Bruja y Loba

Enchanted forest Author: J-u-d-a-s j-u-d-a-s.deviantart.com

Enchanted forest
Author: J-u-d-a-s
j-u-d-a-s.deviantart.com

Desde el principio de nuestra Historia, los chamanes de todas las culturas han sabido que los seres humanos tienen una parte animal. Somos humanos, primates, pero también tenemos una pizca de alma animal con nosotros que determina parte de nuestro carácter y nuestra misión en la vida. En las pinturas rupestres, desde las más antiguas, estos chamanes y chamanas aparecen representados en parte persona y en parte animal. Los nativos americanos lo llamaron Totem, y con ese nombre es como se le conoce en casi todo el mundo.

Creo que no será ninguna sorpresa si os cuento que mi Totem es el lobo. En concreto, una loba blanca ártica.  Y digo que no será ninguna sorpresa porque muchas de las brujas que conozco son lobas. Muchas hablamos de la manada, de aullar juntas a la luna. Equiparamos el arquetipo de la Mujer Salvaje con una loba y uno de los libros que mejor explica cómo funciona el alma femenina es “Mujeres que corren con los lobos”. Pero esto no quiere decir que para ser bruja tu tótem tenga que ser obligatoriamente un lobo. No. Conozco a brujas cuervo, brujas gatas, leonas, panteras, yeguas…

Mi historia con mi loba no comenzó bien. Soy un ser de agua. De pequeña me sentía muy identificada con los delfines y, como ya comenté una vez, estuve una temporada obsesionada con las sirenas. Me veía a mi misma nadando en el mar una noche de luna llena en la que me saldrían aletas y me sumergiría en las profundidades en busca de una ciudad secreta, donde sirenas y tritones me darían la bienvenida entre ellos y viviría feliz por siempre jamás. Entre algas, navíos naufragados y misteriosos mundos submarinos.

Pero también me fascinaban los gatos, el familiar de las brujas por excelencia. Sobre todo los negros con ojos verdes, mágicos e hipnóticos. Y los caballos, corriendo libres por las praderas con sus cabelleras al viento. Y cómo no, Pegaso. Y los unicornios… ¿qué nos pasa a las niñas con los unicornios? Una noche de verano en el pueblo costero del sur donde solía veranear, mis padres nos llevaron a mi hermano y a mí a ver una película. Se llamaba “El último unicornio”, basada en la novela homónima de Peter S. Beagle. No sé cuantos años tendría, creo que apenas cuatro o cinco, pero me impactó de tal manera que jamás la he olvidado y cuando surgieron las descargas en internet, fue la primera película que busqué. Cuando la volví a ver, siendo ya una mujer adulta, no había perdido ni un ápice de su magia. Es una película que te hechiza el alma, tal vez porque habla de la soledad, del amor perdido, de tratar de conservar a toda costa la última chispa de magia. Cuando tiempo después vi la escena de los unicornios en la película “Legend”, mi enamoramiento ya estuvo sentenciado.

Por eso, cuando descubrí la existencia de los tótem y decidí buscar el mío, estaba absolutamente convencida de que sería un delfín, un gato o un caballo. No concebía ninguna otra opción. Y como no podía ser de otra forma, cuando tienes la mente tan cerrada, me llevé un chasco tremendo.

Hay varias formas de contactar con tu tótem, sueños, rituales, meditaciones guiadas, viajes mediante el uso de sustancias psicotrópicas… Yo elegí un ritual que reunía varias de estas prácticas. Consistía en una especie de meditación frente al espejo, invocando a tu animal interior. Esperé a la madrugada para estar tranquila, me encerré en el baño y encendí una vela y un poco de incienso. Respiré profundamente y poco a poco fui entrando en un ligero trance mirando fijamente a los ojos de mi reflejo. No sé cuanto tiempo pasó, pero en un momento dado comencé a ver algo. Mi rostro cambiaba, era el mismo pero algo parecía superponerse. Me fui extrañando porque no se parecía en nada a lo que yo esperaba ver, había mucho pelo, un hocico alargado, ojos penetrantes… Apagué la vela y me fui a la cama bastante confusa.  Y también algo enfadada. Un lobo… Ni siquiera se me había ocurrido la posibilidad. Al día siguiente repetí el ritual obteniendo el mismo resultado. Un lobo.

No conocía mucho sobre ellos, sabía lo básico, lo que había visto en televisión y leído en los cuentos. Pero comencé a investigarlos y me fui reconciliando con la idea de que mi alma animal fuera uno de ellos. Descubrí su nobleza, su inteligencia, su gran parecido con el ser humano. Son monógamos y la leyenda cuenta que si pierden a su pareja se quedan solos toda la vida… Al igual que las personas, pueden vivir en comunidad o ser solitarios.

