamos ser menos. ¿No sientes la sed despertando dentro de ti? Sed de otra piel ardiente fundiéndose con la tuya. De otras manos sinuosas dibujando los contornos de tu cuerpo. De otros labios acariciando los tuyos con besos lentos, profundos y apasionados. Sed de buscar en la mirada del otro para no encontrar otra cosa que un reflejo de ti misma. Para descubrir que tu amante sigue siendo él mismo, pero también algo más. Alguien más. Alguien que te mira desde unos ojos nublados por la pasión. Unos ojos dorados, oscuros, peligrosos… Que te hablan a gritos en un idioma más antiguo que la misma Humanidad. En un idioma que tú comprendes, porque también lo hablas. Es el idioma del deseo, de la lujuria, la pasión y el amor profundo. El idioma de los Dioses.

Siente cómo la energía de Beltane recorre tu cuerpo y hace hervir la sangre en tus venas. Siente el fuego rodeándoos y el mundo dejando de existir por un instante mágico en el que solo permanecéis vosotros, tu Dios y tú.  Siente el sudor resbalando por vuestros cuerpos mientras ambos, convertidos en Dioses, os dejáis llevar por el ritmo más antiguo del mundo, el ritmo de la Creación. Donde cada vez que  vuestros cuerpos se encuentren hagáis surgir un universo de nuevos mundos. Celebrad que, una vez más, nuestros Dioses, a través de vosotros y de todos los amantes del mundo, han vuelto a unirse en la danza eterna que crea la Vida. Una danza que nos une a todos y que todos bailamos porque sus pasos son los mismos para todos,  mujeres con hombres, mujeres con mujeres, hombres con hombres… La danza del amor infinito.

Y si no hay un amante en tu vida, ámate a ti misma. Comparte contigo misma el regalo de Beltane. Honra a tu cuerpo creado por la Diosa para estremecerse y sentir. Disfruta del don del placer mientras te unes a la danza cósmica del universo.  Aunque estés sola, enciende velas, fogatas si puedes, prende una pequeña pira, enciende un leño en tu caldero… y baila. Baila a su alrededor hasta que no puedas más, hasta que la risa se escape sin que sepas por qué, hasta que el calor haga que tus mejillas enrojezcan y tu respiración se agite. Baila de forma salvaje, de forma sensual, erótica, seductora. Mueve tu cintura, agita las caderas. Baila con el mundo y para ti. Baila, gira y ama hasta el amanecer. Hasta que sientas que si dieses un paso más te desvanecerías en la nada. Hasta que la chispa de la vida haya prendido en la oscuridad de la tierra.

Hasta que, como cada Beltane, te hayas convertido en una bruja enamorada de la Vida y, sudorosa y agotada, empieces a pensar en los siguientes Fuegos de Beltane.

Feliz Primero de Mayo a todas.

Feliz Orgasmo Sagrado.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Las brujas de mi vida

Fotograma de "Las Nieblas de Avalon"

Fotograma de “Las Nieblas de Avalon”

En mi vida estoy rodeada de brujas. He tenido la gran suerte de conocer a mujeres (y hombres) espectaculares, maravillosas y valientes. Y aunque todas seguimos el mismo camino y celebramos la vida de la misma manera, cada una de ellas es totalmente única y diferente de las demás.

Algunas de ellas son Maestras. Su don es transmitir la antigua sabiduría para hacer que su recuerdo despierte en las demás. Tejen una red de historias y cuentos de mujer mediante los cuales envuelven nuestros corazones y nos sumergen en otros mundos pasados. Su voz es como la voz del Tiempo, llegando hasta nosotras desde épocas muy, muy lejanas. Contando secretos que desvelan en susurros. Invitándonos a penetrar en un mundo de misterios y enseñándonos a pronunciar los antiguos nombres de la Diosa a la que todas adoramos. De ellas he aprendido que jamás lo sabremos todo. Que siempre habrá algo nuevo por conocer, un misterio que descubrir, un secreto que desvelar. Que el camino de la sabiduría es un camino eterno, sin final y cuya única recompensa es continuar aprendiendo.

