Cuerpo de Bruja, cuerpo de Mujer

Alholomesse Robert Kraiza Cuerpos hermosos en rituales hermosos

Alholomesse
Robert Kraiza
Cuerpos hermosos en rituales hermosos

Si os fijáis, en casi todas las páginas que hablan de espiritualidad femenina y el mundo de la mujer, se enfatiza en que la belleza está en todas.  Que toda mujer es bella y que debemos sacudirnos de encima las imposiciones que nos han inculcado desde niñas sobre cómo debemos ser físicamente para ser consideradas hermosas, y por ende, merecedoras de amor, respeto y admiración. Nos dicen que no debemos obsesionarnos con ser perfectas, porque ya lo somos y que el ideal de belleza impuesto no es accesible para la mayoría porque es irreal.

Hasta aquí muy bien, pero lo que me sorprende y entristece es que, la mayoría de las veces, las imágenes que acompañan estos textos u otros de diversa índole pero en relación con estos temas, nos muestran a brujas, hechiceras, chamanas, magas, mujeres libres, etc. delgadísimas, etéreas, lánguidas, esbeltas, jovenes… ejemplos perfectos del canon irreal que se está denunciando.

Colors of autumn  Igor Artyomenko Puede que haya brujas así...

Colors of autumn
Igor Artyomenko
Puede que haya brujas así…

Autor: Hua Hong Y así... Pero la mayoría de las que yo conozco no son así.

Autor: Hua Hong
Y así… Pero la mayoría de las que yo conozco no son así.

¿Por qué? Si estamos tratando de escapar de esa trampa y de enseñar a otras a salir de ella, ¿Por qué continuamos exponiendo esos ideales tan perjudiciales? Si mi idea de la Diosa fuese una muchacha lánguida, muy delgada, frágil, que “come como un pajarito”… no podría creer en ella. No podría porque para mí, representa a un ser débil y sometido a la tiranía de su propio físico. Excluyo aquí a todas aquellas mujeres que son delgadas por que su naturaleza es así, delgadas pero sanas y fuertes porque es su constitución. De lo que hablo es de todas esas mujeres que pierden la mayor parte de su tiempo (y su salud) en intentar tener un cuerpo imposible porque no somos elfas, ni sílfides, ni hadas, ni ninguna clase de entidad elemental, metáforas de la naturaleza y compuestas de energía. Somos MUJERES, y nuestros cuerpos son el reflejo de la Madre Tierra en la que vivimos y de la que estamos hechas. Fuertes, cálidas, nutricias, protectoras. Estamos hechas para ser Madres, ya sea de hijos, obras, ideas, arte… Somos creadoras y sustentadoras. Y no podemos serlo si estamos débiles porque no ingerimos las calorías necesarias, o porque centramos todo nuestro potencial en contarlas para no sobrepasarnos. Además, es una lucha perdida de antemano en la mayoría de los casos, porque la mujer está programada biológicamente para almacenar grasa en previsión de embarazos y lactancias en épocas de carestía. Al luchar contra nosotras mismas le estamos enviando a nuestro cuerpo el mensaje de que todo lo que sabe sobre supervivencia humana está equivocado. Y el cuerpo, que es sabio y no nos cree, se rebela, porque por suerte sabe mejor que nosotras lo que nos conviene.

Mi idea de la Diosa es la de una mujer fuerte, ni esbelta ni obesa. En equilibrio. Sin una delgadez enfermiza que la inutilice ni una obesidad perjudicial para su salud. Con pechos amplios, vientre redondeado, muslos robustos y caderas anchas, plena. Y en su aspecto de Madre, embarazada, es toda ella redonda. Hermosa y llena de curvas provocadas por la grasa que guarda para alimentar con ella a su bebé mientras se forma en su interior y posteriormente durante la lactancia.

Querer luchar contra esto es luchar contra cientos de miles de años de evolución.

