La llamada del Mar

Fotógrafo: Jorge Domingo http://rasoner.wordpress.com/

Fotógrafo: Jorge Domingo
http://rasoner.wordpress.com/

Siempre ha habido un vínculo muy potente entre las brujas y el océano, y la magia marina nos ha acompañado desde el principio de nuestra Historia. Y yo no iba a ser la excepción. El mar me llama a gritos a través de mis sueños. A través de mi sangre.  Me llama para que regrese junto a él, a casa… Sé que no soy la única bruja con esta conexión.

Mi mar no es ése que lame suavemente las orillas de arena blanca y cuerpos que se tuestan lánguidamente al Sol. No. Mi mar es ése que se estrella eternamente contra altos acantilados de roca negra y vegetación verde.  El salvaje, el mar embravecido de crestas blancas, el peligroso. El indomable. El que riza mi pelo volviéndolo tan ingobernable como él. El que se mete tan profundamente en mí que durante las noches sigo escuchando su latido en mis oídos. El que nos muestra la furia del elemento de la naturaleza que la Humanidad no puede doblegar. El que hace que un estremecimiento de placer me recorra por dentro cuando estalla una tormenta y la lluvia, los truenos, los rayos y las olas enormes dan muestra de su poder desatado.

Nací lejos de él, pero sé que en algún momento de la Historia mis antepasados fueron gentes del mar. Y mi sangre grita cada vez que regreso. Estoy completa cuando paseo por la orilla rocosa, con el viento despeinando mis rizos locos por la humedad, las gaviotas cantando sobre mí y el salitre salando mis labios mientras aspiro su olor para grabarlo a fuego dentro y poder recordarlo en los meses en los que estaré lejos.

Y durante esos meses me basta con cerrar los ojos para rememorar, para escuchar el rumor de las olas y casi sentir las salpicaduras del agua en la cara. Y recuerdo una noche del verano pasado en la que me sentí plena, feliz, parte de todo allí junto al mar. Fue una noche de julio, en Llanes, Asturias.

Acantilados de Llanes

Acantilados de Llanes

Bajamos al atardecer a la cala porque J. quería hacer una fotografía de exposición nocturna en la orilla. Mientras anochecía y él colocaba la cámara y hacía los cálculos de luz, yo caminé lentamente a lo largo de la orilla persiguiendo las olas que se retiraban muy despacio según bajaba la marea.

No había luna, así que pronto el cielo empezó a cuajarse de estrellas. Yo tracé un círculo muy grande a mi alrededor y empecé a mecerme dejando que toda la energía del momento penetrase en mí.  Sentía el pulso de la Tierra a través de mis pies descalzos moviéndose en la arena. Un suave viento nocturno acariciaba mi piel mientras el agua helada  cubría mis tobillos. Y el ritmo de la Tierra me llenó por completo y empecé a bailar, salpicando el agua en todas direcciones. La música de la noche guiaba mis pasos, torpes y desmañados, pero míos. Nunca se me dio bien bailar siguiendo pasos marcados, no tengo ese don. Pero para danzar con el mar, con el viento y la Tierra no lo necesito. Sólo cierro los ojos y me permito ser yo. Me dejo llevar, me muevo y danzo, a mi manera, sintiendo  la magia.

En uno de los giros miré hacia arriba y, surcando el horizonte, vi una estrella fugaz que recorrió todo el cielo acompañándome en mi danza. Y en ese momento estuve completa. Tierra de la playa, Agua del Mar, el Aire de la brisa marina y  el Fuego de la estrella cerraron el círculo. Fue un momento de éxtasis, de euforia y felicidad plena. Y al contrario de lo que le ocurre a mucha gente, allí, aquella noche en la playa, bailando con el inmenso mar bajo un inmenso cielo y pisando la Tierra que me nutre y de la que estoy hecha, no me sentí pequeña. Por el contrario, me sentí grande. Me sentí única. Me reafirmé como Hija de la Tierra, y además supe que ella me reconocía y me sentí amada. Por mí, por la Tierra, por el mar. Mi mar.

Hace casi un año que estoy lejos de él. Pero anoche soñé que me llamaba. Y el agua que recorre mi cuerpo responde a esa llamada. No sé cómo ni cuándo, pero pronto regresaré a casa y una o muchas de esas noches de verano, volveré a danzar con él. Con el Mar, la Tierra, el  Aire y El Fuego de las estrellas brillando sobre mi.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Athe
    Jun 05, 2014 @ 09:27:57

    El mar nos llama…. No dejes de escribir jamas, y mucho menos de danzar.

    Responder

  2. hyedra7
    Jun 05, 2014 @ 09:51:58

    No lo haré. ¿Bailas conmigo?

    Responder

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