Otras son verdaderas hijas de la tierra. Su vida transcurre entre hierbas, piedras, inciensos y pócimas. Son ellas las que estudian el poder que la Naturaleza pone a nuestro alcance. Casi todas tenemos nociones, pero ellas son las expertas. Estudian el viaje de la semilla hasta convertirse en fruto y de nuevo en semilla. Observan el poder de cada planta, de cada hierba, de cada árbol y flor y son las que comprenden mejor que ninguna el significado de la muerte y del retorno. Son las brujas verdes. Las que, vivan donde vivan, estarán rodeadas de jardines, huertos, o macetas. De ellas he aprendido que mi sangre es también un poco verde. Que abrazar un árbol puede sanar heridas antiguas. Que caminar descalza sobre la hierba me conecta con la Diosa más que muchos rituales. Que la magia más potente se consigue con la más humilde flor.

Algunas otras son brujas de cocina. Son alquimistas que transforman cualquier elemento en un banquete que calma el hambre del cuerpo y del alma. Suelen ser dulces, cariñosas y a veces introvertidas. Su poder es un conocimiento innato sobre las propiedades de la materia y la forma de mezclarla para obtener lo mejor de ella y embrujarnos a las demás en cada bocado. Destilan amor profundo en cada plato, en cada guiso que bulle a fuego lento en sus calderos. En cada pastel y galletas que nos recuerda que aún somos niños felices que quieren seguir disfrutando de la magia de la vida, y parte de ella se encuentra en lo que comemos. De ellas he aprendido que la paciencia es lo más importante si quieres hacer algo bien. Que la Diosa nos nutre y nos entrega sus frutos para alimentarnos y que cocinarlos con amor es una de las mejores formas de agradecérselo.

Otras son brujas cantantes y danzarinas. Llevan con ellas el ritmo de los antiguos tambores que un día resonaron por la tierra y que enlazaban el corazón de las gentes con el corazón del universo. Son brujas que sienten la música del mundo y les fluye en cada movimiento y en cada tonada. Elásticas y ondeantes. Melodiosas y creativas. Que pisan fuerte el suelo y acarician suavemente el cielo. En especial, hay uno de ellas que es capaz de traer a la misma Diosa en cada uno de sus pasos de baile. Su trance traspasa el escenario y anida en tu interior, provocando lágrimas de dicha al sentir la presencia de los Antiguos. A veces pienso que la misma Diosa mueve su cuerpo para recordarnos que para honrarla no hacen falta palabras. Estoy convencida de que él es uno de sus favoritos. De él he aprendido el valor del esfuerzo y la perseverancia. He aprendido a confiar en los propios dones y luchar siempre por ser quien eres. He aprendido a escuchar la música del universo y a dejar que mi cuerpo baile libremente con sus propios ritmos.

También hay brujas que están en permanente contacto con otros mundos. Parecen vivir siempre con un pie a cada lado del velo. Son brujas  que siempre siguen a su instinto, nunca dudan de sus intuiciones y comprenden el misterio de la vida desde que llegan a ésta. Son las que sienten los hilos que nos unen a todos, aquellas que sienten un éxtasis profundo contemplando un amanecer y encuentran el sentido de la existencia en la belleza del ocaso. Son empáticas, sienten las emociones de todo ser vivo de este planeta.  Son las que ven la magia en todo lo que compone el mundo. Las expertas en hechizos y rituales, sortilegios y encantamientos. De ellas he aprendido a ver lo que se esconde tras la realidad cotidiana. A ser consciente de la constante presencia de la Diosa en mí. El poder de encender una vela y la magia que desata. He aprendido que no hace falta un complejo ritual para que un hechizo funcione.

Hay brujas artesanas y artistas. Que tejen, pintan, modelan… crean magia con sus manos reflejando en sus creaciones la belleza de su alma antigua. Ellas nos traen los rostros de la Diosa para poder mirarla de frente. Fijan los colores del arcoíris en pinturas que nos recuerdan la tierra de los sueños. Crean del barro y la madera las estatuas que representan a Aquella a la que rendimos honores. Le dan forma a nuestros pensamientos. A nuestras fantasías y visiones. De ellas he aprendido a valorar mis manos y lo que puedo hacer con ellas. A apreciar el valor del trabajo de otros. He aprendido a entender el amor que puede residir en un pedazo de madera, en un trozo de piedra y en unos hilos entrelazados. Cada creación es un hechizo en la que entrelazan su alma con su obra.