Yo he tenido la suerte, en cierta forma, de ser una mujer yo-yo. Muchas os identificaréis conmigo. He estado a ambos lados de la balanza. Mi peso ha oscilado en 20kg más o menos. He llegado a pesar 70kg y he llegado a pesar 45, con todas las etapas intermedias. Y mido 1.54cm, así que os podéis hacer una idea. Y he dicho bien, he tenido la suerte porque esto me ha permitido aprender muchísimo sobre mi misma, y sobre la gente que me rodea.

Lo primero que aprendí es que por mucho que mi cuerpo cambie, yo soy la misma persona. Mi esencia como mujer es la misma, mi personalidad, mis gustos, aficiones, intereses, pensamientos, mis sentimientos, afectos, anhelos y sueños son los mismos. Lo que me hace ser la persona única que soy sigue ahí. Intacta. Pero para el exterior… Desde el exterior ya no soy la misma. Ni se me ha mirado igual, ni me han tratado igual, ni me han “respetado” igual. La percepción que la gente (sobre todo hombres) tenía de mí cambiaba muchísimo según fuese mi aspecto exterior. Y he de reconocer que tuve la gran, pero gran, suerte de pensar que eran los demás los que estaban equivocados. No yo. Soy yo quien mejor me conoce, quien sabe cómo soy realmente. Si yo me quiero, pese lo que pese, y me considero una mujer interesante, inteligente y  maravillosa sea cual sea mi aspecto, son los demás quienes están completamente equivocados. Así que dejé de darle importancia a lo que los demás pensaran de mí. Aunque al principio no fue fácil, fui una niña muy delgada hasta la pubertad, cuando llegaron los kilos y los primeros insultos. A los 17 adelgacé, y todos los que antes me habían rechazado e insultado ahora me buscaban. Mi reacción fue de furia y desprecio por todos ellos. Poco a poco fui aceptando y comprendiendo, y lo que sentía por toda esta gente se convirtió en compasión. Porque mientras yo me iba conociendo y analizando (a mí y a ellos), ellos continuaban perdidos. Ellos no veían más allá de un físico mientras yo veía todo un mundo de posibilidades y maravillas. Sé que no soy una rubia tonta, con la cabeza vacía y objeto sexual cuando estoy delgada, y tampoco soy una gorda molesta, o invisible. Son los demás quienes pierden mucho al juzgarme de acuerdo a sus propios prejuicios. Me pierden a mí.

Y os pierden a todas vosotras, todas aquellas que no encajáis en el estereotipo de belleza impuesto. Pierden a grandes mujeres, sabias, cariñosas, muy capaces y válidas.

Una Wooddruff Las brujas que yo conozco son así, mujeres aparentemente normales, con toda la magia del mundo en su mirada. Maduras.

Una Wooddruff
Las brujas que yo conozco son así, mujeres aparentemente normales, con toda la magia del mundo en su mirada. Maduras. 

Elder Matthew Stewart Ancianas

Elder
Matthew Stewart
Ancianas

The Witch Nana "Sturmtochter" Bellas y seguras de sí mismas

The Witch
Nana “Sturmtochter”
Bellas y seguras de sí mismas

Sé que seguiré siendo una mujer yo-yo. En las malas épocas de mi vida adelgazo, en las buenas engordo. Soy muy sensual. Me gusta todo lo que estimule mis sentidos, y la comida estimula el gusto. Me gusta comer. Disfruto comiendo. Como disfruto con la música, con perfumes, con el tacto de cosas suaves, caricias, abrazos, el viento en mi piel, el agua fresca en un día de verano, observando la belleza, el arte, amaneceres, crepúsculos, bosques en otoño… Soy sensual y siempre lo seré. Y si me sobran unos kilos no pasa nada, como vehículo físico de mi alma que es, cuidaré mi cuerpo para que mantenga un equilibrio razonable, ya que no estoy haciendo apología de la obesidad y llegará un momento en el que me sobrarán menos. Pero seguiré siendo yo.

Y eso es lo importante.

