Sombra de Bruja

"Embracing Shadow Self" Copyright © 2001 Rita Loyd http://www.nurturingart.com/

“Embracing Shadow Self”
Copyright © 2001 Rita Loyd
http://www.nurturingart.com/

En estos tiempos de oscuridad y frío siento a mi Sombra de bruja removerse. Sabe que es invierno y casi luna nueva y me toca volverme hacia ella. Se retuerce y expande, creando zarcillos que se filtran por mis rincones y recovecos. Va creciendo y sintiéndose a sí misma, asegurándose de que yo también la sienta. Es ahora, cuando el frio y los días cortos parecen hacerlo todo más lento y hay más tiempo para quedarnos quietas, pensar y meditar, cuando llega la hora de mirarnos frente a frente y tomarnos la medida. Es hora de descender a la Oscuridad para encontrarnos en su terreno, que es también el mío, porque es nuestro.

Hubo un tiempo en el que la temía. Mucho. Un tiempo en el que no comprendía. Una época en la que renegaba de ciertas partes de mi ser. No muchas, es cierto, pero sí las suficientes para temerla. Después hubo otra época en la que yo sólo era Sombra. Un periodo de daño, de ajustes y transiciones donde mi oscuridad campó a sus anchas por mi vida. Por suerte duró poco, pero aprendí muchísimo. Hoy soy una bruja afortunada porque ya hace mucho comprendí qué es la Sombra. Cuál es su papel y la importancia que tiene. Hace mucho que acepté que mi Sombra también soy yo.

Todas tenemos defectos, todas tenemos ciertas actitudes, miedos, fobias, malos sentimientos irreprimibles e inevitables a veces, recuerdos que no queremos recordar, traumas que no conseguimos olvidar y que nos lastran. Partes de nosotras que escondemos, que ignoramos, que sepultamos lo más profundamente que podemos en nuestro interior para que pasen desapercibidos a los demás. Pero nosotras sabemos que están ahí, esperando su momento.  Esperando que, por un instante, perdamos el control y ellos puedan escapar. Todo lo que reprimimos, lo que negamos y escondemos, lo que tememos y nos negamos a enfrentar, todo ello es nuestra sombra. Nuestra parte oscura que se hace más grande cuanto más la ignoramos y más fuerte cuanto más la tememos.

El camino de la bruja nos enseña que nuestra Sombra no está ahí para hacernos más daño, ni para castigarnos o humillarnos. Las brujas sabemos que no es nuestra enemiga por mucho que le hayamos colgado siempre la máscara de monstruo. Por el contrario, es nuestra gran maestra. Es esa amiga que nos dice la verdad que más duele, la que nos pone en las situaciones más comprometidas y difíciles, pero que lo hace por nuestro bien. Y cuanto más la ignoremos, cuanto más lejos tratemos de huir, con más ahínco nos perseguirá y tratará de mostrarse, porque su única misión es ayudarnos.

Ella forma parte de nosotras desde que la Humanidad existe como tal. En casi todas las mitologías del mundo se nos cuenta la historia del descenso de la Diosa, una historia en la que tiene que viajar al Inframundo para rescatar a alguien o algo querido de las garras de una  Divinidad oscura, a menudo su propia hermana. Freya, Isis, Ishtar, Deméter y Perséfone entre otras… Todas deben descender a la oscuridad (su propio subconsciente) para enfrentarse con su parte oscura, su Sombra, su otra mitad y rescatar lo que no es otra cosa que su ser completo. Luz y Oscuridad.  Y para alguna de ellas, como Perséfone, asumir su papel como Reina de ese Inframundo, lo que la convierte en una mujer completa que  se mueve entre ambos mundos. Dueña y Soberana de su oscuridad e hija de Deméter en la parte luminosa del mundo.