Y hay brujas que reúnen varios de estos dones en ellas. Artesanas de cocina… Danzarinas que cantan entre los mundos. Maestras hierberas con alma verde… O incluso un poco de todos.

No todas son iguales. Pero todas son mágicas. Todas son grandes brujas y grandes mujeres (y hombres). Y cada día doy gracias a nuestra Diosa por ponerlas en mi camino. Por contar con ellas en mi vida. Por ser parte de ellas.

Por ser una de ellas.

¿Y tú? ¿Qué clase de bruja eres?

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

La bruja de la Luna Oscura

The Circle Author: Parvanaphotography http://parvanaphotography.deviantart.com/

The Circle
Author: Parvanaphotography
http://parvanaphotography.deviantart.com/

En esta noche de oscuridad y negrura, el cielo se cuajará de estrellas mientras la luna termina su viaje por el firmamento como una anciana sabia vestida de misterios y tinieblas. Mañana al anochecer, aunque aún no la veamos, ya habrá girado sobre sí misma y su rostro será el de una niña nueva. Pero hoy… Hoy es noche de Luna Oscura.

Hoy es tiempo de secretos desvelados, de elegir camino en las encrucijadas y honrar a Diosas de la noche. Es hora de descubrir la belleza que existe en la ausencia de la luz. Es tiempo de conocimientos ocultos, de caminar con valentía por el reino de la Diosa Oscura y enfrentarnos a las sombras, para encontrar en ellas nuestra propia sabiduría innata. Esta noche las mareas lunares se retiran y arrastran consigo todo aquello que queramos entregarles. Es tiempo de arrancar, de borrar, de deshacer, de abandonar, de dejar ir… para siempre. Es tiempo de magia. Tiempo de rituales de limpieza, de conjuros de ruptura, de hechizos de destierro. Esta noche, es tiempo de brujas.

¿Me acompañas?

No temas a la oscuridad, deja que penetre en ti, cierra los ojos y entrégate a ella. Únete a mí en esta noche de magia y sueños. Busquemos a la Luna en el cielo, aunque no podamos verla, la sentiremos danzar en su baile eterno con la tierra. Piensa en todas esas pesadillas que te atormentan, recuerda aquello que te impide ser completamente feliz. Bucea, hurga profundo en tus entrañas. Remueve bien los posos de tu memoria y clava hondo las uñas para desenterrar tus miedos y tus cadenas. ¿Qué te mantiene quieta? ¿Qué te impide ser quien eres? ¿Qué bloquea tu camino? ¿Qué te daña? ¿De qué no puedes liberarte? Ponle nombre y míralo de frente. Di su nombre en voz alta. Grítalo.

Hoy la Tierra y la Luna se confabulan para ayudarte a ser libre. Los elementos que lo conforman todo nos muestran sus rostros oscuros y su poder de destrucción. Invoca al poder del viento que genera huracanes que barren el mundo. Llama al aire que mueve las arenas del tiempo sepultando imperios en el olvido. Conmina a  vendavales capaces de doblegar bosques centenarios en apenas instantes. Que el viento se lleve lo que enreda tu vida.

Invoca al fuego que consume la esencia de la maldad. Apela al poder de las brasas que convierten la podredumbre en cenizas que abonarán las semillas de un nuevo futuro. Llama a las llamas ondulantes que con sus besos ennegrecen y destruyen lo que tocan para regenerarlo y convertirlo en luz. Entrégale tus pesares al ardor que crea los desiertos y resquebraja la corteza del planeta, que los purifique y los transmute para ti.

Invoca al poder del agua del mar embravecido por la tormenta que arrasa las orillas y las costas. Llama al poder de su caricia líquida que durante siglos corroe la dura roca. Invita a las calmadas aguas de profundas corrientes que arrastran hacia lo desconocido. Reclama el poder de la obstinación de los glaciares que se abren paso a través de montañas.  Entrega a la destrucción de las imparables masas de agua las cadenas que te retienen, para que las disuelva y despejen tu camino.