Espero que poco a poco cada vez sean más las mujeres que escapen de la esclavitud de la perfección física y nuestros artículos y publicaciones estén acompañados de la imagen de mujeres de toda clase, delgadas, gordas, atléticas, fuertes, redondas, angulosas, porque todas somos maravillosas y todas somos la encarnación de la Diosa. Todas, ya somos perfectas.

Tú que me lees, eres perfecta.

Cory Loftis Hermosas, redondas y bellas

Cory Loftis
Hermosas, redondas y bellas

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

 

P.D. Las imágenes están compartidas de la genial página de facebook “Brujas: mujeres de poder, magia y conocimiento ancestral”. Os la recomiendo, si queréis profundizar en la figura de la bruja, es imprescindible.

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Solsticio de Verano: El umbral a Tír Na nÓg

El umbral del crepúsculo

El umbral del crepúsculo

Mañana es el Solsticio de Verano, Litha, Midsummer, Alban Heruin… Una de las 8 festividades de la Rueda del Año pagana. El Dios Sol se impone a la oscuridad y viviremos el día más largo del año. Pero también debemos recordar que a partir de mañana cada día irá mermando su poder, y nuestro Dios, convertido en el cereal y frutos de la Madre Tierra que nos alimentan, se acercará poco a poco al momento en el que comenzará a morir para dar lugar a un nuevo ciclo. A un nuevo giro de la Rueda.

El Solsticio se ha celebrado desde el principio de los tiempos y aún hoy seguimos celebrando y guardando tradiciones específicas de esta noche, tanto paganos como no paganos. Es una noche de fuego, de hogueras, de magia y hechizos, de celebrar el verano. Es la noche en la que se recogen hierbas mágicas como la verbena, el hipérico, mandrágora… Hay rituales de agua, y de fuego (casi todos quemamos cosas en las hogueras) y hay leyendas… leyendas que dicen que esa noche se abren puertas y si no tenemos cuidado, podemos atravesarlas sin querer y sin saber si regresaremos.

Una de esas antiguas leyendas, de origen celta, cuenta que existe un lugar llamado Tir Na nÓg, el País del Verano. La tierra de las hadas. El país de la eterna juventud.

Dicen que hay ciertos momentos del año, sobre todo la noche del Solsticio de Verano, en los que ciertos lugares de la Tierra se convierten en portales. Umbrales en los que, si te descuidas y los cruzas, puedes desaparecer de este mundo y aparecer en Tír Na nÓg. Cuentan de gentes que un día desaparecieron y años después, incluso siglos, regresaron hablando de un país de los sueños.

Allí no pasa el tiempo, siempre es verano. Nunca hace frío ni calor, hay abundancia de comida y risas. No existen la enfermedad, la vejez, los problemas. Nadie nunca llora, nadie sufre ni siente tristeza. Todo es tranquilo. Suave. La vida pasa lentamente, en quietas oleadas, como el mar en los sueños.

Pero…, tampoco hay estallidos de felicidad. No conocen la salvaje alegría que se siente tras recuperar algo amado que creías perdido. No existe la esperanza producida por un nuevo nacimiento ya que allí no sienten la pérdida de la muerte. No saben lo sanador que resulta un ataque de llanto entre los brazos de alguien querido. No conocen la sensación de bien estar que te inunda cuando sabes que has ayudado a alguien que realmente lo necesitaba, o cuando alguien se convierte en tu apoyo. Jamás entenderán algo tan humano como la compasión y la gratitud.

¿Cómo van a sentir alegría si no conocen la tristeza?

¿Como van a echar de menos la felicidad,

si nunca sienten desesperación

ni la angustiosa agonía de la soledad?