Las antiguas culturas consideran al Lobo como el Gran Maestro. Se asocia a la sabiduría y el autoconocimiento. Por eso ahora, después de años caminando como una loba humana, sólo puedo darle las gracias por haberme elegido. Hoy sé que no querría ser otra cosa, ni el alegre delfín, ni el mágico gato, ni el orgulloso caballo con toda su libertad. Me quedo con la sabiduría, la nobleza y la fidelidad del lobo. Y su primera gran lección fue que, a veces, lo mejor para nosotros no es lo que más nos gusta. A veces lo que rechazamos es lo que más necesitamos.

Para mí, sentir cómo mi loba se despereza y agita durante las noches, cómo me hace sentir la magia que despierta tras el ocaso, como se estremece de placer al sentir el frescor de la madrugada, no tiene comparación. La siento crecer y siento su espíritu que me pide que le permita salir y correr, que corramos juntas a través del bosque atravesando colinas, senderos y ríos, correr sintiendo el viento en la cara y seguir corriendo hasta alcanzar el final del camino, donde nos espera Ella, brillante, plateada, imposiblemente bella en la lejanía. Ella, que cada noche nos llama clamando a nuestra sangre que le pertenece, que nos baña de poder penetrando en nuestra alma pagana tan profundamente que  cada nuevo ciclo firmamos un pacto de eternidad con ella. Nos inunda con una alegría tan salvaje que solo podemos expresarla desbordandola en aullidos de felicidad y nostalgia. Felicidad simplemente por ser, nostalgia por tantas veces que fuimos.

Mi loba venera a la noche, a la tierra, a la luna. Y yo venero a la loba que soy, porque ella me enseña el camino de la sabiduría.

Me guía en la misión de mi vida, ser lo que ella ya es.

Mi Gran Maestra.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. maria
    Mar 06, 2015 @ 20:59:51

    Como me ha gustado tu loba, me recuerda mucho cuando corre en sueños a un lobo que tuve, bueno no lo tuve realmente, tan sólo me acompañaba en mi camino,

    era blanco y grande, de pelo largo como tu loba… seguramente si se hubieran conocido hubieran corrido juntos libremente, tal vez lo están haciendo ahora mismo,
    en esta noche de luna…

    si cierras los ojos, en ese breve espacio entre el sueño y la vigilia tal vez puedas verlos caminar ligeros, con los hocicos hacia el aire del norte, buscando rastros nuevos y vientos de cambios, haciendo que esta primavera que nace pronuncie sus nombres,

    el mío tenía un nombre mágico, aunque mejor no hablo en pasado porque para mí no se ha ido, sino que sigue aquí, junto a mí, Merlín el mago…

    Abrazos.

    Responder

    • hyedra7
      Mar 27, 2015 @ 19:32:12

      Sí María, casi puedo verlos. Creo que los lobos nunca se van del todo, si han estado a tu lado, siempre permanecen en ti. Precioso nombre, Merlín.

      Un abrazo 🙂

      Responder

  2. Luna
    Mar 17, 2015 @ 22:48:57

    Querida Hyedra…a mi me pasó al revés, yo estaba casi convencida de que mi animal era una loba, me identificaba con muchas de sus características…sin embargo..hace poco encontré una meditación justamente para contactar al tótem y para mi sorpresa apareció un ciervo. Tenía una luz blanca-azulada muy luminosa, pero su cuerpo era transparente y tenia unas enormes astas. Le pregunté si era mi tótem y dijo que si, también me dijo que el, era el espíritu de la naturaleza, encargado de mantener el equilibrio. Te cuento todo esto, primero porque no lo había compartido con nadie y también para preguntarte si sabes algo más sobre este Tótem, me pareció bellísimo y sentí que lo conocía, pero al mismo tiempo no se nada y me tomó por sorpresa.

    Muchas gracias!! Luna.

    Responder

    • hyedra7
      Mar 27, 2015 @ 19:28:26

      Pues, la verdad es que no soy experta en Totems, conozco lo básico. Pero tengo entendido que el ciervo, además de ser el guardián de la naturaleza, también representa la nobleza y la soberanía. Y es un vínculo entre los mundos, se le considera etéreo y místico. Son unas cualidades preciosas.

      Responder

  3. Ireí
    Dic 02, 2015 @ 05:23:41

    Hola, hermaga. Cuando leí lo del ritual me atrajo mucho. ¿Cómo se hace completamente? Gracias. Me encanta la forma y el contenido de lo que escribís. Abrazo de Luna.

    Responder

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