Invoca la fuerza destructora de las placas de la tierra, nombra a la fuerza inamovible de las montañas, el profundo vacío de las simas inabarcables. Convoca a la capacidad de destrucción de los terremotos que estremecen la tierra desde su corazón y otórgales permiso para que derriben las paredes que te encierran.

Evoca al espíritu en tu interior para que te de la voluntad necesaria para enfrentarte a todo. Llama a tu propia valentía, a tu fuerza de mujer, a tu alma antigua para que te muestre el camino que te fue diseñado mucho antes de que nacieras a esta vida.

Danza con los cinco elementos mientras gritas el nombre de los fardos que cargas, construye una canción de rabia e ira y mientras la cantas siente crecer la furia en ti. Enfádate con aquello que te somete, que te bloquea, que te daña. Busca la fuerza de Morrighan para enfrentarlo. La luz de la antorcha de Hécate para encontrar la senda hacia tu felicidad. Lucha con la fuerza de Kali para destruirlo. Muévete con la libertad de Lilith hacia el futuro.  Baila, gira y grita hasta que no puedas más y justo cuando sientas que el calor y la magia te invaden por completo, para y entrégale todo a la Luna. Para y eleva tus brazos hacia el cielo, hacia la oscuridad del infinito. Hacia el olvido.

Las mareas lunares continuarán sus ritmos eternos llevando consigo lo que tú les has entregado esta noche de tinieblas. La luna se lo llevará con ella a la oscuridad de la que renacerá mañana limpia y nueva, para comenzar su viaje una vez más.

Mañana, tú comenzarás un nuevo viaje con ella y como ella, limpia y renovada. Lo que hagas en esta nueva etapa de tu vida, ya sólo depende de ti.

Luna bendita, luna que te vas, lo que contigo se marcha…

Ya no vuelve más…

Bienvenidas a la magia del lado oscuro de la Luna.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Lágrimas de bruja

Sea of Serenity Freydoon Rassouli www.rassouli.com

Sea of Serenity
Freydoon Rassouli
http://www.rassouli.com

En viejos textos medievales y modernos se cuenta que, de todos es sabido, las brujas no lloran…

Que no lloramos… A pocas brujas conocían los eruditos escribas de ésos textos.

No hay diques en mis ojos. No hay presas. Cualquiera que sea su origen, mis lágrimas son libres de fluir y brotar de mí, porque las lágrimas contenidas son enfermedades gestadas.

No siempre fue así. Durante mucho tiempo las retuve. Hubo una época en mi vida en la que mi corazón se aletargó. Después de unos años de oscuridad y sufrimiento continuo, algo en mí se quebró y las cosas dejaron de afectarme. Me cubrí con una máscara de falsa fortaleza (una de aquellas de las que os hablé en otra ocasión) para ocultar mi fragilidad y dolor al mundo y a mí misma. Y caminé por la vida sin sentir, sin vivir casi. Me dejaba llevar por el tiempo a través de lugares, de gentes, de momentos que apenas significaron nada para mí. Supongo que el ser humano tiene un límite para el dolor interno y yo alcancé el mío. La respuesta de mi mente fue recluirse tras un muro de hielo y ver pasar el mundo sin involucrarse en él.  De hecho, apenas tengo recuerdos de aquellos momentos. Son años perdidos en un aspecto, pero muy valiosos en otros.

Fue en aquella época cuando me encontré a mi misma, nunca abandoné la magia ni a la Diosa, era lo único que aún me hacía sentir algo y fue así, poco a poco, como el hielo comenzó a resquebrajarse y a derretirse. Fue cuando encontré mi esencia, a mi verdadero yo en mi interior y mis largas conversaciones conmigo misma fueron lo que me devolvió la sensibilidad. Fue cuando aprendí a escucharme. Me di cuenta de que, si centraba la atención en mi interior y permanecía en silencio, las respuestas a cuestiones que me preocupaban surgían de mi centro como si algo más antiguo y más sabio que yo me respondiese. Pero no era nadie más. Sólo yo, que por fin encontraba el camino a la sabiduría que tanto buscaba en el lugar en el que siempre había estado. En mí.