Las brujas sabemos por qué El Hombre puede visitar Tir Nan´Og. Nuestras creencias nos cuentan que cuando morimos nuestras almas cansadas buscan un lugar donde reposar. Un lugar en el que descansar mientras asimilamos lo que hemos aprendido en nuestra última vida. Donde esperamos a los que hemos amado o nos reencontramos con ellos. Donde lamemos las heridas que nos produjo nuestra reciente y ajetreada existencia. Y sobre todo, el lugar donde entendemos. El dolor, la tristeza, la pena, la soledad, la enfermedad, la desesperación, las lágrimas… son tan necesarias para el alma como el sol para la vida. Nos permiten conocer, distinguir y disfrutar la alegría, la esperanza, la euforia, la felicidad y el amor.

Y cuando entendemos y comprendemos, es el momento de regresar a esta vida. Es el momento de nacer y comenzar de nuevo a vivir, a sufrir, a reír y a amar. A aprender.

Pase lo que pase siempre habrá esperanza, porque cuando estemos demasiado cansados para continuar, Tir Na nÓg estará allí, esperando para curarnos el alma.

Por eso, la noche de mañana, ¡celebrad la vida! Encended hogueras, bailad a su alrededor, meditad sobre lo que queréis que desaparezca de vuestras vidas, escribidlo en un papel y alimentad las llamas con él. Que el poder regenerador del Sol cuyo fuego todo lo purifica se lo lleve con él para nunca regresar. Y si paseáis por el bosque entre el crepúsculo y el amanecer, tened cuidado con los umbrales…

Feliz Solsticio a todos

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

El Templo de la Diosa en Madrid

La Dama de Avalon Caroline Gully-Lir

La Dama de Avalon
Caroline Gully-Lir

En el círculo nos mirábamos expectantes.  Las mujeres (y el hombre)  allí congregadas éste domingo 15 de junio, íbamos a ser testigos de algo único. Algo que se hacía por vez primera y  que todas esperábamos que perdurase en el tiempo.  Katie Player, Sacerdotisa de Avalon y en esta ocasión portadora de la Llama Sagrada del Goddess Temple de Glastonbury, iba a encender esa  Llama en el altar del lugar en el que nos encontrábamos. El nuevo Templo de la Diosa en Madrid. Creado a instancias del mismo Templo de Avalon, y en donde Katie iba a invocar a la Dama del Lago para convertirlo en su nuevo hogar.

Primero Jana, Sacerdotisa de la tradición de Iberia, encendió la Llama de Iberia e invocó a la Diosa de la Península en la que habitamos, la esencia de la Diosa que rige nuestras tierras. Y tras ella, Katie, con una invocación que traspasó distancias, mundos, lenguas y nuestros corazones, encendió la Llama y la llamó a Ella. La Diosa de Avalon, la Dama del Lago, la Señora de las Aguas.

Y las aguas fluyeron. Recuerdo la cadencia de su voz, la vibración de las notas que la emoción modulaba y que penetraba en nuestro interior. Las lágrimas se agolparon en mis ojos y en los de muchas de nosotras. Lágrimas de reconocimiento, de reencuentro con alguien lejano que ha regresado. Lágrimas de aceptación del hogar. Como las lágrimas que caen cuando descubres tu sitio y sientes que has regresado a casa.

Fluyendo con esas aguas, Sainda nos guió en una meditación sanadora. Nos convirtió en criaturas de agua y nos hizo tomar conciencia de los bloqueos emocionales que nos mantenían estancadas. Nos ayudó a enfrentarlos, ponerles nombre, lavarlos, liberarnos de ellos y emerger de esas aguas como seres nuevos. Limpias y renovadas.

Y así, purificadas y abiertas a nuestras emociones, fuimos guiadas ante la presencia de las Diosas canalizadas a través de los cuerpos de sus Sacerdotisas (Iberia a través de Jana, La Dama de Avalon a través de Katie)  para recibir sus  mensajes.

Me vais a permitir que guarde para mi la mayor parte de sus palabras, pero sí hay unos detalles que quiero compartir con vosotros. Iberia me abrió el pecho, me dejó el corazón al descubierto. Me hizo vulnerable. Me dijo que soy luz y que debo ser faro y farera al mismo tiempo. Me dijo que tengo que ser visible. El resto de sus palabras me las guardo, porque son para mí. Pero me reconocí en todo lo que me dijo y mis lágrimas sellaron un pacto que hice con Ella en mi interior.