También hay ciertos comportamientos que en la mujer tradicionalmente se han considerado rasgos de carácter indeseables, como la independencia, el deseo sexual, la confianza en una misma, la fortaleza, la astucia, la obstinación, la sabiduría y la curiosidad por aprender…, y  aquellas de nosotras que a lo largo de la Historia mostrábamos esos rasgos hemos sido acusadas de ser poco femeninas, lujuriosas, indecentes e inmorales, impertinentes, hombrunas, histéricas… Brujas. Pero como brujas, nos volvemos hacia las Diosas Oscuras para que nos cuenten sus verdaderas historias y aprender de Ellas y de sus dones y de paso reconciliarnos con nosotras mismas  a través de Ellas: La libertad sexual de Lilith, la pasión y fuerza de Morrighan, la sabiduría de Cerridwen, los conocimientos ocultos y mágicos y el poder de Hécate, la crueldad necesaria de Kali, la soberanía de Perséfone… Y muchas otras.

Hace mucho que, voluntaria y periódicamente, me enfrento a ella. Me preparo para el descenso al centro de mí misma desnudándome metafóricamente dejando en la superficie todos los prejuicios y todo aquello que ponga trabas a mi aprendizaje. Sin velos, sin disfraces ni máscaras que oculten o cambien mi verdadero yo, me presento ante ella, que me sonríe y espera con cariño. Observo bien qué es lo que no me gusta, qué hago mal, qué partes de mí rechazo o me cuesta aceptar, y cuando lo identifico, comienza el trabajo de sanación. La labor de curar heridas que a lo mejor ni siquiera sabía que tenía, pero mi Sombra sí, y me las muestra. El ejercicio de aceptar como míos los rasgos de mi carácter que no me gustan y tratar de mejorarlos, de darles la vuelta y aprender cómo usarlos para convertirme en una mejor persona.

Porque enfrentarse con la propia sombra, con la Diosa Oscura que habita dentro de cada una de nosotras, es la única forma de conocernos tal y como somos de verdad. De aceptarnos y aprender a amarnos por lo que realmente somos. Porque ninguna sería la mujer que es hoy en día sin esa otra parte oscura que nos completa y forma la totalidad de lo que somos y que nos ha ido moldeando a lo largo de nuestra vida. Y en cada viaje a la Oscuridad, en cada ocasión en la que me enfrento a ella, me hago más fuerte. Cada vez aprendo más. Cada vez me quiero más. A mí y a Ella.

Mi Sombra y yo somos muy buenas amigas. Le debo todo lo que soy, porque sé que yo no sería la bruja que hoy soy si Ella no se hubiese esforzado tanto por conseguir que le hiciera caso. Gracias a ella soy una mujer completa. Llena de  Luz pero también de muchas sombras. Y al igual que estoy enamorada de mi Luz, estoy casi más enamorada de mis sombras. Porque ellas guardan mi secreto. Guardan el misterio de lo que verdaderamente soy. Mi verdadera esencia.

La más pura chispa de Luz divina que sólo puede apreciarse en la más absoluta oscuridad.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. patricia
    Nov 21, 2014 @ 19:17:36

    solamente abrazar nuestra dualidad nos convierte en unidad, y así es todo!!!! no hay que optar, sino complementar (esta frase es de una muy muy querida y sabia amiga..) somos ying y yang, dia y noche y el día que integramos nuestra parte (prefiero decirle oculta que oscura, porque creo que es la que nos deja ver sin dejarse ver…) el día que nos re-conocemos y nos aceptamos, es la epifanía!!! gracias por escribir lo que me gustaría escribir…. abrazo!

    Responder

    • hyedra7
      Nov 24, 2014 @ 18:33:36

      Gracias a tí por estar siempre ahí, y por tus comentarios. Siempre aportas una visión preciosa y muy acertada sobre lo que escribo. Y me encanta la frase de tu amiga. Un abrazo, Patricia.

      Responder

  2. Jorge Fernando Domingo Sánchez
    Nov 23, 2014 @ 13:44:36

    Ya sabes, que casi siempre ando perdido entre tus escritos, pero no me aburren porque me enseñan a conocerte mejor. Solo puedo decirte que no dejes de escribir… y publicarlo.

    Responder

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