Pero seguía sin llorar. Sentía que no podía permitírmelo. Sabía que debía tantas lágrimas, que si alguna vez empezaba ya no podría parar. El viejo dolor no había pasado, no se había curado. Seguía en mi, enquistado y pulsante, esperando para estallar y buscar una salida que yo le negaba. Pero vivir así no era lo que mi alma libre de bruja necesitaba. Las brujas estamos hechas para vivir la vida en todos sus extremos. Para sentir hasta la última migaja de emoción en todo lo que nos rodea. Una bruja es un corazón que siente todas las emociones del mundo en cada latido. Estamos hechas para disfrutar intensamente de todo lo que ocurra en nuestra existencia. Somos capaces de sentir la alegría más salvaje y la tristeza más devastadora, el amor más apasionado y épico y la soledad más desoladora. Porque la magia está hecha de emociones y sentimientos y nosotras somos la encarnación de la magia en esta Tierra.

Así que comprendí que si quería ser una bruja completa, si quería ser la persona feliz que yo sabía que podía volver a ser, debía liberarme de aquel dolor que mantenía prisionero dentro de mí y que me convertía a su vez en su esclava,  y al que yo sentía expandirse cada día, como una podredumbre oscura y densa que se alimentaba de cada lágrima no vertida.  Debía enfrentarme a él, entregarme a él y dejar que me invadiese para, una vez sentido y comprendido, me atravesara y se alejase de mi.

Y eso hice. Me volví hacia dentro y me enfrenté a él. Dejé que brotase y me llenase por completo, que se expandiese por todo mi ser hasta no dejar un resquicio libre y cuando sentí  que ya no era yo la que le sentía a él, sino que él me sentía a mí, las primeras lágrimas se agolparon  en mis ojos y por fin las dejé brotar, amando todas y cada una de ellas. Me convertí en mis lágrimas. Acompañé su viaje desde el centro de mí, donde se creaban, hasta caer mojando mi rostro, mis manos, el suelo… Las sentí todas y cada una de ellas, lavando a su paso cada humillación, borrando cada recuerdo podrido, sanando cada promesa rota, acariciando sueños perdidos, cicatrizando heridas tan profundas que casi me atravesaban entera. Limpiando cada mentira que había destruido las distintas vidas que pude haber tenido. Llenando cada silencio que rompió mi mundo y casi me desvió de mi camino. Lloré por todos aquellos años en los que no había podido hacerlo y sané cada golpe que la vida me había dado. Grité desgarrándome por dentro y dejé salir toda la rabia. Sollocé tánto que durante días me dolió el cuerpo por los espasmos. Clamé a mis Dioses eternos para que aceptaran la ofrenda de mis lágrimas. Y aprendí que el mayor daño de todos fue el que yo me había causado a mí  misma impidiendo que mi dolor sanase ocultándolo al mundo, casi construyendo mi identidad sobre él. Y una de las promesas que me hice fue que nunca más volvería a retener las lágrimas ni a ocultar el dolor fingiendo que no existe.

Desde entonces he llorado muchas, muchísimas lágrimas. Y he aprendido que llorar es un acto mágico. Es un ritual en sí mismo. Entregamos nuestras emociones a su elemento, las convertimos en agua y las dejamos fluir arrastrando todo lo que nos hiere. Las entregamos para que sigan su camino mientras nosotras continuamos el nuestro.

Hay lágrimas de dolor, de tristeza, de añoranza y pérdida. Pero también hay lágrimas de alegría, de felicidad, de alivio, de compasión, de risa. De amor.

Cada emoción tiene su lágrima y las brujas las conocemos todas porque la base de nuestro trabajo mágico consiste en conocer nuestras emociones en cada momento de la Rueda del Año. Viajamos a nuestro interior y, encontremos lo que encontremos, casi siempre regresamos llorando. Y lo hacemos juntas. Nos limpiamos por dentro juntas y nuestras lágrimas nos lavan por fuera, juntas. Hay algo muy liberador en poder llorar en compañía de otros, y más liberador aún cuando lo conviertes en un hechizo poderoso.

Porque, como todas las cosas mágicas de la vida, las lágrimas guardan un secreto y las brujas lo conocemos.

Y es que hay más poder en una hora de llanto, que en una vida entera  de falsa fortaleza.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Contacto

hyedra.deduir@yahoo.es
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