Fue así como me presenté ante la Dama de Avalon, con el corazón completamente abierto a Ella. Y así fue como Ella lo vio, porque entre otras cosas me dijo que tengo el corazón de fuego. Y que yo sé cual es mi camino, el camino secreto que guardo en mi corazón de fuego y que tengo que seguir. Y hubo algo que me hizo sonreír como una niña. Últimamente le he estado dando vueltas a lo mucho que hablo sobre bailar en este blog, cuando no soy una mujer que baile mucho en público. Pero en los momentos más mágicos de mi vida no ha faltado nunca la danza y he comprendido que es más importante para mí de lo que parecía y que bailo mucho más de lo que yo era consciente.  Nunca en mi vida me había parado a pensar en ello. Y allí, tan solo un par de días después de descubrir esta faceta de mí, ante la Diosa de Avalon, vi como Ella se inclinó hacia mí y me preguntó: ¿Bailas?

Me impactó tanto que no supe qué contestar. En un primer momento estuve a punto de responder: no, yo escribo. Pero no lo hice. Recordé mis pensamientos sobre bailar y simplemente dije: Sí. Reconocí en mi interior que bailo muy a menudo. Con el viento, con los árboles, conmigo misma en la soledad de mi habitación, con el mar, mi mar… Cuando nadie me ve danzo con la vida. Cuando sólo Ella me mira. Y Ella asintió y me dijo: Pues baila para mí. Esa será tu ofrenda.

Esa será mi ofrenda. Esa, y las lágrimas que cayeron ese día. Invocamos a la Diosa de las Aguas y las aguas de nuestras lágrimas bautizaron su Templo. Y a cambio bebimos las aguas sagradas de su pozo en Glastonbury.

Katie nos contó que la vela que portaba había sido hecha con los restos de otras velas de todas partes del mundo que habían ardido sobre el altar del Templo de la Diosa en Avalon. Entre esas velas, algunas eran de la paz, y entre la cera de todas ellas, estaba la de una vela de la paz que se encendió con las ascuas del fuego de Nagasaki (Japón) tras la explosión de la bomba atómica. En medio de una gran emoción, nos traspasó ese Fuego con la fórmula que siguen las dos tradiciones, Iberia y Avalon: Flame to flame. Heart to Heart… (De llama a llama. De corazón a corazón…)

Y desde este domingo, arden las dos Llamas Sagradas sobre su altar en el Madrid Goddess Temple. Llamas hermanas, tradiciones hermanas.  Dos de los distintos nombres de los mil rostros de una misma Diosa.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

¿Qué es una bruja?

Fotógrafo: Jorge Domingo http://rasoner.wordpress.com/

Fotógrafo: Jorge Domingo
http://rasoner.wordpress.com/

Hace unos años, en uno de los foros en los que participaba surgió esta pregunta.  ¿Qué es una bruja?

Y esta fue mi respuesta. La he revisado y pulido un poco, pero  aunque haya pasado tiempo, sigo pensando lo mismo.

Para mí una bruja es una buscadora.

Buscamos la VERDAD. Una verdad que intuimos y que es única para cada una. No nos sirven las verdades masticadas, manipuladas, etiquetadas y completamente artificiales que nos ofrecen por todas partes. Buscamos la nuestra, y para ello debemos vivir, experimentar, investigar, estudiar, comprender y amar la vida, pero a nuestra manera.

      Buscamos el SABER, porque no nos conformamos con una sola respuesta, las queremos todas y que nuestra alma decida cual es la que reconoce como real. Por eso las brujas no desprecian ni rechazan ninguna cultura. Las estudiamos todas porque en todas las mitologías e historias del planeta yace la sabiduría, y honramos a aquellos que la conservan y comparten, incluidas nosotras mismas.

Buscamos la FELICIDAD.  No queremos una vida a medias, rutinaria y vacía, cuando sabemos que podemos hacer de cada día de nuestra vida algo especial y mágico. Buscamos cómo hacer felices a los que amamos. No nos conformamos con un cruce de palabras de vez en cuando o cubrir las necesidades básicas, queremos sus risas y caricias.

Buscamos el AMOR de verdad. No vivir la vida junto a alguien que no nos llena del todo sólo por no estar solas.  Si somos capaces de imaginar un amor intenso, apasionado, honesto y sobre todo sincero, es porque existe.  Y lo queremos.

      Buscamos la LIBERTAD de ser quien somos. Lo que somos. De expresar lo que pensamos, sentimos y soñamos sin miedo a represalias. Sin miedo a ser rechazadas, insultadas o tomadas por locas sólo por tener unas creencias y forma de vida diferentes, porque una bruja es, ante todo, libre.

Y sobre todo somos buscadoras porque, tras cada esquina, tras cada desconocido, tras cada simple acto rutinario, se esconde la MAGIA, la Diosa, y ese mundo interno que creamos cuando usamos todo lo anterior, y que cada una proyecta al exterior. Y cuando nos reunimos unas cuantas llega incluso a modificar el paso del tiempo. Algunas sabéis de lo que os hablo.

Buscamos una conexión sagrada con la NATURALEZA, con la madre que nos nutre y provee. Buscamos acompasar el latido de la Tierra con el de nuestro propio corazón y comprender que nuestros ciclos vitales son sólo el reflejo de los suyos. Y que año tras año, estación tras estación, nos muestra la forma de entender el misterio de toda vida, y que ese misterio ha estado en nuestro interior desde siempre. Buscamos mirar hacia arriba y reconocer en la Luna una compañera en nuestro viaje femenino a través de los ciclos de nuestro cuerpo y mente. Siempre la misma luna, siempre la misma mujer, diferentes facetas, diferentes estados emocionales para acompañar un proceso mágico.

Y el que busca, encuentra.

      Y particularmente, en mi caso, soy bruja y buscadora porque no puedo ser otra cosa, no hay más opciones. Porque si no fuera bruja o decidiera no serlo (cosa imposible) ya no sería yo. No sé qué, quién o cómo sería, pero me alegro de no tener que descubrirlo nunca.

¿Y tú? ¿Qué es para ti una bruja?

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Noches de vino y magia

Exposición de cartas del Tarot del Círculo Sagrado

Cartas del Tarot del Círculo Sagrado

El humo del  incienso se eleva enroscándose en extrañas formas bailando con la oscilante luz de las velas y convirtiendo el espacio en un lugar entre las brumas. El aroma llena la habitación con recuerdos de maderas exóticas y especias de otros tiempos y lugares.

Una tranquila paz invade el ambiente de la mano de acordes de gaitas y flautas celtas que nos transportan al hogar donde cada una siente que pertenece su alma. En mi caso y en ésta ocasión, una ribera cubierta de hierba y musgo, rodeada por la sombra de viejos árboles densos y susurrantes, junto a un río verde, lento, antiguo y ancho y que arrastra viejos secretos y misterios eternos en las calmadas profundidades de sus aguas frías.

La suave voz de las brujas trae al presente los antiguos misterios de la Diosa de la Vida y la Muerte. El tarot revela ecos del futuro en una mesita baja. Las runas saltan alegremente en la alfombra aconsejando senderos.

Hace rato terminó la parte activa del rito de Luna llena. Ahora es tiempo de estudio, de introspección, de comunión con la Diosa y las demás brujas. Es tiempo de meditación, de viajar a nuestro Espacio Sagrado. Ese sitio en nuestro centro donde sólo habitamos nosotras. Donde nos encontramos con nuestra verdadera esencia y donde por fin nos permitimos escuchar y aprender de nuestra sabiduría de mujer. Con la que todas nacemos.

Después es tiempo de compartir alrededor de una botella de vino, un vino que libera lenguas y mentes, la risa escapa fácilmente y se une a la música de fondo. El vino de brujas es distinto al resto. Se mezcla con el sabor del incienso, de la cera de las velas derretida sobre el aceite de sándalo. El vino de las brujas nunca emborracha, nunca intoxica. Pero llena y nutre de libertad e inspiración.

A veces, durante mis días entre gentes y actos ajenos a mi mundo de brujas, cuando siento que necesito reconectar con lo que soy y traer una chispa de magia para encantar lo cotidiano, solo cierro los ojos y recuerdo mi última noche de magia y vino. Recuerdo amor, amistad y sabiduría compartida, la conexión con lo Sagrado que habita a nuestro alrededor y dentro de nosotras. Y recuerdo fluir con las corrientes del Tiempo comprendiendo misterios con los que otros ni siquiera se atreven a soñar. Todo ello en compañía de mujeres sabias, de almas eternas y divinas que sin saberlo, o sabiéndolo, están ayudando a cambiar el mundo.

¿Cómo pueden otros creer que esto es pecado?

No. Nosotras no inventamos esa palabra. Entre mis brujas no existe el pecado.

Solo el amor.

 

Hyedra De Trivia

(Eva Hyedra López)

 

La llamada del Mar

Fotógrafo: Jorge Domingo http://rasoner.wordpress.com/

Fotógrafo: Jorge Domingo
http://rasoner.wordpress.com/

Siempre ha habido un vínculo muy potente entre las brujas y el océano, y la magia marina nos ha acompañado desde el principio de nuestra Historia. Y yo no iba a ser la excepción. El mar me llama a gritos a través de mis sueños. A través de mi sangre.  Me llama para que regrese junto a él, a casa… Sé que no soy la única bruja con esta conexión.

Mi mar no es ése que lame suavemente las orillas de arena blanca y cuerpos que se tuestan lánguidamente al Sol. No. Mi mar es ése que se estrella eternamente contra altos acantilados de roca negra y vegetación verde.  El salvaje, el mar embravecido de crestas blancas, el peligroso. El indomable. El que riza mi pelo volviéndolo tan ingobernable como él. El que se mete tan profundamente en mí que durante las noches sigo escuchando su latido en mis oídos. El que nos muestra la furia del elemento de la naturaleza que la Humanidad no puede doblegar. El que hace que un estremecimiento de placer me recorra por dentro cuando estalla una tormenta y la lluvia, los truenos, los rayos y las olas enormes dan muestra de su poder desatado.

Nací lejos de él, pero sé que en algún momento de la Historia mis antepasados fueron gentes del mar. Y mi sangre grita cada vez que regreso. Estoy completa cuando paseo por la orilla rocosa, con el viento despeinando mis rizos locos por la humedad, las gaviotas cantando sobre mí y el salitre salando mis labios mientras aspiro su olor para grabarlo a fuego dentro y poder recordarlo en los meses en los que estaré lejos.

Y durante esos meses me basta con cerrar los ojos para rememorar, para escuchar el rumor de las olas y casi sentir las salpicaduras del agua en la cara. Y recuerdo una noche del verano pasado en la que me sentí plena, feliz, parte de todo allí junto al mar. Fue una noche de julio, en Llanes, Asturias.

Acantilados de Llanes

Acantilados de Llanes

Bajamos al atardecer a la cala porque J. quería hacer una fotografía de exposición nocturna en la orilla. Mientras anochecía y él colocaba la cámara y hacía los cálculos de luz, yo caminé lentamente a lo largo de la orilla persiguiendo las olas que se retiraban muy despacio según bajaba la marea.

No había luna, así que pronto el cielo empezó a cuajarse de estrellas. Yo tracé un círculo muy grande a mi alrededor y empecé a mecerme dejando que toda la energía del momento penetrase en mí.  Sentía el pulso de la Tierra a través de mis pies descalzos moviéndose en la arena. Un suave viento nocturno acariciaba mi piel mientras el agua helada  cubría mis tobillos. Y el ritmo de la Tierra me llenó por completo y empecé a bailar, salpicando el agua en todas direcciones. La música de la noche guiaba mis pasos, torpes y desmañados, pero míos. Nunca se me dio bien bailar siguiendo pasos marcados, no tengo ese don. Pero para danzar con el mar, con el viento y la Tierra no lo necesito. Sólo cierro los ojos y me permito ser yo. Me dejo llevar, me muevo y danzo, a mi manera, sintiendo  la magia.

En uno de los giros miré hacia arriba y, surcando el horizonte, vi una estrella fugaz que recorrió todo el cielo acompañándome en mi danza. Y en ese momento estuve completa. Tierra de la playa, Agua del Mar, el Aire de la brisa marina y  el Fuego de la estrella cerraron el círculo. Fue un momento de éxtasis, de euforia y felicidad plena. Y al contrario de lo que le ocurre a mucha gente, allí, aquella noche en la playa, bailando con el inmenso mar bajo un inmenso cielo y pisando la Tierra que me nutre y de la que estoy hecha, no me sentí pequeña. Por el contrario, me sentí grande. Me sentí única. Me reafirmé como Hija de la Tierra, y además supe que ella me reconocía y me sentí amada. Por mí, por la Tierra, por el mar. Mi mar.

Hace casi un año que estoy lejos de él. Pero anoche soñé que me llamaba. Y el agua que recorre mi cuerpo responde a esa llamada. No sé cómo ni cuándo, pero pronto regresaré a casa y una o muchas de esas noches de verano, volveré a danzar con él. Con el Mar, la Tierra, el  Aire y El Fuego de las estrellas brillando sobre mi.

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Noches de fuego en la colina

Dance of the witches Peter Lindahl

Dance of the witches
Peter Lindahl

Es media noche. La brisa barre la hierba del prado subiendo hacia la colina arbolada. Grandes lenguas de fuego se enroscan en el horizonte, tratando de alcanzar las estrellas lejanas. Tambores palpitantes laten bajo el mando de manos sabias que conducen los pasos de almas que anhelan olvidar… y recordar.

Giran soñando con las veces que han repetido esos pasos a través de muchas vidas.

Giran recordando las palabras que escapan de sus gargantas felices, los nombres sagrados que pronuncian en las noches de fuego en la colina.

Danzan al son de los latidos de su corazón y de los tambores que marcan el ritmo de la magia.

Se entrelazan sus brazos, sus sonrisas, sus almas que se han reconocido a través de los tiempos. Almas que se buscan, se persiguen, se encuentran, se reconocen y se aman vida tras vida, existencia tras existencia.

Susurran y giran,

murmuran y giran,

se agitan, saltan,

cantan y giran,

corren, avanzan, retroceden,

se tocan, se besan, giran, gritan,

giran, giran, giran, GRITAN….

¡QUIETOS!

La magia baila en el ambiente. Sus corazones agotados reposan mientras recuperan el aliento. Sienten cómo los últimos vestigios de la energía que les inundaba abandona sus cuerpos exhaustos y regresa a la Madre Tierra. El espíritu de la Diosa a quien llaman fluye a través de sus almas hermanadas y los une a ella mientras los ilumina desde lo alto.

El Rito de Luna llena sigue su curso. Los hijos secretos de la Diosa escuchan sus palabras. Una noche más en la colina, la magia ha retornado al mundo del que nunca debió ser exiliada.

Una noche más, en miles de colinas, en miles de prados, bosques, montañas, casas, pisos, pueblos, aldeas y ciudades de todo el mundo, los brujos recordamos quiénes fuimos, somos y siempre seremos, los hijos secretos de la Diosa que traemos la magia de nuevo a la luz.

 

Hyedra de Trivia

(Eva Hyedra López)

Contacto

hyedra.deduir@yahoo.es
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